{"id":7180,"date":"2021-02-20T21:22:43","date_gmt":"2021-02-21T00:22:43","guid":{"rendered":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/?p=7180"},"modified":"2021-02-20T21:28:01","modified_gmt":"2021-02-21T00:28:01","slug":"el-vuelo-de-regreso-al-hogar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/el-vuelo-de-regreso-al-hogar\/","title":{"rendered":"El Vuelo de Regreso al Hogar"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>El vuelo de Regreso al Hogar<\/strong><\/p>\n<p>Desde los primeros tiempos de la historia escrita, y seguramente desde mucho antes, los sue\u00f1os han sido una v\u00eda de escape simb\u00f3lica para nuestros anhelos y temores ocultos. Los sue\u00f1os nos revelan el lenguaje de la psique y nos aclaran no s\u00f3lo los dilemas u oportunidades a los que podemos estarnos enfrentando en este preciso instante, sino el camino que nuestra alma visualiza para solucionar esas situaciones. Sigmund Freud \u2014que llamaba a los sue\u00f1os \u00abel camino real hacia el inconsciente\u00bb\u2014, Carl Jung y muchos otros psic\u00f3logos posteriores han ideado elaborados m\u00e9todos para la interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os a trav\u00e9s de sus complejas im\u00e1genes simb\u00f3licas. No obstante, la clave de algunos sue\u00f1os est\u00e1 en la simple comprensi\u00f3n del significado de una imagen esencial.<br \/>\nPor ejemplo, durante los pasados dieciocho a\u00f1os, he tenido una serie de sue\u00f1os relacionados entre s\u00ed por una imagen recurrente: un avi\u00f3n que despega. El primer sue\u00f1o con ese avi\u00f3n como protagonista tuvo lugar en el a\u00f1o 1982, un momento muy triste de mi vida. Unos a\u00f1os antes hab\u00eda empezado a sentirme profundamente desilusionada con mi trabajo como periodista, hasta el d\u00eda en que me asignaron la redacci\u00f3n de la noticia del seminario sobre muerte y agon\u00eda impartido por Elisabeth K\u00fcbler-Ross. El grado de sufrimiento que se pod\u00eda palpar en aquel seminario, y la asombrosa capacidad de K\u00fcbler-Ross para ayudar a las personas devastadas por la muerte de un ser querido fueron mi fuente de inspiraci\u00f3n para volver a la universidad y estudiar religi\u00f3n y mitolog\u00eda. Sin embargo, el posgrado en<br \/>\nteolog\u00eda que consegu\u00ed no me ayud\u00f3 a encontrar mi verdadera vocaci\u00f3n profesional, al igual que no lo hab\u00eda hecho mi licenciatura en periodismo.<br \/>\nDos a\u00f1os antes de terminar la carrera, me encontr\u00e9 luchando por descubrir qu\u00e9 rumbo deb\u00eda seguir mi vida. Mientras trabajaba como secretaria en el<br \/>\nDepartamento de Farmacolog\u00eda de la Universidad Noroccidental, no pod\u00eda imaginar hacia adonde se dirigir\u00edan mis pasos.<br \/>\nMe sent\u00eda como viviendo en un p\u00e9ndulo que oscilaba entre dos mundos. Los estudios espirituales me levantaron el \u00e1nimo, pero luego volv\u00ed a poner los pies en la tierra y a enfrentarme con los p\u00e1nicos y temores del d\u00eda a d\u00eda. Me hund\u00ed en una profunda depresi\u00f3n que se convirti\u00f3 en una pesada carga mental, lo cual dio como resultado una d\u00e9cada de fuertes migra\u00f1as.<br \/>\nDespu\u00e9s de meses de vivir en esa situaci\u00f3n de oscuridad, llegu\u00e9 a un punto\u00a0 en que le dije a una amiga: \u00abTengo que hacer algo. Una parte de m\u00ed est\u00e1<br \/>\nmuriendo, y si no reacciono pronto, morir\u00e9.\u00bb Lo dec\u00eda muy en serio. Sent\u00ed que hab\u00eda perdido mi fe en la vida, aunque al mismo tiempo confiaba plenamente en que Dios me ayudar\u00eda a superarlo de alg\u00fan modo. Viv\u00eda en un estado de contradicci\u00f3n f\u00edsica y emocional, que me desesperaba a\u00fan m\u00e1s.<br \/>\nEntonces tuve un sue\u00f1o muy extra\u00f1o. Jung lo habr\u00eda llamado un \u00abgran sue\u00f1o\u00bb. Yo era la \u00fanica pasajera de un reactor peque\u00f1o pero veloz. El avi\u00f3n estaba todav\u00eda en tierra, calentando motores dentro de un hangar que albergaba muchos otros aviones tambi\u00e9n en espera. Los dem\u00e1s reactores despegaban uno tras otro, como era de esperar, pero mi avi\u00f3n continuaba aguardando a que la torre de control le diera permiso para despegar. Al final, transmit\u00eda un mensaje a la persona que estaba en la torre de control: \u00ab\u00a1Oye! \u00bfY yo qu\u00e9?\u00bb<br \/>\n\u00abApaga los motores \u2014respond\u00eda la persona de la torre\u2014.Te retendremos hasta que el cielo est\u00e9 despejado para tu vuelo.\u00bb<br \/>\nMi avi\u00f3n estaba \u00abparado\u00bb, al igual que yo estaba \u00abparada\u00bb f\u00edsica, emocional, personal y profesionalmente. No obstante, la torre de control, que para m\u00ed era la representaci\u00f3n de Dios en el sue\u00f1o, me trasmiti\u00f3 el mensaje de que me estaban cuidando y vigilando. Aun estando dormida, me invadi\u00f3 el sentimiento de que Dios y su Cielo y todas las cosas estaban en armon\u00eda con mi mundo.<br \/>\nCuando despert\u00e9 de aquel sue\u00f1o, me sent\u00ed dispuesta a esperar el momento oportuno para emprender el vuelo. Olvid\u00e9 la desesperaci\u00f3n por encontrar una direcci\u00f3n concreta. A partir de entonces, vi la vida de otra forma. Me estaban vigilando; hab\u00eda un plan para m\u00ed que ya estaba en marcha pese a la quietud y el bloqueo de mi existencia externa.<br \/>\nImbuida del mensaje reafirmante de mi sue\u00f1o, decid\u00ed disfrutar del vac\u00edo de prop\u00f3sito en el que flotaba. Mi trabajo como secretaria me aportaba todo lo necesario para subsistir en el mundo f\u00edsico. Recib\u00eda un sueldo y el precioso regalo del tiempo libre para hacer lo que se me antojara despu\u00e9s del trabajo. No ten\u00eda grandes responsabilidades profesionales, no estaba sujeta a plazos de entrega ni me sent\u00eda estresada por no poder desempe\u00f1ar bien mi labor Ten\u00eda una vida carente de ataduras. Gozaba de libertad para pasar tiempo con mis amigos y familiares, y disfrutaba de la vida de una forma despreocupada que no hab\u00eda experimentado jam\u00e1s.<br \/>\nComo no ten\u00eda compromisos personales ni ambiciones en la organizaci\u00f3n pol\u00edtica y financiera para la que trabajaba, me importaba muy poco quedarme sin empleo. No aspiraba a ocupar ning\u00fan cargo en concreto ni a ser una privilegiada dentro del grupo de profesionales con los que trabajaba, y eso me hac\u00eda sentir muy feliz. Aunque los cient\u00edficos de la empresa cre\u00edan que no ten\u00eda nada, yo lo ten\u00eda todo. Esos cient\u00edficos me dieron mi primera lecci\u00f3n sobre c\u00f3mo pueden ser y actuar las personas detestables cuando se rigen por la inseguridad y la ambici\u00f3n. Al competir por la concesi\u00f3n de becas, de ascensos y de poder, los cient\u00edficos eran prisioneros del miedo al \u00e9xito de los dem\u00e1s. Al final del d\u00eda, yo dejaba sobre mi mesa todo lo relacionado con la empresa, pero ellos se iban a casa con sus maletines cargados de trabajo y miedo.<br \/>\nGracias a aquella ocupaci\u00f3n, aprend\u00ed una de las verdades espirituales m\u00e1s productivas en las que ahora baso cada d\u00eda de mi vida: cuando no buscas ni necesitas la aprobaci\u00f3n de los dem\u00e1s, eres m\u00e1s poderoso. Nadie puede debilitarte emocional ni psicol\u00f3gicamente. Esa seguridad espiritual me transmiti\u00f3 un sentimiento de libertad que era casi euf\u00f3rico. Me hizo comprender por qu\u00e9 la conocida frase de Hamlet \u00abs\u00e9 fiel a ti mismo\u00bb se considera un mandamiento espiritual. No se puede vivir durante periodos muy prolongados en la encrucijada de ser fiel a uno mismo y necesitar la aprobaci\u00f3n de los dem\u00e1s. En alg\u00fan momento te dar\u00e1s cuenta de que te est\u00e1s perjudicando al supeditar tu forma de ser a la aprobaci\u00f3n ajena. Expresado en el lenguaje de un contrato: condicionar tu forma de ser para obtener la aprobaci\u00f3n de otra persona es un ejemplo concreto de c\u00f3mo te desprendes de una parte de tu esp\u00edritu. Cada vez das m\u00e1s de ti mismo, hasta quedarte sin<br \/>\nfuerzas y sin autoestima. En aquel momento de mi vida, comprend\u00ed que la manipulaci\u00f3n era el arte de conseguir que el esp\u00edritu de una persona baile al son de la m\u00fasica de otra, y que s\u00f3lo si nos respetamos tendremos la fuerza suficiente para negarnos a \u00abbailar\u00bb.<br \/>\nEl sue\u00f1o del reactor me liber\u00f3 de la carga mental, de la depresi\u00f3n y de la ansiedad que sent\u00eda al pensar en el futuro y la finalidad de mi vida. De hecho, unos a\u00f1os despu\u00e9s, conoc\u00ed a una pareja que compart\u00eda mi creciente inter\u00e9s por la conciencia humana, y me invitaron a crear con ellos una editorial en New Hampshire.<br \/>\nTreinta a\u00f1os despu\u00e9s, mi vida hab\u00eda cambiado por completo. Me hab\u00eda convertido en intuitiva m\u00e9dica, profesora y escritora. En 1995, cuando empec\u00e9 a escribir Anatom\u00eda del esp\u00edritu, volv\u00ed a so\u00f1ar con el avi\u00f3n \u2014era el primer sue\u00f1o que ten\u00eda desde aqu\u00e9l de 1982\u2014,y result\u00f3 ser el primero de una nueva serie. El reactor se convirti\u00f3 en el s\u00edmbolo espec\u00edfico de un arquetipo, como si se tratara de un n\u00famero telef\u00f3nico privado, que aparecer\u00eda en mis sue\u00f1os para llamar mi atenci\u00f3n. Cada sue\u00f1o del avi\u00f3n era una comunicaci\u00f3n directa transmitida por lo Divino. El reactor me indicaba que iba por el camino correcto, un camino que hab\u00eda sido preparado para m\u00ed y que yo hab\u00eda accedido a seguir.<br \/>\nAdem\u00e1s, cada uno de los sue\u00f1os med\u00eda mi progresi\u00f3n en el cumplimiento del plan de vuelo: conseguir que un libro despegara. En el momento en que se produjeron los sue\u00f1os, ten\u00eda la impresi\u00f3n de no estar plasmando el verdadero significado del mensaje que quer\u00eda transmitir en Anatom\u00eda del esp\u00edritu. Por decirlo de alg\u00fan modo, me encontraba pr\u00f3xima a ese mensaje, pero no lograba captar su sentido. En el primer sue\u00f1o de la serie de Anatom\u00eda, me ve\u00eda corriendo por un aeropuerto para subir a un avi\u00f3n, pero \u00e9ste part\u00eda sin m\u00ed. Poco tiempo despu\u00e9s so\u00f1\u00e9 que estaba a punto de embarcar cuando me hablaban por uno de los altavoces: \u00abPor favor, conteste la llamada del tel\u00e9fono blanco.\u00bb Sab\u00eda que si contestaba, perder\u00eda -el avi\u00f3n. Sin embargo, decid\u00eda aceptar la llamada. Mientras levantada el auricular del tel\u00e9fono blanco del aeropuerto, me daba la vuelta y ve\u00eda c\u00f3mo despegaba mi avi\u00f3n, tal como hab\u00eda imaginado. Esperaba o\u00edr una voz al otro lado del tel\u00e9fono, alguien que me dijera qu\u00e9 hacer con el libro, pero no hab\u00eda interlocutor. Colgaba el tel\u00e9fono, miraba hacia la puerta de embarque vac\u00eda y sal\u00eda del aeropuerto con la sensaci\u00f3n de que me hab\u00edan abandonado.<br \/>\nEn el siguiente sue\u00f1o, consegu\u00eda subir al avi\u00f3n, pero me dec\u00edan que no ten\u00eda plaza y que deb\u00eda bajar del aparato. La humillaci\u00f3n me ruborizaba al tiempo que contemplaba las caras de los centenares de personas que me miraban como si hubiera invadido su \u00abespacio a\u00e9reo\u00bb. Para m\u00ed, el aire representaba el elemento astrol\u00f3gico de la mente, y lo interpret\u00e9 como si estuviera viajando por un territorio conceptual al que a\u00fan no pertenec\u00eda. Poco despu\u00e9s de aquel sue\u00f1o, segu\u00eda frustrada por no haber encontrado la esencia del mensaje de Anatom\u00eda, pero, durante una ponencia que realic\u00e9 ante un p\u00fablico de veintiocho estudiantes, escrib\u00ed algo sobre una pizarra, y de forma instant\u00e1nea \u00abrecib\u00ed\u00bb una imagen en la que se fund\u00edan tres grandes tradiciones m\u00edsticas<br \/>\ny sus implicaciones biol\u00f3gicas: los siete chakras de Oriente, los siete sacramentos cristianos y los diez sefirot del \u00c1rbol de la Vida de la cabala jud\u00eda. En menos de un segundo, recib\u00ed, comprend\u00ed, acept\u00e9 y empec\u00e9 a reescribir el libro.<br \/>\nEn el siguiente sue\u00f1o de la serie, sub\u00eda al avi\u00f3n y ve\u00eda un asiento vac\u00edo en la parte trasera, pero mientras me dirig\u00eda hacia \u00e9l me daba cuenta de que la azafata me estaba mirando. Intentaba evitarla, y al llegar a mi butaca, me hund\u00eda en ella y me tapaba la cara con una revista. Pero era demasiado tarde. La azafata y yo cruzamos las miradas y era evidente que no iban a dejar que me quedara en ese vuelo. Adem\u00e1s, incluso en el sue\u00f1o, me hab\u00eda dado cuenta de que no pod\u00eda ocultarme ante nadie. Si hubiera estado destinada a ocupar ese sitio, me habr\u00edan permitido quedarme. Pero estaba asignado a otra persona, y yo no pod\u00eda hacer nada para cambiar el hecho de que no me<br \/>\ncorrespond\u00eda ese asiento. Me sent\u00ed abatida. Cre\u00eda que por fin estaba haciendo lo que se supon\u00eda que deb\u00eda hacer. Y sent\u00eda una gran ansiedad por finalizar el manuscrito.<br \/>\n\u00c9se era el problema, tal como descubr\u00ed m\u00e1s adelante. Estaba demasiado ansiosa. Terminar\u00eda el manuscrito a tiempo, pero no en el momento que cre\u00eda; todav\u00eda ten\u00eda mucho que hacer antes de convertirlo en un escrito aceptable. Las ideas y descubrimientos que me parec\u00edan evidentes deb\u00edan pasar por un proceso de desarrollo antes de despegar y, por eso, a\u00fan no me<br \/>\nhab\u00edan dado luz verde.<br \/>\nTras muchos meses de perfeccionamiento, por fin aceptaron el manuscrito. Mientras esperaba su publicaci\u00f3n, tuve el \u00faltimo sue\u00f1o del avi\u00f3n relacionado con ese libro. Una vez m\u00e1s embarqu\u00e9 en el reactor y vi el mismo asiento vac\u00edo que hab\u00eda ocupado en el \u00faltimo vuelo. De inmediato me hund\u00ed en la butaca, me abroch\u00e9 el cintur\u00f3n, contuve la respiraci\u00f3n y esper\u00e9 el despegue. El coraz\u00f3n me lat\u00eda a toda prisa en el sue\u00f1o y temblaba de ansiedad. Entonces, ocurri\u00f3 de nuevo: la azafata me vio. Justo en el momento en que me preparaba para recoger el equipaje de mano y abandonar el asiento, me dijo: \u00ab\u00bfLe importar\u00eda recoger sus pertenencias y acompa\u00f1arme?<br \/>\nMe temo que ha habido un error.\u00bb La segu\u00eda por el pasillo mientras pensaba: \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 error se tratar\u00e1 esta vez?\u00bb Pero pas\u00e1bamos por delante de la puerta de salida y me llevaba directamente a primera clase. \u00abAqu\u00ed est\u00e1 \u2014dec\u00eda la azafata\u2014. \u00c9ste es su asiento. Se lo merece.\u00bb Despu\u00e9s de decirlo, me entregaba una botella de champ\u00e1n y el avi\u00f3n despegaba.<br \/>\nNo volv\u00ed a so\u00f1ar con aviones hasta que empec\u00e9 a escribir este libro, El Contrato Sagrado. No hab\u00eda hecho muchos progresos con el manuscrito y nuevamente me hund\u00ed en las arenas movedizas emocionales. El sue\u00f1o empezaba en el momento en que entraba en una compa\u00f1\u00eda a\u00e9rea donde iba a pedir trabajo. La diferencia era que, por primera vez, sab\u00eda c\u00f3mo se llamaba la compa\u00f1\u00eda: Aer Lingus, una compa\u00f1\u00eda irlandesa. Aguardaba en la cola del mostrador de venta de billetes junto a un grupo de gente bastante extra\u00f1a.<br \/>\nMe pregunt\u00e9 qu\u00e9 estaba haciendo all\u00ed, y cuando me di cuenta de que iba a pedir algo, tuve el convencimiento de no estar cualificada para ello. Cuando me toc\u00f3 recoger el formulario, la brusca mujer del mostrador me lo arrebat\u00f3 de las manos y se dirigi\u00f3 al fondo de la habitaci\u00f3n. Me qued\u00e9 esperando durante lo que me pareci\u00f3 una eternidad, hasta que la mujer regres\u00f3. \u2014Est\u00e1 bien, el empleo es suyo \u2014me anunci\u00f3\u2014. Ahora suba a ese avi\u00f3n.<br \/>\n\u2014Pero no tengo ni ropa, ni dinero, ni siquiera llevo el pasaporte encima \u2014dije.<br \/>\n\u2014\u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima! \u2014exclam\u00f3 con severidad\u2014. O se olvida de todas sus pertenencias o no podr\u00e1 subir a ese avi\u00f3n.<br \/>\n\u2014Pero \u2014repliqu\u00e9\u2014, algunas cosas tienen mucho valor para m\u00ed.<br \/>\nAquello no la conmovi\u00f3.<br \/>\n\u2014O sube a ese avi\u00f3n sin nada o se queda en tierra.<br \/>\nContempl\u00e9 a toda la gente que embarcaba, nadie llevaba equipaje, ni siquiera de mano, y le dije a la mujer que necesitaba tiempo para recoger mis cosas. \u00ab\u00bfC\u00f3mo pueden hacerlo? \u00bfC\u00f3mo pueden subir a ese avi\u00f3n sin maletas?\u00bb, me pregunt\u00e9. Cuando volv\u00ed a protestar porque no ten\u00eda ni ropa ni dinero, la mujer me contest\u00f3: \u00abSe le dar\u00e1 todo lo que necesite. Lo tendr\u00e1 cuando el avi\u00f3n despegue.\u00bb<br \/>\nRecuerdo que en aquel momento pens\u00e9: \u00abEspero que la ropa que me den sea de mi talla, y ojal\u00e1 sea ropa de dise\u00f1o.\u00bb En ese instante o\u00ed que alguien me llamaba por el altavoz y vi el tel\u00e9fono blanco del sue\u00f1o anterior.<br \/>\nSab\u00eda por experiencia qu\u00e9 ocurrir\u00eda si contestaba a la llamada. El vuelo ya estaba casi completo y la mujer de voz brusca repet\u00eda su advertencia: \u00abO se olvida de todo y sube al avi\u00f3n ahora mismo \u2014dec\u00eda\u2014, o se queda aqu\u00ed y vuelve a donde estaba.\u00bb<br \/>\nMientras corr\u00eda hacia la puerta de embarque y sub\u00eda al reactor de Aer Lingus, pensaba: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 estoy haciendo esto? No vivo en Irlanda. No s\u00e9 qui\u00e9nes son estas personas. No s\u00e9 adonde voy. Me dirijo a un lugar desconocido.\u00bb De alguna forma, sab\u00eda que las preguntas que me hab\u00eda planteado no eran imaginarias ni hipot\u00e9ticas. Eran preguntas profundamente espirituales: \u00ab\u00bfEn realidad quieres alzar el vuelo en la segunda mitad de tu vida?<br \/>\n\u00bfQuieres dejarlo todo por hacerlo?\u00bb<br \/>\nTras embarcarme en aquel vuelo, descubr\u00eda que los asientos de primera clase hasta donde volvieron a llevarme estaban dispuestos en filas, como el cine, mirando hacia la cabina, que ten\u00eda un enorme parabrisas, parecido al de la versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica de 20.000 leguas de viaje submarino. Al mirar al exterior, pod\u00eda disfrutar de una vista panor\u00e1mica hasta que nos adentr\u00e1bamos en un espeso banco de niebla. Frustrada por la falta de visibilidad, me levantaba del asiento, pero la azafata me ordenaba que me quedara donde estaba. Insist\u00eda en que quer\u00eda ver al piloto, pero ella se limitaba a contestar: \u00abEso est\u00e1 prohibido.\u00bb Sab\u00eda que deb\u00eda confiar en que saldr\u00edamos del banco de niebla, con la misma certeza con que supe que deb\u00eda responder afirmativamente a las preguntas que me hab\u00eda planteado. Sin embargo, a\u00fan<br \/>\nno sab\u00eda a qu\u00e9 hab\u00eda dicho que s\u00ed. Aunque se trataba de un sue\u00f1o, la decisi\u00f3n de subir a ese avi\u00f3n me parec\u00eda lo m\u00e1s aterrador que hab\u00eda hecho jam\u00e1s. Ese \u00faltimo sue\u00f1o marc\u00f3 el principio de un ciclo de dolorosas p\u00e9rdidas personales durante el cual tuve que afrontar la partida de amigos \u00edntimos, familiares y compa\u00f1eros de trabajo, ya fuera por su muerte o por la triste separaci\u00f3n de nuestros caminos.<br \/>\nMe encontraba en el gran momento de cambio, en la mitad del camino de mi vida. Me sent\u00eda rodeada de muerte, porque tuve que aceptar la desaparici\u00f3n de muchos seres queridos, entre ellos, mi hermano mayor, que falleci\u00f3 durante aquel intenso e insoportable periodo de exploraci\u00f3n espiritual. Por extra\u00f1o que pueda parecer, ten\u00eda que asistir a un seminario de diez d\u00edas en Irlanda el mismo d\u00eda en que muri\u00f3 mi hermano. Despu\u00e9s de su funeral, vol\u00e9 hasta el aeropuerto Shannon, y el avi\u00f3n con el que hice el \u00faltimo transbordo pertenec\u00eda a la compa\u00f1\u00eda Aer Lingus. Incluso estando en pleno infierno, aquel sue\u00f1o me confortaba, porque pronosticaba que iba a volar hacia una experiencia y un lugar nuevos, m\u00e1s reconfortantes. A pesar de todo lo que esos sue\u00f1os de los aviones presagiaban, para m\u00ed eran tranquilizadores en \u00faltima instancia. Me repet\u00edan una y otra vez con toda claridad: \u00abEst\u00e1s volando en la direcci\u00f3n correcta.\u00bb Tambi\u00e9n me dec\u00edan: \u00abA\u00fan necesitas orientaci\u00f3n; a\u00fan necesitas tomar decisiones; a\u00fan tienes que enfrentarte a lo desconocido; seguimos valorando tu actitud.\u00bb Pero lo dec\u00edan con tanto cari\u00f1o que jam\u00e1s me despertaba con miedo, pese al hecho de que, durante los sue\u00f1os, sol\u00eda sentirme ansiosa, abandonada y confundida.<br \/>\nMientras trabajaba en mi nuevo libro, se esclareci\u00f3 el significado de aquel sue\u00f1o y de los anteriores. Sab\u00eda que contaba con el apoyo de alguien, que el universo no dejar\u00eda, que me adelantara o que no llegara a donde se supon\u00eda que deb\u00eda llegar. Gran parte de su importancia resid\u00eda en que yo sab\u00eda que el sue\u00f1o tambi\u00e9n se refer\u00eda al libro. Incluso el nombre Aer Lingus suger\u00eda que la nave en la que viajaba ten\u00eda alguna relaci\u00f3n con el lenguaje, con la expresi\u00f3n de las ideas del libro que yo quer\u00eda hacer despegar. Adem\u00e1s, me garantizaba que el avi\u00f3n ten\u00eda un destino y que una fuerza superior colaboraba conmigo, una fuerza que me hab\u00eda reservado un asiento y que esperaba verme a bordo.<br \/>\nAunque jam\u00e1s hab\u00eda perdido la esperanza en la ayuda de Dios, no hab\u00eda imaginado que se pudiera expresar en sue\u00f1os. En realidad, nunca hab\u00eda prestado atenci\u00f3n a mis sue\u00f1os ni hab\u00eda le\u00eddo libros sobre su interpretaci\u00f3n.<br \/>\nPese a ello, me hab\u00edan aportado una orientaci\u00f3n extraordinaria en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles de la vida. Tambi\u00e9n me hab\u00edan ayudado a descartar la forma en que me juzgaba a m\u00ed misma como alguien inseguro y desorientado, y a empezar a ver la vida de otra forma. Incluso si no hubiera cre\u00eddo en Dios, mis sue\u00f1os me habr\u00edan impulsado a replantearme la situaci\u00f3n en que me encontraba.<br \/>\nLos sue\u00f1os consolidaron mi creencia en que las cosas ocurren por un motivo, en que nuestra vida est\u00e1 programada en pasos y fases planeados de tal forma que siempre tenemos la oportunidad de experimentar una transformaci\u00f3n espiritual, que es la finalidad esencial del trabajo con tu contrato. La transformaci\u00f3n espiritual se produce cuando pasas de ver las cosas desde una perspectiva exclusivamente f\u00edsica, en t\u00e9rminos materiales, a entender que existe una raz\u00f3n para que ocurran de esa forma, que, tras ellas, se oculta un plan de mayores proporciones. Tu Contrato Sagrado te otorga innumerables oportunidades de crecer y de cambiar, que dependen en exclusiva de tu voluntad de comprender las sutiles pistas y se\u00f1ales que se te presentan en el camino. Los sue\u00f1os, las intuiciones, las coincidencias aparentes y los encuentros \u00abcasuales\u00bb son algunas de las pistas que te conducir\u00e1n a la senda de la verdadera transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Gracias !! Maravillosa Caroline Myss<\/p>\n<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"7180\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"box-shadow:none;-webkit-box-shadow:none;-moz-box-shadow:none;background-color:#ffffff;border-color:#989fca;color:#3f3b9b;\"><i class=\"sf-icon-love\"> <\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"color:#3f3b9b;\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El vuelo de Regreso al Hogar Desde los primeros tiempos de la historia escrita, y seguramente desde mucho antes, los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":7184,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7180","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7180","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7180"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7180\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7184"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7180"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7180"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7180"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}