{"id":4770,"date":"2020-09-19T21:00:40","date_gmt":"2020-09-20T00:00:40","guid":{"rendered":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/?p=4770"},"modified":"2020-12-29T15:02:11","modified_gmt":"2020-12-29T18:02:11","slug":"linajes-familiares-caperucita-una-nina-dotada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/linajes-familiares-caperucita-una-nina-dotada\/","title":{"rendered":"Linajes Familiares: Caperucita, una Ni\u00f1a Dotada"},"content":{"rendered":"<p><strong>Una ni\u00f1a dotada<\/strong><\/p>\n<p>Tomo la expresi\u00f3n de Alice Miller. En su obra El drama del ni\u00f1o dotado. Y la b\u00fasqueda del\u00a0 verdadero yo nos alienta a romper con las ilusiones que enga\u00f1an y nos alejan de construir alejan de construir la verdad sobre nuestra identidad. Soy una lectora agradecida a esa puerta que esta psicoanalista dedicada a los ni\u00f1os y ni\u00f1as abre con sus experiencias profesional : permite revisar creencias, nos habilita a a poder ser diferentes a aquello que nuestros padres o educadores programaron para nuestras vidas y no sentir culpa por eso!<br \/>\nLlegar hasta la llave que abre el real sentir que atravesamos en la infancia nos ofrece la posibilidad de derribar mitos sobre nuestros mayores, Respeto no implica que los endiosemos. Aceptar que se equivocaron y que pudieron lastimarnos es m\u00e1s sanador que vivir en la fantas\u00eda de &#8220;perfecci\u00f3n&#8221; en la que muchos hijos e hijas colocan a sus progenitores. &#8220;Con ilusiones no pueden curarse las heridas dice Miller&#8221;.<\/p>\n<p>Que la realidad puede ser intolerable de aceptar es cierto: si nos ignoraron, nos pasaron sus inseguridades, nos usaron, nos abusaron, nos exigieron, nos hicieron presenciar situaciones abominables, no nos protegieron de vivir ciertas experiencias.. seguiremos heridos de por vida. Es preciso ver esa realidad, no taparla. Hacerse cargo es doloroso. S\u00ed, muy penoso. Puede ser intolerable reconocerlo, pero es necesario pinchar la burbuja ilusoria y animarse a ver la realidad. Tenemos tan anestesiados aquellos sentires que hasta creemos que nunca hemos transitado peligros, escenas turbias, castigos y maltratos. No los registramos. Tan sepultados quedaron en nuestro inconsciente que no hay rastros en la memoria. Tan fuerte fue la represi\u00f3n para borrar, o mejor dicho, para arrinconar esos sentimientos.<br \/>\nVaya un ejemplo: desde esta perspectiva ahora ya no nos parece tan normal&#8221; que una madre env\u00ede a una ni\u00f1a al bosque para llevar alimentos a la abuela. Nunca se nos ocurri\u00f3 preguntar: \u00bfY por qu\u00e9 no fue ella?.<br \/>\nCaperucita es una ni\u00f1a &#8220;dotada&#8221;: fiable, comprensiva, amable, cordial Casi una adulta. \u00a1Pero es una ni\u00f1a! Acepta todo lo que se pretende de ella para ser amada y por supervivencia. Por eso es para los adultos una ni\u00f1a ideal: Utilizable, disponible, manipulada, Fuimos hijas e hijos sobreadaptados, d\u00f3ciles, disponibles. Ah\u00ed estaban los adultos, padre y madre, arrastrando sus traumas irresueltos. El padre sin comprender el v\u00ednculo y las necesidades propias de un ni\u00f1o, una ni\u00f1a. Ante su inmadurez afectiva (porque ser padre lo colocaba de nuevo en la herida que vivi\u00f3 en la infancia) del progenitor, la posici\u00f3n de hijo queda expuesta a sufrir con extra\u00f1amiento la falta de cuidado de respeto a los deseos o al propio ritmo de desarrollo. Ese dolor se acumula, se naturaliza y ya es tan normal que deja de perturbarnos la falta de abrigo, que no se valoren los logros o que siempre falte un poco m\u00e1s para alcanzar las expectativas. Tambi\u00e9n la madre, reviviendo sus dolores de infancia mientras cr\u00eda a sus hijos, los manipula: en el espejo que los ni\u00f1os le muestran ella vuelve a padecer su propio abandono, presi\u00f3n, verg\u00fcenza, soledad. Reaparece su ni\u00f1a herida. No pudo salir de ese cono de sombra antiguo y dormido que ahora la maternidad le reaviva. Se pone en escena su propia infancia desvalida. Se pone en escena su propia infancia desvalida.<br \/>\nY lo mismo podr\u00edamos repetir ahora con nuestros hijos si no asumimos que es tiempo de tomar conciencia. Y hacer el duelo de aquello que nos inhabilit\u00f3 cuando fuimos peque\u00f1os para no traspasar el trauma a las nuevas generaciones. Nuestros padres son personas, no dioses. Humanizarlos les quita la exigencia de perfecci\u00f3n. Est\u00e1 en cada uno, en cada una, animarse a verlos como seres imperfectos.<\/p>\n<p>Los adultos que de ni\u00f1os no tuvieron un ambiente familiar de confianza y seguridad ser\u00e1n padres necesitados de esa protecci\u00f3n anhelada y nunca conseguida: buscar\u00e1n toda la vida llenar ese hueco. Sus necesidades insatisfechas e inconscientes se reactualizan cuando les toca asumir el rol de padre-madre y es en los hijos en quienes encuentran la v\u00eda sustitutiva m\u00e1s a la mano. &#8220;Toda madre solo podr\u00e1 ser emp\u00e1tica cuando se haya liberado de su infancia&#8230; Lo mismo se puede decir del padre&#8221;.<br \/>\nEl desarrollo sano en la infancia depende de unos adultos que ejerzan el maternaje\/paternaje ofreciendo un alimento afectivo superador de viejas inseguridades, de sus propias carencias amorosas del pasado y de una gran cuota de respeto por ese sujeto que es el hijo.<br \/>\nNo podemos cambiar el pasado, ya no somos ni\u00f1os. Podemos reparar los efectos del dolor observando de cerca nuestra propia (e inc\u00f3moda) historia.<br \/>\nTapar, callar, ocultar no resuelven el trauma. Lo ahondan. Poner en la conciencia sentimientos antiguos no quiere decir deslealtad al clan, sino fidelidad a<br \/>\nnosotros mismos. La historia no cambia, pero tenemos la posibilidad de transformar las consecuencias de un episodio amargo dot\u00e1ndolo de sentido.<\/p>\n<p>Ver esta realidad no es grato, pero es necesario para recuperar la propia subjetividad: cerrar los ojos de la memoria afectiva lastimada cuando fuimos ni\u00f1os no colabora para la tarea de sanaci\u00f3n. Es interesante introducir el t\u00e9rmino de C. Bollas: norm\u00f3tico. Muchas personas dicen haber vivido infancias bellas, amorosas, haber sido respetados en sus tiempos, escuchados y tomados en serio. Todo fue tan perfecto que no cabe ni una arenilla que interrumpa el clima paradis\u00edaco construido a modo de fortaleza para no expugnar lo sufrido.<br \/>\nLo norm\u00f3tico es una afecci\u00f3n que consiste en ser &#8220;anormalmente normal todo se idealiza para no sufrir, pero los efectos est\u00e1n a la vista. Sujetos robotizados que aseguran que todo marcha bien y que nada merece critica o reevaluaci\u00f3n.<br \/>\n&#8220;Si la afecci\u00f3n psic\u00f3tica se caracteriza por una quiebra en la orientaci\u00f3n hacia la realidad &#8211; dice Bollas-, la afecci\u00f3n norm\u00f3tica se singulariza por una<br \/>\nruptura radical con la subjetividad&#8221;.<\/p>\n<p>Una paciente en plena crisis por la separaci\u00f3n matrimonial luego de 12 a\u00f1os de relaci\u00f3n me aporta una escucha clave: llora y mientras narra su dolor presente entremezcla otro discurso contrapuesto. El relato que contrasta a su vac\u00edo actual es &#8220;la bendici\u00f3n de mis padres tan unidos&#8221;, &#8220;una casa en la que nunca hubo peleas&#8221;, &#8220;la hermosa vida de mi infancia y la uni\u00f3n con mis hermanos, la perfecci\u00f3n del amor de mis padres.<br \/>\nMuy bonito&#8230; Una casa, unos padres y una perfecci\u00f3n vivida que, sin embargo, no dotaron de estructura ps\u00edquica para afrontar el duelo que ella vive ahora como mujer adulta que atraviesa una crisis. Si ese primer refugio de confianza y respeto familiar hubiese sido tan perfecto, la crisis personal no estar\u00eda en los bordes patol\u00f3gicos que esta mujer de 50 a\u00f1os arrastra hace meses sin superar el impacto de la infidelidad sufrida, deambulando a fuerza de ansiol\u00edticos y con reca\u00eddas violentas con dos intentos de suicidio.<br \/>\nEst\u00e1 en tratamiento psiqui\u00e1trico con medicamentos antidepresivos por un lado y, por el otro, hace dos semanas inici\u00f3 terapia psicogeneal\u00f3gica. Se encuentra en<br \/>\npleno per\u00edodo de avance y retroceso. Por mi parte, conf\u00edo en que superar\u00e1 este vac\u00edo, advierto que comienza a ver que estuvo siempre parada en una estrecha parcela de punto de vista. Que viene negando la realidad y que solo vi\u00f3 lo que quer\u00eda ver. Su \u00e1rbol est\u00e1 despejando otro paisaje. Siento que el an\u00e1lisis que llevamos adelante le est\u00e1 permitiendo hacerse cargo de su abismo actual (la decepci\u00f3n y tiene recursos para renacer. Para eso este duelo presente debe aceptar las heridas del pasado lejano, ahora en v\u00edas de tramitarse. Inicia una capacidad desconocida: algo que la mueve de la fijaci\u00f3n en su para\u00edso construido como un juego de naipes&#8230;<br \/>\nLe queda animarse a dejar la medicaci\u00f3n y volver a ser una persona aut\u00f3noma. Tal vez est\u00e9 muy cerca de ver y destapar el s\u00edntoma que a\u00fan la adormece con pastillas.<br \/>\nLa toma de conciencia es aceptar que en la familia no todo fue ni tan ideal ni tan normal. Remontar escenas perdidas en el ramaje de un \u00e1rbol con incestos, muertes prematuras y sumisi\u00f3n femenina; aceptar el reto de desidealizar, animarse a dar ese salto cualitativo respecto del clan. Esos son los primeros pasos para la recuperaci\u00f3n del eje interior.<br \/>\nEn consonancia con los conceptos de &#8220;dotado&#8221;, &#8220;disponible&#8221; de Miller, la idea de lo norm\u00f3tico viene para hacernos reflexionar sobre nuestras actitudes sordas a los reclamos del ni\u00f1o o ni\u00f1a que quedaron atrapados en la frustraci\u00f3n ante la falta de comprensi\u00f3n de los adultos o la carencia del alimento afectivo.<\/p>\n<p><strong>Dime lo que llevas&#8230;<\/strong><\/p>\n<p>Familia y alimento se corresponden en este estadio de b\u00fasqueda e indagaci\u00f3n.\u00a0 En &#8220;Caperucita Roja&#8221; no hay banquetes ni perdices, para llegar a esa etapa en la evoluci\u00f3n falta bastante todav\u00eda. Somos ni\u00f1as y no hay carne&#8221;. En esta &#8220;edad m\u00edtica&#8221; parece que la opci\u00f3n es vegetariana&#8230; Por ahora y seg\u00fan las versiones-la cesta contiene pan y leche, o pasteles y vino, o manzanas, mantequilla y torta.. Esos son los productos que se ven, o por los menos se mencionan. Pero la canasta contiene otros que permanecen tapados: secretos, y por lo tanto de lo que no somos conscientes: creencias, mandatos, guiones, lugares cristalizados, expectativas&#8230;<br \/>\nLlevar la cesta implica una carga: una doble responsabilidad. Por un lado, cuidarse (sola en un mundo hostil como el bosque) y por otro, cuidar la comida para la abuela. Nos preguntamos -insisto sobre lo ya anticipado\u2014si estas actitudes nos resuenan norm\u00f3ticas: \u00bfc\u00f3mo es posible que la se\u00f1ora madre, luego de hornear, expulse a los peligros del bosque a una ni\u00f1a? \u00bfEs una madre tonta o descuidada? \u00bfC\u00f3mo exponer al peligro a una cr\u00eda peque\u00f1a? \u00bfNo deber\u00eda cumplir ella los deberes de hija con la anciana? \u00bfLa madre de Caperucita funciona m\u00e1s como hija o como madre? Invertir los roles, ocuparse de los mayores siendo ni\u00f1os, encarna una situaci\u00f3n de riesgo. La parentizaci\u00f3n, cuando los hijos se comportan como cuidadores de los adultos, implica una inmadurez del mayor y una responsabilidad fuera de lugar para el menos preparado.<\/p>\n<p><strong>Y donde lo llevas<\/strong><\/p>\n<p>La cesta, canasta, espuerta o cesto es un recipiente con asa central por donde se pasa el brazo para llevarla con m\u00e1s comodidad. Se usa para transportar objetos. Suele estar tejida con mimbres, juncos, espartos u otras plantas, abiertas o con tapas, acompa\u00f1\u00f3 a las protagonistas de mitos y relatos an\u00f3nimos en la historia de la humanidad. Suele estar presente en santuarios y altares.<\/p>\n<p>La cestilla suele aparecer ligada a los ritos de iniciaci\u00f3n femenina en honor a divinidades de la tierra. Las ofrendas de la agricultura, sus frutas y semillas son parte de los ritos paganos en honor al esp\u00edritu que protege los cultivos de la cosecha.<br \/>\nAclarado esto, el objeto central, volvamos a la escena de nuestro personaje: sale de casa cargando una canastilla con alimentos. La madre la env\u00eda con el &#8220;encargo&#8221; y le &#8220;carga&#8221; una enorme responsabilidad: cuidarse y cuidar el contenido del cesto. Pero como no sabemos en verdad lo que llevamos-adem\u00e1s de las vituallas entregadas por la madre deberemos hacer profundos caminos para abrir la conciencia. Busquemos ayudas.<\/p>\n<p>Como tantas veces, la etimolog\u00eda es una gran cartografia para comprender los sentidos ocultos: escusabaraja es un t\u00e9rmino sin\u00f3nimo de canasta, cesta. Est\u00e1 compuesto por escusa y baraja, lo cual -si analizamos detenidamente el significado individual de cada uno de los componentes nos conduce de manera indefectible hacia el significado de esta palabra. As\u00ed, escusa &#8211; que no excusa proviene del latin absconsus. &#8216;escondido&#8217;, y baraja, en su segunda acepci\u00f3n en el DRAE, designa una gama amplia de posibilidades, cosas de uso com\u00fan, u opciones&#8217;. De ah\u00ed escusabaraja: una cesta de mimbre, con tapa, que sirve para &#8220;esconder&#8221; una &#8220;amplia variedad de cosas de uso com\u00fan&#8221;.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 &#8220;escusabaraja&#8221; (cosas escondidas) tiene en la cabeza una madre cuando pone en funci\u00f3n el poder de un mandato dirigido a su hija, a su hijo? \u00bfCon<br \/>\nqu\u00e9 cargas ajenas sigue pesando la cesta que te &#8220;donaron&#8221; hace a\u00f1os? \u00bfReflexionaste sobre la &#8220;herencia&#8221; que te toc\u00f3 en suerte al asumir que ser\u00edas el<br \/>\nportador de la canasta familiar? Dar de comer sin velar por quien parece decir el relato en todas sus versiones. El cotidiano e inocente elemento -la cesta-es<br \/>\ncom\u00fan a todos los relatos de Caperucita: puede faltar el cazador, pueden variar los alimentos, el escenario&#8230; pero nunca se omite la cesta que carga la ni\u00f1a.<\/p>\n<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"4770\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"1\" style=\"box-shadow:none;-webkit-box-shadow:none;-moz-box-shadow:none;background-color:#ffffff;border-color:#989fca;color:#3f3b9b;\"><i class=\"sf-icon-love\"> <\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"color:#3f3b9b;\">1<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una ni\u00f1a dotada Tomo la expresi\u00f3n de Alice Miller. En su obra El drama del ni\u00f1o dotado. 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