{"id":393,"date":"2020-06-16T19:33:26","date_gmt":"2020-06-16T22:33:26","guid":{"rendered":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/?p=393"},"modified":"2020-12-29T14:52:47","modified_gmt":"2020-12-29T17:52:47","slug":"tag","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/tag\/","title":{"rendered":"TAG"},"content":{"rendered":"\r\n<p><strong>TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Hoy en d\u00eda, la principal relaci\u00f3n de un individuo con sus semejantes pasa por la percepci\u00f3n del \u00e9xito social, la productividad y la recompensa que esta conlleva. Ello no viene determinado por el amor al pr\u00f3jimo, ni por el buen hacer en la vida, ni por el hecho de aportar algo a la sociedad; tampoco interviene la capacidad de agradecer el afecto genuino que se haya recibido. Aunque la persona sea capaz de manifestar todas o casi todas estas hermosas conductas humanas, solo aspira a recibir recompensa social a cambio de vivir sometida a la presi\u00f3n constante de rendir seg\u00fan las exigencias sociales, y ello sobre todo para no ser excluida o reemplazada.<br \/>Esta circunstancia produce un miedo que se expresa en el cuerpo con un difuso, aunque muy inc\u00f3modo, estado de inquietud f\u00edsica de cuyo origen no se es consciente y que en general suele llamarse \u00abansiedad\u00bb.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Cuando ello se produce, el individuo busca refugio en la raz\u00f3n, pero cuantas m\u00e1s razones creemos tener, m\u00e1s lejos se encuentra la explicaci\u00f3n de la verdadera causa del malestar. De esta forma, las razones del rendimiento social terminan ocultando la verdad de los sentimientos y emociones hasta lograr ocultarla por completo.<br \/>El vac\u00edo es un espacio destinado a ser llenado. Somos un vac\u00edo que de forma<br \/>permanente almacena emociones y sentimientos, deseos posibles e imposibles, estos \u00faltimos disfrazados de proyectos y figuraciones. Sin embargo, el vac\u00edo existencial no es la nada, porque en realidad esta constituye el principio de todo. Cuando la nada explota, comienza la vida; los vac\u00edos se llenan de hechos virtuosos o de fracasos, de alegr\u00edas o de tristezas, de placeres o de sufrimientos; cada momento vivido es \u00fanico e irrepetible, nos ofrece una posibilidad de que la nada se convierta en un todo que llene el vac\u00edo existencial con plenitud. Si no se aprovecha el momento, el contenido que ocupar\u00e1 nuestro vac\u00edo ser\u00e1 muy distinto: una fantas\u00eda absurda llenar\u00e1 nuestro cuerpo de hipocondr\u00eda y los sentimientos de amargura dar\u00e1n paso a una serie de s\u00edntomas f\u00edsicos que acabar\u00e1n convirti\u00e9ndose en una tiran\u00eda. Ese ser\u00e1 el peso que habr\u00e1n de llevar nuestro organismo y nuestro esp\u00edritu, el mismo que gener\u00f3 ese m\u00ednimo de miedo permanente llamado \u00abansiedad\u00bb, del que no se es consciente y con el que se convive.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El cuerpo, sometido a la ansiedad, sufre las consecuencias del olvido. Sin embargo, aunque logremos rescatar de lo m\u00e1s profundo de la memoria aquello tan doloroso que ya parec\u00eda inexistente, eso no bastar\u00e1 para aliviarnos. Si esa realidad que nos hemos empe\u00f1ado en olvidar hasta casi conseguir que, al menos en apariencia, deje de existir choca brutalmente contra nuestros propios prejuicios, basados en la falacia del qu\u00e9 dir\u00e1n, no nos sentiremos mejor. Al contrario, nuestro cuerpo sufrir\u00e1 un malestar que despertar\u00e1 como una tempestad, apoyado en las indecisiones de tantas ambig\u00fcedades y contradicciones \u00edntimas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Solo soportando la verdad de uno mismo tal como es vendr\u00e1 la tolerancia, ese valor que calma el cuerpo y aporta fortaleza vital y claridad de pensamiento para enfrentarse a los miedos propios y no contagiarse de los ajenos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Hoy hay miedo a vivir en plenitud, miedo a crecer, miedo al conocimiento y, sobre todo, miedo a las propias capacidades. Esta es la raz\u00f3n de que muchos prefieran sobrevivir en la penumbra de la queja permanente, que nunca exige mirar hacia el interior de la persona y se limita a verlo todo en los otros.<br \/>En el cuerpo habita nuestra esencia y el hecho de comprenderla es el primer paso para creer en uno mismo. De esa comprensi\u00f3n nacer\u00e1 el saber individual y, con \u00e9l, la fuerza necesaria para emprender el duro camino de soportar la presi\u00f3n social o cultural, sin perder la direcci\u00f3n de nuestras propias vidas, inevitablemente sometidas a avatares e imprevistos.<br \/>Siempre habr\u00e1 ca\u00eddas y derrotas, pero al final lo \u00fanico que cuenta es haberse levantado una, solo una vez m\u00e1s, tras todas las ca\u00eddas sufridas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"has-text-align-left\"><br \/><strong><em>\u00bfExiste el estr\u00e9s?<\/em><\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"has-text-align-left\"><br \/>S\u00ed, por supuesto, pero desde hace d\u00e9cadas se habla mucho, tal vez demasiado, acerca de \u00e9l. Esta palabra anglosajona se ha difundido hasta resultarnos sumamente familiar, cuando no trillado, cosa que nos ha hecho olvidar su verdadero significado: presi\u00f3n.<br \/>El estr\u00e9s, esa presi\u00f3n sobre un ser humano en todas sus facetas \u2014mental, espiritual y, por supuesto, f\u00edsica\u2014 tiene una consecuencia. Se trata de la ansiedad, una sensaci\u00f3n molesta y llamativamente contagiosa, una inquietud del cuerpo cuya procedencia y finalidad se ignoran, pero que se instala en la persona y provoca una sensaci\u00f3n generalizada de gran incomodidad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"has-text-align-left\">La<strong> ansiedad <\/strong>es la expresi\u00f3n de ese peque\u00f1o miedo que suele acompa\u00f1arnos a diario en nuestras vidas. Por desgracia, uno no siempre es consciente de que las presiones sociales y la falta de conciencia del propio cuerpo provocan la aparici\u00f3n espont\u00e1nea de inquietud f\u00edsica, que con el tiempo deriva en s\u00edntomas muy variados en el organismo. Cuando ello ocurre, la persona entra en un c\u00edrculo vicioso de presi\u00f3n-ansiedad-s\u00edntoma.<br \/>Un disgusto puede dar lugar a un fuerte dolor de cuello o espalda, o tambi\u00e9n provocar v\u00e9rtigos, mareos o malestares digestivos, que desviar\u00e1n nuestra atenci\u00f3n del motivo original causante del disgusto. El peque\u00f1o miedo hecho ansiedad ahora ha pasado a ser un mero s\u00edntoma, de forma que se demorar\u00e1 la resoluci\u00f3n del disgusto que lo desencaden\u00f3 todo, sencillamente porque estamos acostumbrados a no pensar en la causa<br \/>original de los problemas de nuestras relaciones sociales.<br \/>Los disgustos surgen de los conflictos afectivos con nuestros seres m\u00e1s cercanos y queridos, o con nuestra propia soledad, que puede ser tanto fuente de paz como de sufrimiento. Tampoco cabe olvidar la influencia de la actividad laboral y el sentimiento que nos inspira, que puede ser fuente de sentimientos de culpa, sentido del rid\u00edculo, intolerancia a la cr\u00edtica propia y ajena, y emociones de humillaci\u00f3n.<br \/>El miedo que invade el cuerpo adopta la forma de s\u00edntoma f\u00edsico y suplanta al disgusto y la causa de este, los conflictos afectivos. Por ello es un gran error pensar que las molestas tensiones musculares son \u00fanicamente una simple contracci\u00f3n sostenida del m\u00fasculo como respuesta a un esfuerzo o una mala postura. Las tensiones musculares son formas muy primitivas de comunicaci\u00f3n tanto hacia el exterior, la sociedad que nos rodea, como hacia nuestro propio interior.<br \/>Es importante tener en cuenta que, en los meses de vida intrauterina, el feto no se diferencia de la madre, un proceso que solo ocurre a partir de los primeros a\u00f1os de vida.<br \/>El feto habita en un mundo acuoso que percibe mediante la piel y los m\u00fasculos. Una vez desarrollados estos, constituyen su principal medio de comunicaci\u00f3n y las sensaciones corporales se transforman en su forma primaria de intercambio social. Esta relaci\u00f3n se pone de manifiesto m\u00e1s claramente despu\u00e9s del nacimiento, cuando el beb\u00e9 siente la divisi\u00f3n de la totalidad que formaba con su madre.<br \/>Un sencillo ejemplo de esta situaci\u00f3n es el hecho de que la angustia del reci\u00e9n nacido solo se calma con el contacto del cuerpo de quien consideraba su parte total. En esa divisi\u00f3n de la totalidad, antes de sentir angustia hay ansiedad, una especie de temor, un miedo m\u00ednimo que reclama volver a aquello que era un todo, un lugar seguro. As\u00ed comienza a establecerse un di\u00e1logo entre las tensiones f\u00edsicas de ambos cuerpos, las del beb\u00e9 y las de la madre. Este di\u00e1logo de tensiones apacigua, comunica seguridad y<br \/>protecci\u00f3n, mientras que su ausencia genera un m\u00ednimo de miedo y da lugar a ansiedades. Es interesante destacar que no importa el sexo del beb\u00e9: siempre hay un anhelo inconsciente de volver al cuerpo gestador, que es un cuerpo femenino.<br \/>Siguiendo con ejemplos sencillos, en los meses subsiguientes este intercambio de tensiones musculares como forma de di\u00e1logo se extiende al padre, a los familiares y a los lazos afectivos cercanos; es com\u00fan observar que el beb\u00e9 se pone en tensi\u00f3n o llora en brazos de un desconocido, y c\u00f3mo en toda situaci\u00f3n desconocida se observa un rastro de<br \/>ansiedad. Con el correr del tiempo se produce la comunicaci\u00f3n visual y auditiva, y las tensiones musculares se transforman en gestos expresivos a trav\u00e9s de la cara y los brazos hasta desarrollar la forma m\u00e1s sofisticada de comunicaci\u00f3n entre las personas, el lenguaje verbal, que nos caracteriza como seres humanos.<br \/>A pesar de esto, las tensiones musculares siempre estar\u00e1n presentes en nuestro cuerpo como forma primitiva de comunicaci\u00f3n. Ello da lugar al lenguaje corporal, en ocasiones peculiar de las distintas etnias, pueblos o naciones y, m\u00e1s a\u00fan, de cada persona como individuo.<br \/>Las expresiones faciales de alegr\u00eda o de tristeza, la postura abatida o excitada, se producen exclusivamente con el tono muscular; son verdaderos gestos corporales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Abordaremos el<em><strong> Trastorno de Ansiedad Generalizada<\/strong><\/em> desde muchas perspectivas<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Recorreremos un largo camino hacia el bienestar y la sanaci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">1. Los M\u00fasculos como \u00f3rganos de expresi\u00f3n<\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Todo movimiento muscular consta de dos etapas: en primer lugar la t\u00f3nica, que imprime al cuerpo el m\u00ednimo de tensi\u00f3n muscular necesario para realizar la segunda etapa, llamada contracci\u00f3n f\u00e1sica. Esta consiste en el desplazamiento de los segmentos corporales, apoyados en una estructura postural sostenida por el tono muscular.<br \/>Existen expresiones populares directamente ligadas a la postura y el tono corporal: todos hemos o\u00eddo o dicho frases como \u00absacar pecho ante la adversidad\u00bb, \u00abbajar la cabeza\u00bb o \u00abtener la cabeza erguida\u00bb, \u00abel miedo le afloj\u00f3 las rodillas\u00bb, \u00abes un tipo tenso\u00bb o \u00abnecesito relajarme\u00bb, \u00abcon los dientes apretados\u00bb y tantas otras. Todas ellas aluden a diferentes estados de tensi\u00f3n muscular y surgieron de la observaci\u00f3n y el saber popular, que no sigue una metodolog\u00eda cient\u00edfica pero no por ello contiene menos verdad, como ya veremos m\u00e1s adelante.<br \/>Todos los estados emocionales se manifiestan a trav\u00e9s de los m\u00fasculos, que<br \/>deber\u00edamos considerar verdaderos \u00f3rganos de expresi\u00f3n. Por otra parte, son muy susceptibles a la presi\u00f3n social y sobre todo al lenguaje hablado. En efecto, la palabra atraviesa el cuerpo y deja huella en su tono muscular, que entre muchas otras cosas, primordialmente refleja la ansiedad.<br \/>Con el paso de los a\u00f1os, la acumulaci\u00f3n de tensiones expresivas no solo moldea nuestro cuerpo a nivel muscular, sino que tambi\u00e9n modifica los ejes de los huesos y la consistencia de los cart\u00edlagos, y confiere rigidez o flexibilidad excesiva a los ligamentos y tendones.<br \/>La falta de conciencia del cuerpo se advierte en la torpeza de los movimientos cotidianos. Por otra parte, la rigidez del cuello denota claramente c\u00f3mo se ha ido perdiendo flexibilidad y la capacidad de girar e inclinarse adelante y atr\u00e1s sin esfuerzo.<br \/>Como prueba, te propongo que intentes llevar el ment\u00f3n hacia la parte superior del pecho y observar\u00e1 cu\u00e1nta tensi\u00f3n tiene tu cuello. \u00bfEs realmente necesaria?<br \/>Seguramente no, pero no es algo que dependa de nuestra voluntad consciente. La vida moderna, cargada de presiones por la b\u00fasqueda del \u00e9xito y por el miedo al fracaso, nos lleva a estar muy pendientes del funcionamiento del mundo exterior y desatender la marcha y estado de nuestro cuerpo.<br \/>\u00bfQu\u00e9 te resulta m\u00e1s f\u00e1cil? \u00bfAgacharte en posici\u00f3n de cuclillas o estacionar el coche? Recordemos que la posici\u00f3n de cuclillas es la forma m\u00e1s natural de \u00abacomodar\u00bb nuestro cuerpo en la tierra para reflexionar o descansar. Pese a ello, a partir del invento de la silla hemos abandonado esta posici\u00f3n y hoy casi nos es imposible realizarla, porque nuestros m\u00fasculos ya no est\u00e1n adaptados a la flexibilidad que requiere, aunque lo natural era la flexibilidad que proporcionaba la posici\u00f3n de cuclillas. Esa es la posici\u00f3n ideal para estirar la parte inferior de la espalda y la regi\u00f3n de los gl\u00fateos, cuyos m\u00fasculos suelen estar en tensi\u00f3n debido a su determinante funci\u00f3n cuando uno est\u00e1 de pie o camina.<br \/>La revoluci\u00f3n industrial y el estallido de la tecnolog\u00eda cambiaron definitivamente las posturas cotidianas de los seres humanos. Ya no ser\u00eda l\u00f3gico desprendernos de la silla, pero s\u00ed convendr\u00eda fabricarlas en funci\u00f3n del cuerpo y no solamente seg\u00fan criterios est\u00e9ticos y decorativos.<br \/>Siempre estamos a tiempo de conocer la aut\u00e9ntica capacidad de movimientos de nuestro cuerpo y tratar de mantenerla libre de tensiones musculares para toda la vida.<br \/>Desafortunadamente, no nacemos con un manual de instrucciones para aprender a mover nuestro cuerpo, pero s\u00ed existen m\u00e9todos de autoconciencia de las estructuras y de las funciones del movimiento corporal: a trav\u00e9s de ejercicios y manipulaciones podemos<br \/>contrarrestar tanto la presi\u00f3n social como la que nosotros mismos ejercemos sobre nuestro cuerpo.<br \/>Somos el cuerpo, necesitamos conocerlo, explorarlo, tomar conciencia de sus movimientos y mantener ese aprendizaje una vez realizado. La falta de flexibilidad corporal remite con la pr\u00e1ctica de ejercicios de tipo postural, de los muchos y muy buenos que afortunadamente existen, desde el tradicional yoga, pasando por Pilates, Feldenkrais, Eutonia entre otros, de demostrados resultados y largas trayectorias.<br \/>Cuando se resuelve una problem\u00e1tica f\u00edsica por desajustes tensionales, producto de prolongados estados de ansiedad, es preciso realizar una rutina met\u00f3dica de ejercicio corporal descontracturante y reconciliadora del estado de tensi\u00f3n \u00f3ptimo del cuerpo para evitar reca\u00eddas, no solo dolorosas sino generadoras de ansiedad. Si una persona conoce su<br \/>cuerpo y sus posibilidades reales de movimiento y tensiones musculares adecuadas, cuenta con una herramienta muy valiosa para frenar la invasi\u00f3n de ese estado de agitaci\u00f3n corporal que produce la ansiedad.<br \/>Por otra parte, desde el punto de vista qu\u00edmico no podemos eludir nuestra<br \/>responsabilidad en cuanto a la alimentaci\u00f3n, porque si los componentes qu\u00edmicos del cuerpo no est\u00e1n en orden, dif\u00edcilmente podremos corregir nuestros defectos posturales solamente mediante el ejercicio de la voluntad. Una persona mal alimentada carecer\u00e1 de energ\u00eda suficiente para realizar determinados movimientos; la falta de elementos minerales esenciales (potasio, magnesio y calcio) en el organismo no puede compensarse<br \/>\u00fanicamente con intenciones intelectuales.<br \/>El movimiento f\u00edsico es la expresi\u00f3n m\u00e1s clara de la vida de un ser. Mientras el m\u00fasculo card\u00edaco bombee y el m\u00fasculo diafragm\u00e1tico nos haga respirar m\u00e1s all\u00e1 de nuestra voluntad, algo es seguro: estamos vivos. Pero nadie puede gozar de una vida plena si se encuentra atado por r\u00edgidas cadenas musculares.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Temario a seguir las pr\u00f3ximas semanas:<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Los or\u00edgenes del dolor y la ansiedad (\u00bf o viceversa ?).<\/li>\r\n<li>El inconsciente y el TAG.<\/li>\r\n<li>De la evoluci\u00f3n postural a la ansiedad y la fatiga.<\/li>\r\n<li>Individualismo, dudas y ansiedad.<\/li>\r\n<li>El transgeneracional y el TAG.<\/li>\r\n<li>El miedo y la ansiedad en sus comienzos.<\/li>\r\n<li>Tono neurol\u00f3gico y tono mec\u00e1nico. La propiedad de los cuerpos para recobrar la forma primitiva cuando cesa la causa deformadora ( tristeza, angustia, ansiedad, miedo .. ).<\/li>\r\n<li>La paradoja del cuerpo.<\/li>\r\n<li>Sintomatolog\u00eda.<\/li>\r\n<li>El dolor de la maldad.<\/li>\r\n<li>El dolor de ser madre.<\/li>\r\n<li>El dolor lumbar y la voluntad.<\/li>\r\n<li>El doliente estoico.<\/li>\r\n<li>Este problema es un dolor de cabeza. Cuando la met\u00e1fora se hace cuerpo.<\/li>\r\n<li>Sensaci\u00f3n de irrealidad.<\/li>\r\n<li>A todos nos pasan cosas.<\/li>\r\n<li>\u00bfQu\u00e9 se esconde detr\u00e1s de una ataque de p\u00e1nico?<\/li>\r\n<li>An\u00e1lisis Transaccional.<\/li>\r\n<li>La ansiedad que se &#8220;comprende &#8221; en la totalidad de la propia vida.<\/li>\r\n<li>Herramientas de poder.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Terapia Recomendada para el TAG<\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-content\/uploads\/DC-Indigo-718x1024-1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-816 lazyload\" data-src=\"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-content\/uploads\/DC-Indigo-718x1024-1.jpg\" alt=\"Pacha Pulai\" width=\"718\" height=\"1024\" data-srcset=\"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-content\/uploads\/DC-Indigo-718x1024-1.jpg 718w, https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-content\/uploads\/DC-Indigo-718x1024-1-480x685.jpg 480w\" data-sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 718px, 100vw\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 718px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 718\/1024;\" \/><\/a><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"has-text-align-left\">\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"393\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"box-shadow:none;-webkit-box-shadow:none;-moz-box-shadow:none;background-color:#ffffff;border-color:#989fca;color:#3f3b9b;\"><i class=\"sf-icon-love\"> <\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"color:#3f3b9b;\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA &nbsp; Hoy en d\u00eda, la principal relaci\u00f3n de un individuo con sus semejantes pasa por la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":853,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-393","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/393","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=393"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/393\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media\/853"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=393"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=393"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=393"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}