{"id":579,"date":"2020-07-22T19:05:08","date_gmt":"2020-07-22T22:05:08","guid":{"rendered":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/?p=579"},"modified":"2020-12-31T11:12:00","modified_gmt":"2020-12-31T14:12:00","slug":"rueda-de-la-vida-preguntas-sin-respuestas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/rueda-de-la-vida-preguntas-sin-respuestas\/","title":{"rendered":"Rueda de la Vida: Preguntas sin respuestas"},"content":{"rendered":"\r\n<p>El Universo se nos aparece como un proceso de complejidad creciente, en el que se van configurando diversos grados de integraci\u00f3n e interacci\u00f3n, y en el que siempre la parte est\u00e1 en el todo, pero tambi\u00e9n el Universo, de alg\u00fan modo, est\u00e1 presente en cualquier fen\u00f3meno que consideremos. Con esta idea de concebir el mundo como una admirable e inimaginable unidad, se recupera, de alguna manera, una tesis central del sistema filos\u00f3fico de Leibniz: la armon\u00eda preestablecida, que no era sino la afirmaci\u00f3n de una conexi\u00f3n org\u00e1nica y operativa entre todos los fen\u00f3menos constitutivos del mundo. \u00bfY ante tama\u00f1o &#8220;espect\u00e1culo&#8221; de complejidad arm\u00f3nica, y de equilibrio continuamente reordenado, del que emergen nuevos niveles de organizaci\u00f3n, no es razonable, bas\u00e1ndose en el &#8220;principio de raz\u00f3n suficiente&#8221;, postular un principio cosmog\u00f3nico y ordenador? El &#8220;principio de raz\u00f3n suficiente&#8221; especialmente defendido por Leibniz, supone &#8220;que nada ocurre sin una raz\u00f3n suficiente por la que es as\u00ed y no de otra manera.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El principio de raz\u00f3n suficiente expresa una exigencia de que las cosas sean inteligibles de principio a fin&#8221;. Este fil\u00f3sofo ateo cuestiona este principio, pregunt\u00e1ndose simplemente c\u00f3mo podemos estar seguros de que todo debe tener una raz\u00f3n suficiente. Al margen de que la l\u00f3gica de la causalidad o relaci\u00f3n entre variables la aplicamos con \u00e9xito en el campo de los saberes cient\u00edficos, el postular este principio a la totalidad del mundo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;La vida no es puramente y s\u00f3lo fruto del azar. Bioqu\u00edmicos y bi\u00f3logos moleculares han demostrado (gracias a los ordenadores de n\u00fameros<br \/>aleatorios) la imposibilidad matem\u00e1tica de la casualidad pura y simple. Para que los amino\u00e1cidos y las dos mil enzimas subyacentes pudiesen<br \/>aproximarse, constituir una cadena ordenada y formar una c\u00e9lula viva, ser\u00eda necesario m\u00e1s tiempo &#8211; trillones y trillones de a\u00f1os &#8211; del que de hecho tiene el universo en la actualidad. Las posibilidades son de 10 elevado a 1.000 contra uno. Einstein afirm\u00f3: &#8220;\u00a1Gott w\u00fcrfelt nicht! (\u00a1Dios no juega a los dados!). Aunque naturalmente el concepto de un principio ordenador nunca podr\u00e1 ser una tesis cient\u00edfica, sino un postulado ontol\u00f3gico-metaf\u00edsico. Metodol\u00f3gicamente, la ciencia no puede salirse del \u00e1mbito de los hechos experimentables y observables, y la investigaci\u00f3n siempre quedar\u00e1 abierta a nuevos hallazgos. Hallazgos que ser\u00e1n un nuevo reto para la reflexi\u00f3n ontol\u00f3gica. Como afirma el profesor Marina, &#8220;es posible que en tiempos no muy lejanos se descubra alguna fuerza f\u00edsico-qu\u00edmica que haya dirigido la evoluci\u00f3n de manera que las mutaciones no fueran aleatorias&#8221; o mientras tanto, este ordenamiento &#8220;inexplicable&#8221; es el que provoca en muchos cient\u00edficos un sentimiento de asombro y de veneraci\u00f3n, como en el caso de Einstein, Bohr, etc. El orden constatable parece remitir a un objetivo. El orden se hace significativo si hay finalidad. &#8220;No se ven las razones que nos explican el orden del universo sin este subrayado de la finalidad&#8221;. Y la finalidad lleva de mano el pensamiento de alg\u00fan `finalizador &#8211; . En este contexto, cobra tambi\u00e9n fuerza el principio antr\u00f3pico. Los cient\u00edficos y cosm\u00f3logos partidarios de este principio que por lo menos lo que ellos ven claro es que las cosas han sucedido de esta forma asombrosa para que haya seres humanos. El Universo tiene una legalidad y composici\u00f3n tal, que produce un observador en un momento dado de madurez. Y es que, frente al azar: &#8220;Las probabilidades de llegar al <code><em><strong>aqu\u00ed' son tan extremadamente peque\u00f1as que, de ser las cosas realmente as\u00ed, no habr\u00eda ning\u00fan aqu\u00ed humano<\/strong><\/em>. El<\/code>aqu\u00ed&#8217; entra, pues, en la propia evoluci\u00f3n del universo como un principio (principio antr\u00f3pico) que ayuda a elegir l\u00edneas y bifurcaciones&#8221;. Y P\u00e9rez Laborda, recuerda la cita de Dyson: &#8220;Cuando nos asomamos al universo e identificamos los muchos accidentes de la f\u00edsica y de la astronom\u00eda que han colaborado en beneficio nuestro, casi parece como si el universo tuviera que haber sabido, en alg\u00fan sentido, que nosotros est\u00e1bamos llegando&#8221;. El principio antr\u00f3pico nos hace contemplar la naturaleza como nuestra alambicada condici\u00f3n de posibilidad, y a dicho principio como el de la dinamicidad del mundo. Y aunque dicho principio pueda parecernos que peca de cierta proyecci\u00f3n antropom\u00f3rfica, la duda por lo menos se debilita ante el &#8220;milagro de lo imposible&#8221;. Este principio antr\u00f3pico, puede vincularse con el principio cosmog\u00f3nico. Este \u00faltimo nos ayuda a contestar la pregunta metaf\u00edsica. La pregunta que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, se interroga por la existencia del ser, de la realidad. A esa pregunta nos lleva el interrogarnos por lo que hab\u00eda antes del &#8220;Universo inflacionario&#8221; y del Big-Bang. Naturalmente ese &#8220;antes&#8221; no hay que entenderlo en sentido &#8220;temporal&#8221;, pues el tiempo parece que comenz\u00f3 con ese universo concentrado y el mismo Big- Bang, sino en sentido ontol\u00f3gico, como condici\u00f3n de posibilidad de ese &#8220;inicio&#8221; c\u00f3smico. Es la ya cl\u00e1sica pregunta leibniziana: \u00bfpor qu\u00e9 hay algo en vez de nada?, y \u00bfpor qu\u00e9 hay un orden? Tiene raz\u00f3n P\u00e9rez Laborda cuando nos recuerda que toda f\u00edsica descansa y presupone la cuesti\u00f3n metaf\u00edsica, ya que sus fundamentos y presupuestos \u00faltimos est\u00e1n siempre &#8220;m\u00e1s all\u00e1 de la propia f\u00edsica&#8221;. El cient\u00edfico siempre intenta decir algo acerca de la realidad, que est\u00e1 ah\u00ed como presupuesto. Si contestamos que en el origen simplemente hab\u00eda nada, tendremos que concluir que la nada es el origen del ser, lo cual nos resulta contradictorio, pues de la nada no puede salir nada, ni se puede predicar m\u00e1s que la negaci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Ahora bien, desde nuestras limitadas posibilidades cognitivas, no descubrimos, de un modo suficientemente convincente, en la naturaleza, en la materia misma, su raz\u00f3n de ser. Incluso la hip\u00f3tesis de un mundo con un<br \/>tiempo infinito, un mundo, como dice P\u00e9rez Laborda, sin un momento t=0, y<br \/>expandi\u00e9ndose en un espacio infinito, no es incompatible con la idea de<br \/>creaci\u00f3n, pues es un modelo que seguir\u00eda sin contestar a la pregunta de por<br \/>qu\u00e9 existe algo en vez de nada. Una cuesti\u00f3n que, a nuestro modesto juicio,<br \/>no resuelve ni siquiera el modelo planteado por Stephen Hawking. El famoso y reconocido cient\u00edfico brit\u00e1nico sostiene la posibilidad de que el universo haya nacido de un agujero negro &#8220;\u00bfinfinita adici\u00f3n de puntos singulares?&#8221;), o de &#8220;fluctuaciones cu\u00e1nticas desordenadas en el propio espacio tiempo&#8221;. Adem\u00e1s, tras una larga etapa de expansi\u00f3n, las poderosas fuerzas gravitatorias podr\u00edan desencadenar una gran implosi\u00f3n, que posibilitar\u00eda otra gran explosi\u00f3n, y as\u00ed sucesivamente hasta el infinito. Un cosmos, pues, sin origen y eterno en el tiempo. Pero ya hemos dicho que la f\u00edsica presupone, pero no contesta a la cuesti\u00f3n metaf\u00edsica, pues est\u00e1 claro que &#8220;en el momento de la `creaci\u00f3n cu\u00e1ntica&#8217; se dan puntos geom\u00e9tricos de un espacio tiempo previamente existente, y se dan leyes matem\u00e1ticas y leyes f\u00edsicas, tambi\u00e9n previamente existentes&#8221;. Hawking cree que un d\u00eda se conseguir\u00e1 &#8220;una teor\u00eda del todo&#8221;, a base de una formulaci\u00f3n o sistema de ecuaciones capaz de explicar las fuerzas del mundo f\u00edsico, como &#8220;entidad autocontenida&#8221;. \u00c9l aspira a una especie de &#8220;ecuaci\u00f3n final&#8221;. Pero siempre quedar\u00e1 la pregunta ya planteada de \u00bfc\u00f3mo se &#8220;corporeizaron&#8221; dichas ecuaciones?, \u00bfc\u00f3mo pasaron del mundo virtual al real? Y es que la l\u00f3gica del proceso emergente no elimina la pregunta por la causa \u00faltima o metaf\u00edsica, que explique el paso de la nada a la realidad. El &#8220;principio de raz\u00f3n suficiente&#8221;, que no es sino la exigencia de una coherencia racional \u00faltima, nos invita a postular un &#8220;ser necesario&#8221; que en s\u00ed mismo contenga la raz\u00f3n de su existencia, y que sea la explicaci\u00f3n \u00faltima de un mundo que se nos revela como contingente, o al menos en el que no encontramos una raz\u00f3n que lo justifique suficientemente en el orden del ser.<br \/>Es cierto que siempre cabr\u00e1 la postura recalcitrante del ateo: &#8220;No contamos<br \/>con ninguna buena raz\u00f3n para tener una certeza a priori de que no podr\u00eda<br \/>haber habido un comienzo de las cosas completamente inexplicado&#8221;; o tambi\u00e9n del que recorte sus expectativas de racionalidad: &#8220;Lo que hay ah\u00ed est\u00e1 y punto&#8221;. Por eso, para algunos, este &#8220;principio&#8221; no deja de ser un prejuicio indemostrado: defender una correspondencia entre la raz\u00f3n y la realidad. Pero ello significar\u00eda renunciar a nuestra m\u00e1s genuina y radical esperanza y exigencia de que la realidad, en alguna medida, sea razonable, de que el ser sea, de alg\u00fan modo, inteligible, y tenga por tanto un sentido en t\u00e9rminos de \u00faltima radicalidad. Aunque haya que reconocer, como veremos, que la realidad a veces se resiste a ser &#8220;encorsetada totalmente&#8221; dentro de los l\u00edmites de lo racional. Y es este deseo de sentido el que nos invita a vincular coherencia con verdad. Debemos, pues, caer en la cuenta de que esta argumentaci\u00f3n presupone y se alimenta de una fe y confianza en el hombre, en su capacidad cognoscitiva. Como nos recuerda Raimon Panikkar: &#8220;Confianza significa fiarse, poner fe en algo o en alguien. Y nos fiamos porque creemos, esto es, porque el coraz\u00f3n nos inclina a ello, y la raz\u00f3n no nos pone veto. [\u2026] no es posible la separaci\u00f3n entre conocimiento y amor sin que ambos degeneren&#8221;. Esta argumentaci\u00f3n presupone, pues, amor por el hombre, que anima a la opci\u00f3n por el sentido, sin la que no ser\u00eda posible reconocer su dignidad hasta sus \u00faltimas consecuencias.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"579\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"box-shadow:none;-webkit-box-shadow:none;-moz-box-shadow:none;background-color:#ffffff;border-color:#989fca;color:#3f3b9b;\"><i class=\"sf-icon-love\"> <\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"color:#3f3b9b;\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Universo se nos aparece como un proceso de complejidad creciente, en el que se van configurando diversos grados de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":846,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-579","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/579","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=579"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/579\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media\/846"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=579"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=579"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=579"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}