{"id":503,"date":"2020-07-06T19:58:21","date_gmt":"2020-07-06T22:58:21","guid":{"rendered":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/?p=503"},"modified":"2020-12-29T14:55:10","modified_gmt":"2020-12-29T17:55:10","slug":"espacios-interiores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/espacios-interiores\/","title":{"rendered":"Espacios Interiores"},"content":{"rendered":"\r\n<p><em>Quien hace del pensar lo esencial, puede llegar lejos por ese camino, pero ha<\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><em>confundido el suelo con el agua y alg\u00fan d\u00eda se ahogar\u00e1&#8221;<\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>HERMAN HESSE<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>L<\/strong>os seres humanos vivimos enfrascados en una milenaria disputa interna dif\u00edcil de resolver. Nos pasamos la mitad del tiempo tratando de maquillar esos inc\u00f3modos rasgos animales, que casi siempre asoman, y el tiempo restante exhibiendo la supuesta grandiosidad de un cerebro cada vez m\u00e1s evolucionado, protuberante y peligroso. Vivimos enredados entre lo que nos gustar\u00eda hacer y lo que deber\u00edamos. Dos sistemas de procesamiento aparentemente irreconciliables pugnan por imponerse: uno es prepotente, directo y <em>emocional; <\/em>el otro, solapado, astuto y <em>racional. <\/em>Emoci\u00f3n vs. raz\u00f3n, un dilema sin resolver: la t\u00edpica representaci\u00f3n de la mente cabalgando sobre el potro salvaje de los instintos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Como resulta obvio para la generaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, las preferencias est\u00e1n marcadamente inclinadas a favor de la inteligencia artificial. Las incautas emociones son consideradas como un exabrupto de la naturaleza, a veces necesarias, pero sin lugar a dudas retr\u00f3gradas. Admiramos mucho m\u00e1s a la persona que logra contener sus emociones hasta constiparse, que aqu\u00e9lla que suelta un grito de felicidad en una biblioteca p\u00fablica porque encontr\u00f3 el poema perdido. Privilegiamos demasiado lo mental, a expensas de lo natural.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Si las emociones son un subproducto arcaico del cerebro, amenazante en potencia y desagradable en esencia, \u00bfpara qu\u00e9 exhibirlas? Adem\u00e1s, poder doblegarlas estar\u00eda demostrando la supremac\u00eda del hombre civilizado sobre la bestia. Desde peque\u00f1os nos condicionan a no sentir demasiado, no vaya a ser cosa que nos deshumanicemos, como si lo exclusivamente humano fuera pensar. Nos encantan los ni\u00f1os que no gritan, que duermen mucho, que no lloran, que casi no defecan y que no se mueven mucho. Nos fascinan las personas que parecen plantas. Algunas mam\u00e1s no cr\u00edan ni\u00f1os, los riegan.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Las antiguas ra\u00edces prehist\u00f3ricas del hombre siempre han sido un dolor de cabeza para los defensores de la raz\u00f3n, una irritante espina clavada en el &#8220;\u00e1lter ego&#8221; de la cultura civilizada, que inexorablemente nos recuerda de d\u00f3nde venimos. De ah\u00ed la importancia atribuida por muchos a saber camuflar y desterrar esos desagradables residuos del pasado animal. En una tertulia a la que fui invitado recientemente, uno de los participantes, defensor ac\u00e9rrimo de la mente, expres\u00f3 su posici\u00f3n diciendo: &#8220;Al menos en este aspecto, parecer\u00eda que Dios podr\u00eda haberlo hecho mejor: \u00bfQu\u00e9 necesidad ten\u00eda de emparentamos con los primates?&#8221; Cuando le dije que pod\u00edamos aprender muchas cosas interesantes de los chimpanc\u00e9s, no me volvi\u00f3 a hablar en toda la noche. Una t\u00edpica conducta &#8220;humana\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Tanto la ciencia como las corrientes espirituales, han intentado un programa supresivo emocional indiscriminado, pero sin mucho \u00e9xito. El organismo se ha resistido vehemente e inteligentemente a desprenderse de sus programas gen\u00e9ticos, como si dijera: &#8220;No insistan, si las emociones est\u00e1n conmigo por algo es&#8221;. Ni los psicof\u00e1rmacos, ni la tan a\u00f1orada &#8220;sobriedad emocional&#8221; oriental, han logrado domesticar significativamente el incontenible arrebato del sistema emocional-afectivo: cuando \u00e9l considera que debe actuar, lo hace sin miramientos de ning\u00fan tipo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Querer enterrar todas las emociones no s\u00f3lo es una tarea imposible, sino<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>peligrosa para la salud. Cuando el poderoso super yo comienza a frenar m\u00e1s de la cuenta los impulsos sanos y naturales que pugnan por salir, se produce un desequilibrio mente-cuerpo. En estos casos, el organismo, adem\u00e1s de aburrirse como una ostra, desaprovecha recursos energ\u00e9ticos, pierde motivaci\u00f3n y decae en su capacidad comunicativa. Las investigaciones psicol\u00f3gicas son claras en demostrar que el desconocimiento de los propios estados emocionales acortan la vida y predisponen a todo tipo de enfermedades. La emoci\u00f3n es la manera en que Dios nos recuerda que estamos vivos. Si logramos integrarla adecuadamente a nuestra vida, lograremos una mayor coherencia entre lo que hacemos, pensamos y sentimos, y un sentido de vida m\u00e1s vital. No estoy sugiriendo que seamos una especie de colon esp\u00e1stico con patas, o un simio juguet\u00f3n, sino que modulada y saludablemente dejemos que la emoci\u00f3n act\u00fae con nosotros y a trav\u00e9s nuestro.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Como no estamos acostumbrados a hacer contacto con nuestras emociones, hemos creado una dislexia emocional, un analfabetismo respecto a su gram\u00e1tica b\u00e1sica. No sabemos qu\u00e9 hacer con ellas, nos queman y se las pasamos al vecino, al psic\u00f3logo o al cura. No somos capaces de discriminar qu\u00e9 emoci\u00f3n es buena, saludable y amable, y cu\u00e1l no. Queremos eliminarlas a toda costa o al menos reducirlas, que m\u00e1s da si es el Prozac o las esencias florales, lo importante es controlarlas. Pero la biolog\u00eda no puede censurarse por decreto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La ignorancia emocional se conoce con el nombre de <em>alexitimia, <\/em>y significa incapacidad de lectura emocional. Como veremos m\u00e1s adelante, las personas bloqueadoras (no lectoras) de emociones son propensas al c\u00e1ncer y a contraer enfermedades del sistema inmunol\u00f3gico. Nos da miedo acercarnos a las emociones, porque cuando se activan demasiado perdemos el control. Emocionarse intensamente es quedar a la deriva y bajo el auspicio directo del universo. Bucear m\u00e1s all\u00e1 de la raz\u00f3n y descifrar los antiguos c\u00f3digos gen\u00e9ticos que a\u00fan se mantienen limpios, nos atemoriza. No sabemos mirar tan profundamente, y el no hacerlo, nos despoja de una de las mayores fuentes de sabidur\u00eda. Tal como dec\u00eda Krishnamurti: \u201cEn ti se reproduce la historia de toda la humanidad&#8221;. Solamente basta abrir el libro de la vida y leer en \u00e9l.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Si quieres entender el cosmos, b\u00fascalo en tus sentimientos, ah\u00ed encontrar\u00e1s lo que necesitas saber. Pero la cuesti\u00f3n no es tan sencilla. Nuestro sistema atencional es claramente externalista, estamos m\u00e1s afuera que adentro.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La confianza en uno mismo se ha trasladado a los amuletos, los astros, el cambio de gobierno, los \u00e1ngeles o el destino. Nos movemos entre las promesas de los astr\u00f3logos y las reencarnaciones de un pasado dif\u00edcil de indagar. Como en el cuento del borrachito, buscamos las llaves donde hay luz, aunque las hayamos perdido en otra parte. Una de mis pacientes, muy motivada por el crecimiento espiritual, antes de salir para su trabajo comenzaba la siguiente secuencia de actividades de &#8220;crecimiento interior&#8221;: caminaba descalza un rato para absorber la energ\u00eda de la tierra, colocaba un vaso con agua al sol antes de beberlo, meditaba veinte minutos con un mantra asignado por un director de la escuela de Maharishi, luego volv\u00eda a meditar otros diez minutos con un sonido cu\u00e1ntico sanador aprendido de otro maestro espiritual, inger\u00eda un desayuno ayurv\u00e9dico, le\u00eda el hor\u00f3scopo y se le entregaba con una oraci\u00f3n al \u00e1ngel de la guarda. Como resulta evidente, al comenzar su jornada laboral ya estaba agotada. Cuando despu\u00e9s finalmente logr\u00f3 desligarse de tantos requisitos externos y dej\u00f3 que la frescura de su propio interior se manifestara libremente, comenz\u00f3 a vivir su espiritualidad de una manera m\u00e1s tranquila y natural. Centraliz\u00f3 su actividad exclusivamente en la meditaci\u00f3n y la autoobservaci\u00f3n, y solt\u00f3 uno a uno los bastones en los cuales se hab\u00eda apoyado innecesariamente. Hacerse cargo de uno mismo, no deja de ser un placer cuasi narcisista saludable.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Aunque todas las emociones nos ense\u00f1an, no todas son buenas y aceptables.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Hay sentimientos autodestructivos y altamente peligrosos que deben manejarse con cuidado o eliminarlos para siempre. Otros, como los amigos de verdad, nos ayudan en las buenas y en las malas, fortalecen el yo y nos engrandecen. Establecer esta diferenciaci\u00f3n es fundamental antes de actuar.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Esto haremos durante este mes en estos espacios interiores de d\u00eda lunes !!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Nos vemos y buena semana !<\/p>\r\n<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"503\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"box-shadow:none;-webkit-box-shadow:none;-moz-box-shadow:none;background-color:#ffffff;border-color:#989fca;color:#3f3b9b;\"><i class=\"sf-icon-love\"> <\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"color:#3f3b9b;\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quien hace del pensar lo esencial, puede llegar lejos por ese camino, pero ha confundido el suelo con el agua [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":903,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-503","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/503","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=503"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/503\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media\/903"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=503"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=503"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=503"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}