{"id":4386,"date":"2020-09-13T18:38:47","date_gmt":"2020-09-13T21:38:47","guid":{"rendered":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/?p=4386"},"modified":"2020-12-29T15:02:06","modified_gmt":"2020-12-29T18:02:06","slug":"alquimia-la-misa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/alquimia-la-misa\/","title":{"rendered":"Alquimia : La Misa"},"content":{"rendered":"<p>Los sonidos de las campanas atravesaron el crep\u00fasculo y ascendieron hasta las nubes. Siguieron subiendo m\u00e1s alto&#8230; M\u00e1s y m\u00e1s alto.. Hasta llegar a o\u00eddos de los \u00e1ngeles, que escucharon el llamado y comenzaron su descenso. Tambi\u00e9n los que estaban en misi\u00f3n especial en la tierra reconocieron la consigna: los estaban convocando&#8230; Los \u00e1ngeles de la guarda, por su parte, depend\u00edan de sus protegidos para poder presentarse en la ceremonia de la misa. Sus movimientos estaban<br \/>\ncondicionados por la decisi\u00f3n que tomaran el humano al cual hab\u00edan unido sus destinos. Esto es bien sabido&#8230; los \u00e1ngeles de la guarda jam\u00e1s se alejan de sus protegidos.<br \/>\nMar\u00eda de Chipre ya estaba del todo lista cuando baj\u00e9 apresuradamente por la escalera. Me hab\u00eda puesto el cl\u00e1sico vestido negro de las aldeanas y un pa\u00f1uelo en la cabeza, al igual que hizo ella.<br \/>\nCaminamos despacio por las callecitas de piedra. El aroma de cedros, rosas y olivos, las casas tenuemente iluminadas y los sonidos de las campanas creaban un clima apacible y tranquilo. Los aldeanos iban subiendo cuesta en peque\u00f1os grupos. Los hombres reci\u00e9n llegaban del campo<br \/>\n-En tiempo de siembra no se descansa ni los domingos -aclar\u00f3 Mar\u00eda.<br \/>\nLas mujeres, de rostros impenetrables, conversaban animadamente, con decenas de ni\u00f1os colgados de sus polleras, en brazos o corriendo alrededor.<br \/>\nLa capilla era del m\u00e1s puro estilo bizantino, con c\u00fapulas y anchos muros de piedra. S\u00f3lida, segura, terrestre, tan bien plantada sobre la cumbre de la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>-Ojal\u00e1 yo pudiera ser tan firme como esa humilde\u00a0 capilla sobre la cumbre de la monta\u00f1a&#8230; -musit\u00e9 emocionada-. Ojal\u00e1 aprendiera a ser como esas aldeanas, que pasan silenciosamente del misterio a la cocina, del misterio al bordado, del vuelo al abrazo simple del ni\u00f1o. Ojala el cielo no me maree sin remedio con inmensidad y desmesura.. &#8230;<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 pueda aprender, paso por paso, a ser una alquimista. Ojal\u00e1 mis pies caminen bien apoyados sobre la tierra. Ojal\u00e1 mi cabeza pueda llegar hasta el cielo y mi coraz\u00f3n sea un atanor, lugar de transformaci\u00f3n y cambios.<\/p>\n<p>Dije en voz baja esa oraci\u00f3n espont\u00e1nea, sintiendo que jam\u00e1s olvidar\u00eda aquel momento.<br \/>\nNos acercamos a la peque\u00f1a capilla. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n ver que los aldeanos se desped\u00edan emocionados en la puerta antes de entrar.<br \/>\nEl interior de la capilla estaba en una penumbra apenas iluminada por cirios de pura cera amarilla. Las paredes y las c\u00fapulas brillaban \u00edntegramente revestidas con l\u00e1minas de oro. Incre\u00edbles columnas labradas sosten\u00edan sin esfuerzo la estructura. Los iconos cubr\u00edan los muros. \u00a1En la austeridad de la aldea apareci\u00f3 de la nada una explosi\u00f3n inesperada de riqueza!<br \/>\n-El altar de las iglesias ortodoxas separa lo profano de lo sacro con una especie de pantalla ornamentada en oro y pinturas y sagradas<br \/>\n-dijo Mar\u00eda en un susurro-. Tiene tres puertas. El sacerdote entra y sale por ellas todo el tiempo, simbolizando su rol de nexo entre lo secreto y lo develado. El altar propiamente dicho, lugar de transmutaci\u00f3n y consagraci\u00f3n, est\u00e1 del lado secreto de la pantalla. All\u00ed s\u00f3lo entra el sacerdote, vestido con incre\u00edbles ropajes bordados en oro y piedras agreg\u00f3, coloc\u00e1ndose la mantilla en la cabeza al modo antiguo.<br \/>\nHice lo mismo sin saber por qu\u00e9. Entonces, como leyendo mis pensamientos, me dijo: -El velo nos separa de la existencia cotidiana, cubrirse con \u00e9l es una manera de entrar en intimidad con Dios.<\/p>\n<p>Al levantar la mirada vi una enorme c\u00fapula central pintada, pintada de azul y dorado. Representaba la b\u00f3veda del cielo y tenia grabado un gran triangulo que conten\u00eda el ojo de Dios.<br \/>\nSe\u00f1ala el este susurro Mar\u00eda- El Oriente, el lugar donde nace el sol, el despertar espiritual.<br \/>\nEnormes incensarios de bronce se balanceaban, pend\u00edan de alg\u00fan lugar invisible franqueando el altar secreto y perfumando el ambiente.<br \/>\nMirra, estoraque, incienso -aclar\u00f3 la aldeana (aunque.. \u00bfser\u00eda una aldeana?) Los lugare\u00f1os entraban silenciosamente&#8230; y permanec\u00edan de pie. -Estar de pie es un gesto de realeza -musit\u00f3 Mar\u00eda a mi lado, de conciencia despierta, de verticalidad. Permanecer de pie, con pleno conocimiento de lo que se est\u00e1 haciendo, es un gesto de poder. As\u00ed se entra en la casa de Dios. \u00a1As\u00ed entran los hijos en la casa del Padre!<br \/>\nDe pronto, un canto coral que proven\u00eda de alg\u00fan lugar rec\u00f3ndito de la iglesia estremeci\u00f3 las llamas de las velas, que comenzaron a crepitar.<\/p>\n<p>-En las ceremonias ortodoxas el coro est\u00e1 oculto -dijo Mar\u00eda, emocionada-. Conocemos bien el misterio del canto y su efecto inmediato de comunicaci\u00f3n con lo divino. La Iglesia Ortodoxa conserva maravillosamente la distinci\u00f3n entre el Kair\u00f3s y el Cronos.<br \/>\nPasando el umbral, s\u00f3lo hay Kair\u00f3s, espacio sin tiempo, s\u00edmbolos, puertas que comunican dos realidades graciosamente unidas. Francamente no habla como una aldeana, pens\u00e9.<br \/>\nHab\u00eda un no s\u00e9 qu\u00e9 m\u00e1gico y deslumbrante en esa capilla ortodoxa perdida en las monta\u00f1as de Chipre. Algo as\u00ed como un recato, un pudor ante lo sagrado, que me hizo sentir la presencia del cielo y hablar en susurros.<br \/>\nEn ese momento el coro elev\u00f3 sus voces, las campanas sonaron \u00a0tres veces y apareci\u00f3 el oficiante atravesando majestuosamente una de las misteriosas puertas del altar. &#8211; \u00a1 Gabriel ! -exclam\u00e9 casi gritando, tap\u00e1ndome la boca.<br \/>\nMar\u00eda sonri\u00f3 con disimulo.<\/p>\n<p>Gabriel estaba magn\u00edfico, vest\u00eda de blanco y oro y sus ojos negros brillaban m\u00e1s que las piedras preciosas que recubr\u00edan \u00edntegramente la t\u00fanica enteramente bordada.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 la ceremonia lit\u00fargica &#8230; Gabriel entraba por la puerta izquierda hacia el misterioso altar y sal\u00eda por la derecha.<\/p>\n<p>&#8211; Est\u00e1 uniendo los opuestos &#8211; aclar\u00f3 Mar\u00eda. La puerta izquierda es lo femenino. La puerta derecha lo masculino. En la cabalah o \u00e1rbol de la vida de la tradici\u00f3n jud\u00eda, la izquierda es la puerta de la madre y es llamada rigor. La derecha, puerta de la energ\u00eda o puerta del padre es llamada misericordia.<\/p>\n<p>&lt;&lt; Definitivamente no es una aldeana, pens\u00e9.&gt;&gt;<\/p>\n<p>Nuestra vida fluct\u00faa entre etapas donde predominan el rigor, la disciplina, las leyes de la forma; y entre etapas donde todo es misericordia, fluidez, liviandad y energ\u00eda. Entre estos dos estados hay un camino diferente: el camino del medio, la puerta central tiene el secreto alqu\u00edmico de este camino. Es la puerta de la gracia.<\/p>\n<p>El Coro call\u00f3 repentinamente.<\/p>\n<p>Los incensarios se balancearon movidos por manos invisibles .. cerr\u00e9 los ojos, aspirando el dulce aroma del incienso.<\/p>\n<p>En ese preciso momento, una aldeana comenz\u00f3 a repartir velas entre los presentes. No s\u00e9 si fue mi imaginaci\u00f3n, pero podr\u00eda jurar que en el instante en que recib\u00ed mi vela v\u00ed una capa dorada cubriendo sus hombros. \u00bf Ser\u00eda \u00e9l ?, me pregunt\u00e9 entre el humo del incienso .. algo estaba por suceder. Esa se\u00f1al y el silencio siempre anticipaban alg\u00fan acontecimiento. Busqu\u00e9 al aldeano de las velas tratando de divisarlo en la bruma, pero ya hab\u00eda desaparecido.<\/p>\n<p>Entonces Gabriel comenz\u00f3 un relato &#8230; a la manera en que me hab\u00eda contado la historia de los dioses a orillas del mar. Con su voz profunda e intensa habl\u00f3 de Nazareth, una aldea peque\u00f1a dijo, sin importancia alguna para el imperio romano.<\/p>\n<p>All\u00ed naci\u00f3 Mar\u00eda Virgen, la elegida para llevar a cabo la primera hora alqu\u00edmica: dar a luz al ni\u00f1o divino&#8230; No era una reina, ni una emperatriz, ni siquiera una sacerdotiza. Era, si, la m\u00e1s pura, la m\u00e1s di\u00e1fana materia prima de la tierra. La m\u00e1s transparente a la luz, siendo totalmente humana. La m\u00e1s fuerte, tanto como para poder contener en s\u00ed el germen del cielo. Mar\u00eda Virgen era, sobre todas las cosas, inocente .. La inocencia, aliada al cielo se vuelve poderosa. \u00bf Por qu\u00e9 este poder es revolucionario, tanto para aquellos d\u00edas como para hoy mismo? ! Porque la inocencia desconoce el miedo! Esto es lo m\u00e1s perturbador. Por eso es un poder absoluto. Y les dir\u00e9 que este poder es tambi\u00e9n llamado Pureza.<\/p>\n<p>&#8220;Vayamos ahora a ese momento decisivo, cuando el cielo mand\u00f3 un mensajero a la tierra&#8230; \u00a1Qu\u00e9 extraordinaria humildad, la del poderoso cielo! Hacer una pregunta y esperar la respuesta.<br \/>\nLos aldeanos estaban de pie con los rostros iluminados suavemente&#8230; transfigurados. Sus ojos brillaban y de sus cuerpos se desprend\u00eda un suave resplandor que seguramente no se deb\u00eda a las velas encendidas que sosten\u00edan sus manos.<\/p>\n<p>&#8211; El mensajero era un \u00e1ngel, continu\u00f3 Gabriel- . Maravillas de maravillas&#8230; Lo m\u00e1s bello de los cielos desciende humildemente a la tierra para hacer una pregunta y esperar la respuesta. Jam\u00e1s me hab\u00eda detenido a meditar en este hecho. El cielo, el Dios Todopoderoso, \u00bfno tiene acaso todas las respuestas?<br \/>\nDios env\u00eda a su \u00e1ngel para proponerle a Mar\u00eda una historia nueva continu\u00f3 Gabriel. Es para ella y para toda la humanidad, algo audaz, extraordinario, algo nunca visto.<\/p>\n<p>Gabriel me mir\u00f3 intensamente al decir estas palabras. \u00bf o me hab\u00eda parecido?<\/p>\n<p>-El cielo env\u00eda a su \u00e1ngel a la \u00fanica persona capaz de tomar una decisi\u00f3n fuerte y absoluta. Mar\u00eda de Nazareth es, hasta ese momento, s\u00f3lo una posibilidad. Es posibilidad de cambio, es territorio libre y disponible para que en ella entre Dios. Todos somos potencialmente ese territorio. Mar\u00eda de Nazareth &#8230; \u00bfEstar\u00eda en su casa? \u00bfEstar\u00eda observando el cielo y, en ese preciso instante que cambiar\u00eda su destino, recibi\u00f3 la se\u00f1al del \u00e1ngel? \u00bf Estar\u00eda sola, y posiblemente en alg\u00fan lugar aislado? Muy parecido a un atanor, silencioso, secreto &#8230; herm\u00e9tico.<\/p>\n<p>Gabriel lograba crear la imagen perfecta con sus palabras, a tal punto que casi era posible visualizar la escena.<\/p>\n<p>-Mar\u00eda de Nazaret estar\u00eda orando, Se sabe, por referencias concretas, que era una joven extraordinariamente apasionada por el mundo espiritual. Quiz\u00e1 estuviera contemplando un crep\u00fasculo que es de por s\u00ed un momento misterioso y revelador. \u00a1 Momento propicio para que desciendan los \u00e1ngeles y desembarquen los dioses! Est\u00e1 rodeada de naturaleza, \u00e1rboles, flores y p\u00e1jaros. Este es el atanor m\u00e1s perfecto y herm\u00e9tico que existe.<\/p>\n<p>Un canto de p\u00e1jaros y una fresca brisa recorri\u00f3 el templo en ese preciso instante. Sin embargo, ya hab\u00eda anochecido, la luna nueva estaba oculta en el cielo y los p\u00e1jaros hac\u00eda largo rato hab\u00edan callado en el L\u00e9fkara.<\/p>\n<p>Seducida por el misterio yo escuchaba con atenci\u00f3n las palabras de un joven monje griego de ojos oscuros, en una capilla perdida en medio de una capilla perdida en medio de las monta\u00f1as de Chipre, en tierra de antiguos dioses y en un lugar de encuentro de alquimistas, desde hac\u00eda mucho, mucho tiempo. Estaba rodeada de aldeanos .. y todos los presentes, al igual que yo, llevaban vestidos a la usanza del lugar. Sin embargo, yo no soy una aldeana, pens\u00e9 mirando a mi alrededor, Y ellos,\u00bf qui\u00e9nes eran entonces?<\/p>\n<p>El joven monje hizo una pausa, y pas\u00f3 el fuego a las velas de los feligreses, quienes las fueron prendiendo una a una a medida que recib\u00edan la llama que estaba a su lado.<\/p>\n<p>Gabriel continu\u00f3 el fascinante relato, y me pareci\u00f3 que lo escuchaba por primera vez en mi vida.<\/p>\n<p>-Mar\u00eda, la Virgen, permanec\u00eda en un estado de contemplaci\u00f3n y bienaventuranza. Estaba en un momento de intensa intimidad con Dios. Seguramente por eso el \u00e1ngel descendi\u00f3 y pudo acercarse a ella sin reparos. Los \u00e1ngeles raramente se presentan en forma visible y es mucho menos habitual que comiencen a hablar. Pero Mar\u00eda, la joven de Nazaret, hab\u00eda sido preparada desde ni\u00f1a para este momento por aquel que la custodiaba, su \u00e1ngel de la guarda. Es probable que los coros ang\u00e9licos en pleno estuvieran siempre a su lado. Los serafines, los querubines, los arc\u00e1ngeles sabiendo lo que ella todav\u00eda no sab\u00eda.<br \/>\nLas velas crepitaban; los p\u00e1jaros segu\u00edan cantando y se escuchaba un rumor de ramas movidas por una brisa misteriosa. Sin embargo, todas las ventanas de la Iglesia estaban cerradas. El \u00e1ngel, bell\u00edsimo, hinc\u00f3 su rodilla en la tierra en se\u00f1al de respeto. Mar\u00eda, extasiada, no sinti\u00f3 ning\u00fan temor, s\u00f3lo una gran turbaci\u00f3n ante esta inesperada presencia enviada por Dios. El \u00e1ngel le explic\u00f3 entonces el motivo de su visita y la propuesta que ven\u00eda a hacerle: &#8221; Dios decidi\u00f3 hacerse ni\u00f1o&#8221; susurr\u00f3 el \u00e1ngel de ojos perfectos. &#8221; Vengo a darte esta noticia. El cielo, lo inmenso, lo poderoso se har\u00e1 peque\u00f1o. Dios ni\u00f1o necesita ser recibido, cobijado, acunado, querido. \u00bfAceptas Mar\u00eda cobijar al cielo? \u00bfAceptas gestar al Ni\u00f1o Divino y darle nacimiento?&#8221;. Las palabras de un \u00e1ngel son poderosas. Todas las criaturas de la tierra hicieron silencio&#8230; La creaci\u00f3n entera contuvo el aliento; callaron las aves, los r\u00edos se detuvieron.<\/p>\n<p>En este punto del relato, los aldeanos se arrodillaron y .colocaron las velas en el suelo. Apoyando las cabezas entre sus rodillas, se encogieron sobre s\u00ed mismos como ni\u00f1os en el vientre materno. Los p\u00e1jaros hab\u00edan callado y la extra\u00f1a brisa ces\u00f3 repentinamente en la Iglesia de Chipre.<\/p>\n<p>Sent\u00ed que regresaba a una estado latente y pac\u00edfico. Recordaba esta sensaci\u00f3n. era muy antigua: la hab\u00eda experimentado en el vientre materno.<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n entera,- susurr\u00f3 Gabriel &#8211; esperaba este momento decisivo desde hac\u00eda mucho, mucho tiempo. La respuesta de Mar\u00eda pod\u00eda cambiar el destino de la humanidad. Ovillada como un beb\u00e9, sent\u00ed desde mi coraz\u00f3n que deb\u00eda decidir. \u00bfAceptar\u00eda ser semilla en un nuevo vientre, sin reservas, con audacia? \u00bfAceptar\u00eda nacer de nuevo? -El s\u00ed de Mar\u00eda llen\u00f3 de luz la tierra y lleg\u00f3 hasta el mismo cielo! -dijo Gabriel, emocionado hasta las l\u00e1grimas. \u00a1Hasta los \u00e1ngeles se estremecieron!<br \/>\nEn la capilla de esa peque\u00f1a aldea de Chipre, los aldeanos, al igual que Mar\u00eda de Nazaret, supieron que era momento de tomar una decisi\u00f3n. En el instante m\u00e1gico en que Gabriel reproduc\u00eda con sus palabras la anunciaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, entre la penumbra de las velas y el incienso, las voces de los \u00e1ngeles musitaron en el o\u00eddo de cada uno de los aldeanos, la pregunta decisiva:<br \/>\n-\u00bfAceptas anidar al cielo en tu alma?<br \/>\ncon \u00e9nfasis:<br \/>\nCada uno eligi\u00f3 la respuesta que su coraz\u00f3n le dictaba. Sin dudar, con una alegr\u00eda incontenible, dije -S\u00ed, acepto. Acepto ser lo nuevo, acepto lo espl\u00e9ndido. Sent\u00ed que la Virgen me estaba sosteniendo, porque todos somos sus ni\u00f1os cuando renacemos.<\/p>\n<p>Entonces Gabriel comenz\u00f3 la oraci\u00f3n que inicia la obra en blanco, la Albedo. La oraci\u00f3n que gesta la nueva vida s\u00f3lo con pronunciarla intensamente. Yo conocer\u00eda ahora, por primera vez su poderoso efecto.<br \/>\nLos aldeanos se pusieron de pie, tambi\u00e9n Mar\u00eda la alquimista y yo, la peregrina del camino de los misterios.<\/p>\n<p>-\u00abDios te salve Mar\u00eda. Llena eres de gracia. El Se\u00f1or es contigo. Bendita t\u00fa eres entre todas las mujeres. Bendito es el fruto de tu vientre Jes\u00fas. Santa Mar\u00eda, Madre de Dios. Ruega por nosotros, pecadores. Ahora y en la hora de nuestra muerte. Am\u00e9n<\/p>\n<p>Mar\u00eda de Varsovia, de pie en el oratorio, termin\u00f3 de pronunciar la oraci\u00f3n a la Virgen y observ\u00f3 el fuego del atanor.<br \/>\n-El primer umbral de la obra en blanco est\u00e1 cumplido&#8230; gracias a Dios &#8211;dijo mirando a Marysia; ambas ten\u00edan los ojos brillantes, not\u00e9 que estaban muy emocionadas-. El primer si es el si de la Concepci\u00f3n. Hay momentos de decisi\u00f3n en nuestra vida, donde se nos da la oportunidad para hacer cambios absolutos. \u00c9ste es uno de ellos. Podemos aceptarlos&#8230; y decir s\u00ed. Tambi\u00e9n podemos pasarlos por alto y decir que no.<br \/>\n-Y los peregrinos de las otras tradiciones, qu\u00e9 oraciones pronuncian? -pregunt\u00f3 Jurek, visiblemente emocionado, aunque tratara de disimularlo.<br \/>\n-Hay tres salmos que tienen el mismo, mism\u00edsimo efecto&#8230; La voz de Mar\u00eda reson\u00f3 en el laboratorio de Varsovia. &#8221; Tu visitar\u00e1s la tierra, tu la riegas, tu la colmas de riquezas .. &#8221; Al pronunciarlos, la Shekinah de los hebreos responde al llamado y recibe a los peregrinos. Tambi\u00e9n los musulmanes, en sus Ramaderviche, oran con pose\u00edas muy bellas a la Madre Divina: &#8221; Entrad vosotros y vuestras esposas en el jard\u00edn de las delicias &#8221;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"4386\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"box-shadow:none;-webkit-box-shadow:none;-moz-box-shadow:none;background-color:#ffffff;border-color:#989fca;color:#3f3b9b;\"><i class=\"sf-icon-love\"> <\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"color:#3f3b9b;\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los sonidos de las campanas atravesaron el crep\u00fasculo y ascendieron hasta las nubes. 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