{"id":7389,"date":"2021-03-06T20:02:32","date_gmt":"2021-03-06T23:02:32","guid":{"rendered":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/?p=7389"},"modified":"2021-03-06T20:11:56","modified_gmt":"2021-03-06T23:11:56","slug":"geometria-de-las-pasiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/geometria-de-las-pasiones\/","title":{"rendered":"Geometr\u00eda de las Pasiones"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Geometr\u00eda de las Pasiones<\/strong><\/p>\n<p>Por mucho tiempo las pasiones han sido condenadas como factor de turbaci\u00f3n o de p\u00e9rdida temporal de la raz\u00f3n. Signo manifiesto de un<br \/>\npoder extra\u00f1o para la parte mejor del hombre, lo dominar\u00edan, distorsionando la clara visi\u00f3n de las cosas y desviando la espont\u00e1nea propensi\u00f3n al bien. Agitado, el espejo de agua de la mente se enturbiar\u00eda y se encrespar\u00eda, dejando de reflejar la realidad e impidiendo al querer discernir alternativas para las inclinaciones del momento.<br \/>\nObedecer el imperioso reclamo de los impulsos, rendirse a las lisonjas sinuosas de los deseos significar\u00eda abandonarse inermes a estados de \u00e1nimo imprevisibles y contradictorios, renunciar a la libertad, a la conciencia y al autocontrol en beneficio de un amo interior m\u00e1s exigente<br \/>\nque los externos.<br \/>\nFrente a las m\u00faltiples estrategias elaboradas para extirpar, moderar o domesticar las pasiones (y, paralelamente, para conseguir el dominio<br \/>\nsobre s\u00ed mismos, volviendo coherente la inteligencia, constante la voluntad, fuerte el car\u00e1cter) aun parece l\u00edcito preguntarse si la oposici\u00f3n raz\u00f3n\/pasiones puede dar cuenta de los fen\u00f3menos a que se refiere y si es justo, en general, sacrificar las propias &#8216;pasiones\u2019 en nombre de ideales que podr\u00edan ser veh\u00edculo de infelicidad no motivada.<br \/>\nCuando, al final de este espacio el camino concluido pueda ser observado a distancia \u2014 revelando de manera m\u00e1s clara su direcci\u00f3n\u2014 ser\u00e1 posible constatar por l\u00edneas internas c\u00f3mo &#8220;raz\u00f3n\u201d y &#8220;pasiones&#8221; forman parte de constelaciones de sentido te\u00f3rica y culturalmente condicionadas, aun cuando para nosotros sean familiares y ya dif\u00edciles de sustituir. &#8220;Raz\u00f3n&#8221; y &#8220;pasiones&#8221; son, pues, t\u00e9rminos pre-juzgados, que es necesario habituarse a considerar como nociones correlativas y no obvias, que se definen rec\u00edprocamente (por contraste o por diferencia) s\u00f3lo dentro de determinados horizontes conceptuales y de espec\u00edficos par\u00e1metros valorativos. Las combinaciones y las configuraciones a que dan lugar son ciertamente m\u00faltiples y variadas; sin embargo, todas est\u00e1n subordinadas a la naturaleza de los movimientos y a los mapas mentales de partida.<\/p>\n<p>En su base se encuentra el asunto por el que las pasiones representan &#8220;alteraciones\u201d de un estado de otra manera neutro y no perturbado del \u00e1nimo o de la habitual composici\u00f3n de los &#8220;humores\u201d en el car\u00e1cter de cada individuo. Se confunde as\u00ed aquello que si acaso es el resultado hist\u00f3rico de esfuerzos tendientes a la imparcialidad y a la tranquilidad del \u00e1nimo con una premisa natural. Sin embargo, nada impide pensar las &#8220;pasiones\u201d (emociones, sentimientos, deseos) como estados que no se a\u00f1aden del exterior a un grado cero de la conciencia indiferente, para enturbiarla y confundirla, sino que son constitutivos de la tonalidad de cualquier modo de ser f\u00edsico y hasta de toda orientaci\u00f3n cognitiva. \u00bfPor qu\u00e9 no concebirlas, pues, como formas de comunicaci\u00f3n tonalmente &#8216;acentuada&#8217;, lenguajes m\u00edmicos o actos expresivos que elaboran y transmiten, al mismo tiempo, mensajes vectorialmente orientados, modulados, articulados y graduables en la direcci\u00f3n y en la intensidad? las pasiones preparan, conservan, memorizan, reelaboran y presentan los &#8216;significados reactivos\u2019 m\u00e1s directamente atribuidos a personas, cosas y acontecimientos por los sujetos que los experimentan dentro de contextos determinados, cuyas formas y metamorfosis evidencian. Dejan en realidad que sea la &#8220;raz\u00f3n\u201d misma \u2014 a posteriori presentada como provisionalmente arrollada y seducida\u2014 la que establezca el objetivo y el alcance de su acci\u00f3n, individuando los objetos sobre los cuales irrumpir, midiendo el punto en que detener el \u00edmpetu, dosificando la virulencia de actitudes disipativas.<br \/>\nDe la eventual verificaci\u00f3n de una semejante hip\u00f3tesis podr\u00edan desprenderse algunas importantes consecuencias. Quedar\u00eda, en particular,<br \/>\nendeble la idea de una energ\u00eda \u00edntimamente opaca e inculta para someter y disciplinar. La pasi\u00f3n aparecer\u00eda de esta manera como la sombra de la raz\u00f3n misma, como una construcci\u00f3n de sentido y una actitud ya \u00edntimamente revestida de una propia inteligencia y cultura, fruto de elaboraciones milenarias, mientras la raz\u00f3n se manifestar\u00eda, a su vez, &#8216;apasionada&#8217;, selectiva y parcial, c\u00f3mplice de aquellas mismas pasiones que dice combatir. Se descubrir\u00eda as\u00ed lo inadecuado del concepto de pasi\u00f3n entendida como mero enceguecimiento. Esto volver\u00eda menos plausible tanto su demonizaci\u00f3n, como el consiguiente llamado al exorcismo y a la sumisi\u00f3n de ella (sim\u00e9tricamente, sin embargo, tambi\u00e9n su exaltaci\u00f3n como opuesto especular de la raz\u00f3n). Se volver\u00edan por lo tanto desenfocadas y parcialmente infundadas las recurrentes, austeras figuras de la raz\u00f3n como &#8220;auriga\u201d, &#8220;pastor&#8221;, domador y educador de las pasiones (del alma y del cuerpo, del esp\u00edritu y de la carne).<\/p>\n<p>Presuponer energ\u00edas salvajes y andando a ciegas en la oscuridad (&#8220;pasiones\u201d), que deber\u00edan ser dirigidas y frenadas por una instancia ordenadora iluminada (&#8220;raz\u00f3n\u201d), significa a menudo, en efecto, prefigurar una justificaci\u00f3n pol\u00e9mica para reprimirlas o canalizarlas. Decretando la peligrosidad y la incapacidad para guiarse a s\u00ed mismas, neg\u00e1ndoles una orientaci\u00f3n intr\u00ednseca y discernimiento, se legitima autom\u00e1ticamente la licitud de delegar a la inflexible potencia imperial o a la persuasiva severidad paternalista de la \u201craz\u00f3n&#8221; intervenciones externas de censura y de tutela correctiva.<br \/>\nSi precisamente se quiere permanecer en el \u00e1mbito conceptual de y la dualidad entre raz\u00f3n y pasiones, ser\u00eda necesario por lo menos \u2014dejando a los tiempos largos la elaboraci\u00f3n de un nuevo l\u00e9xico y una nueva sintaxis de sus relaciones\u2014 abandonar la imagen de esta relaci\u00f3n como arena de la lucha entre l\u00f3gica y ausencia de l\u00f3gica (entre orden y desorden, transparencia y oscuridad, ley y arbitrio, unidad monol\u00edtica de la \u201craz\u00f3n&#8221;, que no es otra cosa que el nombre para una familia de estrategias diferentes, y pluralidad de las pasiones). Se podr\u00e1 interpretar esta relaci\u00f3n, si acaso, como conflictividad entre dos l\u00f3gicas complementar\u00edas, que operan seg\u00fan el esquema de &#8220;ni contigo, ni sin ti&#8221;. Ligadas por una solidaridad antagonista, ellas operar\u00edan seg\u00fan estructuras de orden funcionalmente diferenciadas e incongruentes, justificables (cada una al respectivo nivel) con referencia a principios propios, de cuya contraposici\u00f3n nacen los puntos graves y las fluctuaciones del querer, junto con el sentido de ineluctable pasividad, de acci\u00f3n preterintencional y de involuntaria impotencia que parecen definir la &#8220;pasi\u00f3n&#8221;.<br \/>\nConocer las pasiones no ser\u00eda otra cosa que analizar la raz\u00f3n misma a &#8216;contrapelo&#8217;, ilumin\u00e1ndola con su misma presunta sombra.<br \/>\n2. A pesar de todo, las pasiones no se reducen s\u00f3lo a conflicto y a mera pasividad. Ellas ti\u00f1en el mundo de vivos colores subjetivos, acompa\u00f1an el desarrollo de los acontecimientos, sacuden la experiencia de la inercia y de la monoton\u00eda, dan sabor a la existencia a pesar de las incomodidades y los dolores. \u00bfValdr\u00eda la pena vivir si no prob\u00e1semos alguna pasi\u00f3n, si tenaces e invisibles hilos no nos atasen con fuerza a cuanto \u2014por diverso t\u00edtulo\u2014 nos llega al \u2018coraz\u00f3n\u2019, y cuya p\u00e9rdida tememos?<br \/>\nLa total apat\u00eda, la falta de sentimientos y de re-sentimientos, la incapacidad de alegrarse y de entristecerse, de estar \u2018llenos* de amor, de c\u00f3lera o deseo, la misma desaparici\u00f3n de la pasividad, entendida como espacio virtual y acogedor para la presentaci\u00f3n del otro, \u00bfno equivaldr\u00eda tal vez a la muerte?<br \/>\nEl descubrimiento de la positividad de las pasiones es bastante reciente; tuvo lugar sobre todo en la edad contempor\u00e1nea, en un periodo que sigui\u00f3 a aquel expl\u00edcitamente examinado en el presente volumen.<br \/>\nY aunque Kant persista en considerarlas un &#8220;c\u00e1ncer de la raz\u00f3n\u201d . Descartes y Espinosa mientras tanto ya han motivado el rol, los economistas exaltado la funci\u00f3n civilizadora y los rom\u00e1nticos proclamar\u00e1n dentro de poco la irrenunciabilidad. Invirtiendo las preocupaciones precedentes, se llega incluso (desde finales del siglo xvm) a temer el irreversible debilitamiento o la virtual desaparici\u00f3n. Al menos desde el tiempo de Stendhal o de Tocqueville, se viene por ello denunciado sistem\u00e1ticamente el eclipse de las grandes y nobles pasiones a causa del predominio del c\u00e1lculo ego\u00edsta, de la vanidad individual y, sobre todo, de la creciente seguridad de la vida. Asumi\u00e9ndose progresivamente la<br \/>\ntarea de tutelar al individuo en los momentos cr\u00edticos de la existencia (nacimiento, infancia, vejez y enfermedad), y haci\u00e9ndose cargo de resarcirlo, seg\u00fan justicia, frente a las ofensas padecidas \u2014esto es, prohibi\u00e9ndole todo involucramiento en espirales de venganza privada\u2014 , el Estado, en un cierto modo, se arrogar\u00eda el monopolio leg\u00edtimo de algunas de las pasiones m\u00e1s fuertes y exclusivas. La ausencia de pasiones, y no la pasi\u00f3n misma, se vuelve ahora el verdadero pecado.<\/p>\n<p>La expansi\u00f3n de la racionalizaci\u00f3n habr\u00eda \u2014se dice\u2014 secado la fuente de las emociones, refrenando la tendencia hacia un &#8220;coraz\u00f3n m\u00e1s<br \/>\ngrande\u201d y dispersando las energ\u00edas con que la vida misma se renueva. Comenzar\u00eda, aun pol\u00edticamente, la era de la mediocridad, del progresivo encerramiento del individuo en s\u00ed mismo, de la reducci\u00f3n de la intensidad y del alcance de las relaciones humanas afectivamente cargadas de sentido y de valor implicante. Al enrarecimiento de los arranques generosos y de las tendencias heroicas corresponder\u00eda la abundancia de las &#8220;pasiones mezquinas&#8221; y de los deseos flojos, a menudo el triunfo de las muchedumbres y del vulgo.<\/p>\n<p>Incapaces de quitarse los aguijones (o espantados por la idea de que una eventual renuncia a ellos los deje m\u00e1s vulnerables), los hombres<br \/>\nser\u00edan empujados hacia la &#8220;tierra de frontera entre soledad y comunidad&#8221; recordada por Kafka. Estipular\u00edan as\u00ed sin cesar m\u00edseros compromisos entre la dolorosa lejan\u00eda y la hirsuta promiscuidad. Capturados entre el calor y el hielo, se contentar\u00edan con relaciones libias con los dem\u00e1s y consigo mismos. Una soportable infelicidad o una felicidad banal ser\u00edan el resultado de este paralelogramo de fuerzas atrayentes y repelentes.<\/p>\n<p>3. El mundo contempor\u00e1neo \u2014 se sigue repitiendo tambi\u00e9n hoy\u2014 est\u00e1 precisamente caracterizado por la obstrucci\u00f3n del deseo, por la indiferencia rec\u00edproca y por el individualismo de masa, que marcar\u00eda el paso del homo hierarchicus de las sociedades de casta y de orden al homo aequalis que se ha afirm ado en las civilizacion es de O ccidente.2<br \/>\nRechazando el contacto directo y la completa separaci\u00f3n de los otros, tal \u2018justo medio&#8217; habr\u00eda conducido al marchitamiento emotivo y a la<br \/>\ndesaparici\u00f3n de la solidaridad. Venida a menos la necesidad de ser part\u00edcipes de las vicisitudes colectivas, se secar\u00eda de ra\u00edz el sentido de<br \/>\npertenencia a la comunidad. La raz\u00f3n, habi\u00e9ndose hecho calculadora o &#8216;instrumental&#8217;, se alejar\u00eda as\u00ed de las pasiones y de los sentimientos, ya narcotizados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Buen fin de semana \ud83e\udde1<\/p>\n<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"7389\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"1\" style=\"box-shadow:none;-webkit-box-shadow:none;-moz-box-shadow:none;background-color:#ffffff;border-color:#989fca;color:#3f3b9b;\"><i class=\"sf-icon-love\"> <\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"color:#3f3b9b;\">1<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Geometr\u00eda de las Pasiones Por mucho tiempo las pasiones han sido condenadas como factor de turbaci\u00f3n o de p\u00e9rdida temporal [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":7391,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7389","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7389","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7389"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7389\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7391"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7389"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7389"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7389"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}