EL PAPEL DE LA TERAPIA PRIMAL

¿Acaso todos necesitamos terapia? ¿Sólo la terapia primal puede deshacer todo esto? Claramente he insistido en que el dolor es la base de la neurosis, la que a
su vez alimenta a una multitud de enfermedades. Cualquier terapia que sea efectiva, debe dirigirse a las bases de ésta tan extendida enfermedad, y debe
hacerlo de manera sistemática, dolor por dolor, en un orden en reversa, que es el modo en que el dolor original fue colocado. El más reciente y fácilmente experimentado por primera vez y el último, el más remoto y catastrófico.
No todos pueden hacer terapia primal. No todos la necesitan ni quieren hacerla. Hay una vasta población que “la está haciendo”. Son personas saludables que se pueden adaptar a sus entornos. Lloran con un amigo cercano cuando la necesidad que surge es importante. Tienen un hombro cálido dispuesto para quien lo requiera. De tiempo en tiempo, todos necesitamos expresar cómo nos sentimos, aun si no estamos reviviendo una vieja experiencia o retorciéndonos de dolor en el suelo. Necesitamos hablar de nuestros sentimientos, resentimientos, heridas y humillaciones. Si nos aislamos hasta no tener amigos con quienes hablar, estamos peor aún. Por desgracia, aquellos que están necesitando todo esto, en general son los que emocionalmente se han separado de los otros y tienen muy pocos contactos.
Es importante “dejarse ir” de tiempo en tiempo. Si uno no puede llorar, con sólo gritar podemos hacer surgir las lágrimas enterradas. El neurótico realmente sólo tiene dos opciones: una es sentir y conectarse con sus impresos (huellas) pasados, y segundo, puede descargar la energía de esos sentimientos que no
estaban apropiadamente conectados. Lo primero es resolver, lo segundo es mejorar. Ambas actitudes son mucho mejores que la represión continua.
La terapia primal es una vía para recapturar sentimientos. Hay otras opciones naturales como sentir los traumas de nuestra vida: cuándo ocurrieron, cuándo el
trauma es muy grande o cuándo la sociedad hace del sentimiento algo oprobioso.
Entonces mi terapia puede ser útil.
La gente puede sentir sin la terapia y sin duda lo hizo hace mucho, antes de que la terapia existiera. Hemos sido forzados a inventar técnicas para arraigar los
sentimientos, únicamente porque los sistemas defensivos se han vuelto laberínticos. Si no lo fueran, cualquier amigo podría arraigarlos. Se supone que nosotros lloramos cuando estamos tristes, y actuamos sobre la situación cuando
estamos enojados. Estamos equipados para eso.
El sistema represivo es el respaldo que se hace cargo cuando no podemos actuar naturalmente. Está a cargo de retener nuestros sentimientos naturales. No
es que nosotros estemos actuando de un modo no natural o irreal; somos no naturales en el nivel más fundamental. Ser no natural y actuar en contra de
nuestra naturaleza biológica nos conduce hacia la enfermedad. Al restaurar nuestras lágrimas, restauramos la habilidad del sistema para restaurarse a sí mismo.
No hay un atajo y ningún camino fácil, y pienso que me gustaría poder ofrecérselos. Creo que la única contribución de la terapia primal es ofrecer acceso a las capas más profundas del inconsciente, que de otra manera serían inalcanzables. Aunque Freud postuló las fuerzas inconscientes, no pudo especificar lo que eran ni encontró un método para penetrar hacia abajo, a los más profundos niveles. Esto lo hizo parcialmente porque él creía en un inconsciente intemporal e inmutable que no se derivaba de la experiencia vivida, sino de una caverna genética subterránea, él pensó que era mejor dejarla sola,suprimida o controlada.
Así, para Freud y sus seguidores, el más liberador de los factores, el inconsciente, se convirtió en un anatema que debía evitarse, a menos que la persona se desintegrara o de algún modo perdiera su cohesión integral.
Regresando medio siglo atrás: ellos no tenían ni idea de cómo integrar las fuerzas devastadoras inconscientes, porque pensaban que eran como una especie de demonios psicológicos que nunca se podrían comprender. Ahora sabemos de una manera dialéctica, que cuando se hace consciente a lo inconsciente, establecemos las bases para la curación. Aunque la conciencia es el antídoto para enfermedades serias, la inconsciencia era también un antídoto en nuestras vidas tempranas, cuando demasiado dolor podía resultar letal.
NATURALEZA VERSUS NUTRICIÓN: EL PAPEL DE LA HERENCIA EN LA ENFERMEDAD
El legado de la represión nos dice que debemos morir a causa de nuestros propios mecanismos de supervivencia. Esto se debe a que esos mecanismos
están diseñados para la supervivencia de las especies y no para la del individuo.
El argumento acerca de lo que es natural o genético y lo que es resultado de nuestras condiciones sociales, desde tiempo inmemorial ha causado enojo y
rabia, sobre todo desde una perspectiva filosófica. El tener acceso a lo que acontece en el vientre materno nos permite clarificar por primera vez, desde una perspectiva biológica, algunos de estos dilemas. Hasta hace poco pensábamos que los hechos que van dando forma a la vida comenzaron cuando nacimos, y atribuíamos todo el resto a la herencia. Ahora vemos que los hechos más críticos y poderosos que van dando forma a la vida, tienen lugar aun antes del nacimiento, y lo que antes pensábamos que era hereditario puede, en efecto, ser el resultado de esos sucesos que tuvieron lugar en el vientre.
Así, si un niño es de talla pequeña para su edad (algo que solíamos explicar observando hacia atrás, a los abuelos y a los bisabuelos), ahora sabemos que
puede ser el resultado de una madre fumadora. Un niño hiperquinético puede estar actuando como su padre lo hizo cuando era niño, llegando a suponer que él
es como “un chip en el viejo bloque” familiar. Sin embargo, en realidad, el mismo trauma de nacimiento puede haber galvanizado el sistema del niño,
dejándolo en la hiperquinesia.
Esto no pretende negar los efectos de la herencia. El solo acto de que miremos a nuestra madre o nuestro padre, de ver que tenemos la misma nariz, ojos y color de cabello, es una clara evidencia; no hay razones de por qué la naturaleza deba detenerse ahí. También podemos heredar las tendencias hacia una enfermedad del corazón, hipotiroidismo, migraña o alta presión sanguínea.
Nos parezca o no, el que se manifiesten las tendencias de la enfermedad, a menudo depende del impreso. Es claro que, aun con tendencias heredadas y en el
caso de que la vida no sea muy agresiva, puede suceder que jamás vamos a ser afectados por la enfermedad. Sin embargo, cuando el cuerpo esté bajo estrés va a reaccionar donde es más vulnerable. Así que una tendencia hereditaria hacia problemas estomacales, cuando se trata de una persona que está bajo un continuo
estrés, conducirá a úlceras en el estómago.
En general podemos decir, desde nuestra propia experiencia, que hemos puesto en reversa un gran número de enfermedades mediante revivir procesos de la terapia, y que aunque algunas de esas enfermedades se pensaba que eran hereditarias, en sentido estricto no lo eran, aun cuando derivaran de hechos que
nunca antes consideramos como tributarios: por ejemplo, la vida que transcurrió en el vientre. Esto podría incluir enfermedades mentales como la esquizofrenia y
la depresión maníaca.
Un buen número de estudios han encontrado fuertes correlaciones entre el trauma de nacimiento y la posterior psicosis. En un estudio reciente, Wilcox y Nasallah encontraron que en esos esquizofrénicos que tenían una pobre prognosis de tratamiento, había una historia significativa de trauma perinatal.
Las migrañas se manifiestan en nuestra terapia regularmente, con el surgimiento de un dolor muy temprano: el síntoma se hace más agudo conforme el dolor se aproxima a la conciencia, y es eliminado en cuanto entra a la conciencia para su resolución.
Nosotros vemos al paciente de migraña poniéndose azul por la falta de oxígeno, carraspeando durante minutos, tratando de respirar, como si estuviera en peligro de morir por falta de aire. Éste es un hecho que no se puede fingir, y sucede con tal regularidad en pacientes con migraña, que se puede disparar por cualquier situación en la que el adulto sienta que no puede respirar: por ejemplo, estando encerrado mientras hace un trabajo que lo deja cansado y “sofocado”, o estar comprometido en una relación de pareja que no le da un espacio para respirar. En el caso de las mujeres, con frecuencia se trata de un tiempo anterior a su menstruación, cuando sus cambios hormonales se asemejan a aquellos que tuvieron lugar, precisamente, antes de su nacimiento. El disparador puede ser
cualquier estrés que “recuerde” al cuerpo el trauma original.
Los dolores migrañosos son muy diferentes a los dolores de cabeza causados por la tensión y que generalmente tienen un origen posterior. La migraña tienen que ver con el sistema vascular y está menos implicada con el sistema muscular.
En ocasiones los llamados dolores de cabeza causados por la tensión se derivan del trauma temprano: por ejemplo, a causa de una severa rotación del cuello
durante el nacimiento. Generalmente tienen un componente de segunda línea.
Estos dolores de cabeza no son como la migraña que se siente como un hot rod (automóvil) en las sienes o detrás de los ojos. Los dolores de cabeza provocados
por la tensión comprometen al cuello y a la cabeza de una manera más global, por ejemplo, como si tuvieran una banda estrechamente colocada en la cabeza.
Estas son las menos indicadas como para conducir a un accidente vascular posterior, porque la presión es más muscular que vascular.
Lo que sobrevive en los humanos son esas cualidades que han ayudado a las especies a sobrevivir en el pasado. Dado que nuestro presente va a ser el pasado de alguien más, lo que nos pase puede tener la posibilidad de ser pasado por alto.
En el sentido más general, la neurosis ocurre porque es compatible con el objetivo general de la vida: perpetuarse. Bajo estrés, el cerebro y el cuerpo escanean el pasado, tanto el personal como el de la especie, con el fin de ver lo que ha funcionado bien anteriormente. Entonces, el sistema busca en los archivos y devuelve el comportamiento, regresando de nuevo al prototipo. Si queremos comprender los síntomas, debemos comprender el prototipo.
GANANDO EL ACCESO AL GRITO SILENCIOSO

Sin el acceso a los orígenes remotos del desarrollo, nos vemos forzados a tratar con lo que se conoce como fenotipos o apariencias. Por eso las terapias fenotípicas —se trate de psicoterapia o de terapia física— basan sus resultados en las apariencias, en lugar de apoyarse en los estados fisiológicos profundos.
Mientras más limitado es el acceso, es menos posible la cura. En cambio sí facilita la remisión de los síntomas. También lo hace la mejoría temporal, el alivio, pero la cura, ¡no! Tantos meses de drogas, tantas semanas libres de síntomas no es lo mismo que la cura. Eso es sólo para recordar que el trauma no se registra simplemente como una idea, sino como una experiencia, y debe ser tratada como una experiencia, no simplemente analizada.
