{"id":7600,"date":"2021-03-24T19:03:32","date_gmt":"2021-03-24T22:03:32","guid":{"rendered":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/?p=7600"},"modified":"2021-03-24T19:03:32","modified_gmt":"2021-03-24T22:03:32","slug":"memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/memoria\/","title":{"rendered":"Memoria"},"content":{"rendered":"<p>Una vez m\u00e1s los hombres, desafiados por la dramaticidad\u00a0 de\u00a0 la\u00a0 hora\u00a0 actual, se proponen a s\u00ed mismos como problema. Descubren qu\u00e9 poco saben de\u00a0 s\u00ed, de su \u201cpuesto en el cosmos\u201d, y se preocupan por saber m\u00e1s. Por lo dem\u00e1s,\u00a0 en el reconocimiento de su poco saber de s\u00ed radica una de las razones de esa b\u00fasqueda. Instal\u00e1ndose en el tr\u00e1gico descubrimiento de su poco saber de s\u00ed, hacen de s\u00ed mismos un problema. Indagan. Responden y sus respuestas los conducen a nuevas preguntas.<\/p>\n<p>El problema de su humanizaci\u00f3n, a pesar de haber sido siempre, desde un punto de vista axiol\u00f3gico, su problema central, asume hoy el car\u00e1cter de preocupaci\u00f3n ineludible. Comprobar esta preocupaci\u00f3n implica reconocer la deshumanizaci\u00f3n no s\u00f3lo como viabilidad ontol\u00f3gica, sino como realidad hist\u00f3rica. Es tambi\u00e9n y quiz\u00e1s b\u00e1sicamente, que a partir ele esta comprobaci\u00f3n dolo-rosa, los hombres se preguntan sobre la otra viabilidad \u2014 la de su humanizaci\u00f3n. Ambas, en la ra\u00edz de su inconclusi\u00f3n, se inscriben en un permanente movimiento de b\u00fasqueda. Humanizaci\u00f3n y deshumanizaci\u00f3n, dentro de la historia, en un contexto real, concreto, objetivo, son posibilidades de los hombres como seres inconclusos y conscientes de su inconclusi\u00f3n. Sin embargo, si ambas son posibilidades, nos parece que s\u00f3lo la primera responde a lo que denominamos \u201cvocaci\u00f3n de los hombres\u201d. Vocaci\u00f3n negada, m\u00e1s afirmada tambi\u00e9n en la propia negaci\u00f3n. Vocaci\u00f3n negada en la injusticia,\u00a0 en la explotaci\u00f3n, en la opresi\u00f3n, en la violencia de los opresores. Afirmada en\u00a0\u00a0\u00a0 el ansia de libertad, de justicia, de lucha de los oprimidos por la recuperaci\u00f3n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 de su humanidad despojada. La deshumanizaci\u00f3n, que no se verifica s\u00f3lo en aquellos que fueron despojados de su humanidad sino tambi\u00e9n, aunque de manera diferente, en los que a ellos despojan, es distorsi\u00f3n de la vocaci\u00f3n de SER M\u00c1S. Es distorsi\u00f3n posible en la historia pero no es vocaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>La violencia de los opresores, deshumaniz\u00e1ndolos tambi\u00e9n, no\u00a0 instaura\u00a0 otra vocaci\u00f3n, aquella de ser menos. Como distorsi\u00f3n del ser m\u00e1s, el ser menos conduce a los oprimidos, tarde o temprano, a luchar contra quien los minimiz\u00f3. Lucha que s\u00f3lo tiene sentido cuando los oprimidos, en la b\u00fasqueda por la recuperaci\u00f3n de su humanidad, que deviene una forma de\u00a0 crearla,\u00a0 no\u00a0 se\u00a0 sienten idealistamente opresores de los opresores, ni se transforman, de hecho, en opresores de los opresores sino en restauradores de \u00a0la\u00a0 humanidad\u00a0 de\u00a0 ambos. Ah\u00ed radica la gran tarea humanista e hist\u00f3rica de\u00a0 los\u00a0 oprimidos:\u00a0 liberarse a si mismos y liberar a los opresores. Estos, que oprimen, explotan y violentan en raz\u00f3n de su poder, no pueden tener en dicho poder la fuerza de la liberaci\u00f3n de los oprimidos ni de s\u00ed mismos. S\u00f3lo el poder que renace de la debilidad de los oprimidos ser\u00e1 lo suficientemente fuerte para liberar a ambos.\u00a0 Es por esto por lo que el poder de\u00a0 los opresores, cuando pretende suavizarse\u00a0 ante la debilidad de los oprimidos, no s\u00f3lo se expresa,\u00a0 casi\u00a0 siempre,\u00a0 en\u00a0 una falsa generosidad, sino que jam\u00e1s la sobrepasa. Los opresores, falsamente generosos, tienen\u00a0 necesidad de que la situaci\u00f3n\u00a0 de injusticia permanezca a fin\u00a0 de que su \u201cgenerosidad\u201d contin\u00fae teniendo la posibilidad de realizarse.\u00a0 El \u201corden\u201d social injusto es la fuente generadora, permanente, de\u00a0 esta \u201cgenerosidad\u201d que se nutre de la muerte, del desaliento y de la miseria. De ah\u00ed la desesperaci\u00f3n de esta generosidad ante cualquier amenaza que atente contra su fuente. Jam\u00e1s puede entender este tipo de \u201cgenerosidad\u201d que\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 la verdadera generosidad radica en la lucha por la desaparici\u00f3n de las razones que alimenta el falso amor. La falsa caridad, de la cual resulta\u00a0 la\u00a0 mano\u00a0 extendida del \u201cabandonado de la vida\u201d, miedoso e inseguro,\u00a0 aplastado\u00a0 y\u00a0 vencido. Mano extendida y tr\u00e9mula de los desharrapados del mundo, de los \u201ccondenados de la tierra\u201d. La gran generosidad s\u00f3lo se\u00a0 entiende\u00a0 en\u00a0 la\u00a0 lucha para que estas manos, sean de hombres o de pueblos, se extiendan cada vez menos en gestos de s\u00faplica. S\u00faplica de humildes a poderosos. Y se vayan haciendo as\u00ed cada vez m\u00e1s manos humanas que trabajen y transformen el\u00a0 mundo. Esta ense\u00f1anza y este aprendizaje tienen que partir, sin embargo, de\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 los \u201ccondenados de la tierra\u201d, de los oprimidos, de\u00a0 los\u00a0 desharrapados\u00a0 del\u00a0 mundo \u00a0y \u00a0de \u00a0los \u00a0que \u00a0con \u00a0ellos \u00a0realmente \u00a0se \u00a0solidaricen. \u00a0Luchando \u00a0por \u00a0la restauraci\u00f3n de su humanidad, estar\u00e1n, sean hombres o pueblos, intentando la restauraci\u00f3n de la verdadera generosidad. \u00bfQui\u00e9n mejor que los oprimidos se encontrar\u00e1 preparado para entender el significado terrible de una sociedad opresora?\u00bfQui\u00e9n sentir\u00e1 mejor que ellos los efectos de la opresi\u00f3n? \u00bfQui\u00e9n m\u00e1s que ellos para ir comprendiendo la necesidad\u00a0 de la liberaci\u00f3n? Liberaci\u00f3n a la que\u00a0\u00a0 no llegar\u00e1n por casualidad, sino por la praxis de su b\u00fasqueda; por el conocimiento y reconocimiento de la necesidad de luchar por ella. Lucha que,\u00a0 por la finalidad que le dar\u00e1n los oprimidos, ser\u00e1 un acto de amor, con el cual\u00a0 se opondr\u00e1n al desamor contenido en la violencia de los opresores, incluso cuando \u00e9sta se revista de la falsa generosidad a que nos hemos referido.<\/p>\n<p>El gran problema radica en c\u00f3mo podr\u00e1n los\u00a0 oprimidos,\u00a0 como\u00a0 seres\u00a0 duales, inaut\u00e9nticos, que \u201calojan\u201d al opresor en s\u00ed, participar de la elaboraci\u00f3n\u00a0\u00a0 de la pedagog\u00eda para su liberaci\u00f3n. S\u00f3lo en la medida en que descubran que \u201calojan\u201d al opresor podr\u00e1n contribuir a la construcci\u00f3n de su pedagog\u00eda liberadora. Mientras vivan la dualidad en la cual ser es parecer y parecer es parecerse con el opresor, es imposible hacerlo. La pedagog\u00eda del oprimido, que\u00a0 no puede ser elaborada por los opresores, es un instrumento para este descubrimiento cr\u00edtico: el de los oprimidos por s\u00ed mismos y el de los opresores por los oprimidos, como manifestaci\u00f3n de la deshumanizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay algo que es\u00a0 necesario\u00a0 considerar\u00a0 en\u00a0 este\u00a0 descubrimiento, que est\u00e1 directamente ligado a la\u00a0 pedagog\u00eda\u00a0 liberadora.\u00a0 Es\u00a0 que, casi siempre, en un primer momento de este descubrimiento,\u00a0 los\u00a0 oprimidos, en vez de buscar la liberaci\u00f3n en la lucha y a trav\u00e9s de ella, tienden a ser opresores tambi\u00e9n o subopresores. La estructura de su pensamiento se encuentra condicionada por la contradicci\u00f3n vivida en la situaci\u00f3n concreta, existencial, en que se forman. Su ideal es, realmente, ser hombres, pero para ellos, ser hombres, en la contradicci\u00f3n en que siempre estuvieron y cuya superaci\u00f3n no tienen clara, equivale a ser opresores. Estos son sus testimonios\u00a0 de humanidad. Esto deriva del hecho de que, en cierto momento de su experiencia existencial, los oprimidos asumen una postura que llamamos de \u201cadherencia\u201d al opresor. En estas circunstancias, no llegan a \u201cad-mirarlo\u201d, lo que los llevar\u00eda a objetivarlo, a descubrirlo fuera de s\u00ed. Al hacer esta afirmaci\u00f3n, no queremos decir que los oprimidos,\u00a0 en\u00a0 este caso, no se sepan oprimidos. Su conocimiento de s\u00ed mismos, como oprimidos,\u00a0\u00a0 sin embargo, se encuentra perjudicado por su inmersi\u00f3n\u00a0 en\u00a0 la\u00a0 realidad opresora. \u201cReconocerse\u201d, en antagonismo al opresor, en aquella forma, no significa a\u00fan luchar por la superaci\u00f3n de la contradicci\u00f3n. De ah\u00ed esta casi aberraci\u00f3n: uno de los polos de la contradicci\u00f3n pretende, en vez de\u00a0 la\u00a0 liberaci\u00f3n, la identificaci\u00f3n con su contrario. En ente caso, el \u201chombre nuevo\u201d para los oprimidos no es el hombre que debe nacer con la superaci\u00f3n de la contradicci\u00f3n, con la transformaci\u00f3n de la antigua situaci\u00f3n, concretamente opresora, que cede su lugar a una nueva, la\u00a0 de la liberaci\u00f3n. Para ellos, el hombre nuevo\u00a0 son\u00a0 ellos\u00a0 mismos,\u00a0 transform\u00e1ndose en opresores de otros. Su visi\u00f3n del hombre nuevo es\u00a0 una visi\u00f3n individualista. Su adherencia al opresor no les posibilita la conciencia de\u00a0\u00a0 si como personas, ni su conciencia como clase oprimida.<\/p>\n<p>En un caso espec\u00edfico, quieren la reforma agraria, no para liberarse, sino para poseer tierras y, con \u00e9stas, transformarse en propietarios o, en forma m\u00e1s precisa, en patrones de nuevos empleados. Son raros los casos de campesinos que, al ser \u201cpromovidos\u201d a capataces,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 no se transformen en opresores, m\u00e1s rudos con sus antiguos compa\u00f1eros que\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 el mismo patr\u00f3n. Podr\u00eda decirse \u2014y con raz\u00f3n\u2014 que esto se debe al hecho de\u00a0\u00a0\u00a0 que la situaci\u00f3n concreta, vigente, de opresi\u00f3n, no fue transformada. Y que, en esta hip\u00f3tesis, el capataz, a fin de asegurar su puesto, debe encarnar, con m\u00e1s dureza a\u00fan, la dureza del patr\u00f3n. Tal afirmaci\u00f3n no niega la nuestra \u2014la de\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 que, en\u00a0 estas circunstancias, los oprimidos tienen en\u00a0 el opresor su testimonio\u00a0\u00a0 de \u201chombre\u201d. Incluso las revoluciones, que transforman la situaci\u00f3n\u00a0 concreta\u00a0 de\u00a0 opresi\u00f3n en una nueva en que la\u00a0 liberaci\u00f3n\u00a0 se\u00a0 instaura\u00a0 como\u00a0 proceso, enfrentan esta manifestaci\u00f3n de la conciencia oprimida. Muchos de los\u00a0 oprimidos que, directa o indirectamente, participaron de la\u00a0 revoluci\u00f3n,\u00a0 marcados por los viejos mitos de la estructura anterior, pretenden hacer de la revoluci\u00f3n su revoluci\u00f3n privada. Perdura en ellos, en cierta manera, la sombra testimonial del antiguo opresor. Este contin\u00faa siendo su testimonio de \u201chumanidad\u201d. El \u201cmiedo a la libertad, del cual se hacen objeto los oprimidos, miedo a la libertad\u00a0\u00a0 que\u00a0\u00a0 tanto\u00a0\u00a0 puede\u00a0\u00a0 conducirlos\u00a0\u00a0 a\u00a0\u00a0 pretender\u00a0\u00a0 ser\u00a0\u00a0 opresores tambi\u00e9n, cuanto puede mantenerlos atados al <em>status <\/em>del oprimido, es otro aspecto que merece igualmente nuestra reflexi\u00f3n. Uno de los elementos b\u00e1sicos en la mediaci\u00f3n opresores-oprimidos es la <em>prescripci\u00f3n. <\/em>Toda prescripci\u00f3n es la imposici\u00f3n de la opci\u00f3n de una conciencia a otra. De ah\u00ed el sentido alienante de las prescripciones que transforman a la conciencia receptora en lo que hemos denominado como conciencia que \u201caloja\u201d\u00a0 la conciencia opresora. Por esto, el comportamiento de los oprimidos es un comportamiento prescrito. Se conforma en base a pautas ajenas a ellos, las pautas de los opresores. Los oprimidos, que introyectando la \u201csombra\u201d de los opresores siguen sus pautas, temen a la libertad, en la medida en que \u00e9sta, implicando la expulsi\u00f3n\u00a0\u00a0\u00a0 de la \u201csombra\u201d, exigir\u00eda de ellos que \u201cllenaran\u201d el \u201cvac\u00edo\u201d dejado por la expulsi\u00f3n con \u201ccontenido\u201d diferente: el de su autonom\u00eda. El de su responsabilidad, sin la cual no ser\u00edan libres. La libertad, que es una conquista\u00a0 y\u00a0 no\u00a0 una\u00a0 donaci\u00f3n,\u00a0 exige una b\u00fasqueda permanente. B\u00fasqueda que s\u00f3lo existe en el\u00a0 acto\u00a0 responsable de quien la lleva a cabo. Nadie tiene libertad para ser libre, sino\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 que al no ser libre lucha por conseguir su libertad. \u00c9sta tampoco es un punto ideal fuera de los hombres, al cual, inclusive, se\u00a0 alienan.\u00a0 No\u00a0 es\u00a0 idea\u00a0 que\u00a0 se haga mito, sino condici\u00f3n indispensable al movimiento de b\u00fasqueda en que se insertan los hombres como seres inconclusos. De ah\u00ed la necesidad que se impone de superar la situaci\u00f3n opresora. Esto implica el reconocimiento cr\u00edtico de <em>la raz\u00f3n <\/em>de esta situaci\u00f3n, a fin de lograr, a trav\u00e9s de una acci\u00f3n transformadora que incida sobre la realidad,\u00a0 la\u00a0 instauraci\u00f3n de una situaci\u00f3n diferente, que\u00a0 posibilite\u00a0 la\u00a0 b\u00fasqueda\u00a0 del\u00a0 ser\u00a0 m\u00e1s. Sin embargo, en el momento en que se inicie la aut\u00e9ntica lucha para crear la situaci\u00f3n que nacer\u00e1 de la superaci\u00f3n de la antigua, ya se est\u00e1 luchando por el ser m\u00e1s. Pero como la situaci\u00f3n opresora genera una totalidad deshumanizada y deshumanizante, que alcanza a quienes oprimen y a quienes son oprimidos, no ser\u00e1 tarea de los primeros, que se encuentran deshumanizados por el s\u00f3lo hecho de oprimir, sino de los segundos, los oprimidos, generar de su ser menos la b\u00fasqueda del ser m\u00e1s de todos.<\/p>\n<p>Los oprimidos, acomodados y adaptados, inmersos en el propio engranaje de la estructura de dominaci\u00f3n, temen a la libertad, en cuanto no se sienten capaces de correr el riesgo de asumirla. La temen tambi\u00e9n en la medida en que luchar por ella significa una amenaza, no s\u00f3lo para aquellos que la usan para oprimir, esgrimi\u00e9ndose como sus \u201cpropietarios\u201d exclusivos, sino para los compa\u00f1eros oprimidos, que se atemorizan ante mayores represiones. Cuando descubren en s\u00ed el anhelo por liberarse perciben tambi\u00e9n que este anhelo s\u00f3lo se hace concreto en la concreci\u00f3n de otros anhelos. En tanto marcados por su miedo a la libertad, se niegan a acudir a otros,\u00a0 a escuchar el llamado que se les haga o se\u00a0 hayan\u00a0 hecho\u00a0 a\u00a0 s\u00ed\u00a0 mismos,\u00a0 prefiriendo la gregarizaci\u00f3n a la convivencia aut\u00e9ntica,\u00a0 prefiriendo\u00a0 la\u00a0 adaptaci\u00f3n en\u00a0 la cual su falta de libertad los mantiene a la comuni\u00f3n creadora\u00a0 a que la libertad conduce.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sufren una dualidad que se instala en la \u201cinterioridad\u201d\u00a0 de\u00a0 su\u00a0 ser. Descubren\u00a0 que, al no ser libres, no llegan a ser aut\u00e9nticamente. Quieren ser,\u00a0\u00a0 mas temen ser. Son ellos y al mismo tiempo son el otro yo introyectado en ellos como conciencia opresora. Su lucha se da entre ser ellos mismos o ser duales. Entre expulsar o no al opresor desde \u201cdentro\u201d de s\u00ed. Entre desalienarse o mantenerse alienados. Entre seguir prescripciones o tener opciones. Entre ser espectadores o actores. Entre actuar o tener la ilusi\u00f3n de que act\u00faan\u00a0 en\u00a0 la\u00a0 acci\u00f3n de los opresores. Entre decir la palabra o no tener voz, castrados en su poder de crear y recrear, en su poder de transformar el mundo. Este es el tr\u00e1gico dilema de los oprimidos, dilema que su pedagog\u00eda debe enfrentar. Por esto, la liberaci\u00f3n es un parto. Es un parto doloroso. El hombre que\u00a0 nace de \u00e9l es un hombre nuevo, hombre que s\u00f3lo es viable en y\u00a0 por\u00a0 la\u00a0 superaci\u00f3n de la contradicci\u00f3n opresores-oprimidos\u00a0 que,\u00a0 en\u00a0 \u00faltima\u00a0 instancia, es la liberaci\u00f3n de todos. La superaci\u00f3n de la contradicci\u00f3n es el parto que trae al mundo a este hombre nuevo; ni opresor ni oprimido, sino un hombre liber\u00e1ndose. Liberaci\u00f3n que no puede darse sin embargo en t\u00e9rminos meramente idealistas. Se hace indispensable que los oprimidos, en su lucha\u00a0 por\u00a0 la liberaci\u00f3n, no conciban la realidad concreta de la opresi\u00f3n como una especie de \u201cmundo cerrado\u201d (en el cual se genera su miedo a la libertad) del\u00a0 cual\u00a0 no\u00a0 pueden salir, sino como una situaci\u00f3n que s\u00f3lo los limita y que ellos pueden transformar. Es fundamental entonces que, al reconocer el l\u00edmite\u00a0 que\u00a0 la\u00a0 realidad opresora les impone, tengan, en este reconocimiento, el motor de su acci\u00f3n liberadora. Vale decir que el reconocerse limitados por la situaci\u00f3n concreta de opresi\u00f3n, de la cual el falso sujeto, el falso \u201cser para si\u201d, es el opresor,\u00a0 no\u00a0 significa a\u00fan haber logrado la liberaci\u00f3n. Corno contradicci\u00f3n del opresor, que\u00a0 en ellos tiene su verdad, como se\u00f1alara Hegel, solamente superan la contradicci\u00f3n en que se encuentran cuando el hecho de reconocerse como oprimidos los compromete en la lucha por liberarse. No basta saberse EN una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica con el opresor \u2014su contrario antag\u00f3nico\u2014 descubriendo, por ejemplo, que sin ellos el opresor no existir\u00eda (Hegel) para estar de hecho liberados. Es preciso, recalqu\u00e9moslo, que se entreguen a la praxis liberadora. Lo mismo se puede decir o afirmar en relaci\u00f3n con el opresor, considerado individualmente, como persona. Descubrirse en la posici\u00f3n del opresor aunque ello signifique sufrimiento no equivale a\u00fan a solidarizarse con los oprimidos. Solidarizarse con \u00e9stos es algo m\u00e1s que prestar asistencia a 30 o a 100, manteni\u00e9ndolos atados a la misma posici\u00f3n\u00a0 de dependencia. Solidarizarse no\u00a0\u00a0\u00a0 es tener conciencia de que explota y \u201cracionalizar\u201d su culpa paternalistamente.\u00a0 La solidaridad, que exige de quien se solidariza que \u201casuma\u201d la\u00a0 situaci\u00f3n\u00a0 de aquel con quien se solidariz\u00f3, es una actitud radical. Si lo que caracteriza a los oprimidos, como \u201cconciencia servil\u201d, en relaci\u00f3n con la conciencia del se\u00f1or, es hacerse \u201cobjeto\u201d, es transformarse, como se\u00f1ala Hegel, en \u201cconciencia para otro&#8221;, la verdadera solidaridad con ellos est\u00e1 en luchar con ellos para la transformaci\u00f3n de la realidad objetiva que los hace \u201cser para otro\u201d. El opresor s\u00f3lo se solidariza con los oprimidos cuando su gesto deja de ser un gesto ingenuo y sentimental de car\u00e1cter individual; y pasa a ser un acto de amor hacia aqu\u00e9llos; cuando, para \u00e9l, los oprimidos dejan de ser\u00a0 una\u00a0 designaci\u00f3n abstracta y devienen hombres concretos, despojados y en una situaci\u00f3n de injusticia: despojados de su palabra, y por esto comprados en su trabajo, lo que significa la venta de la persona misma.\u00a0 S\u00f3lo\u00a0 en\u00a0 la plenitud de este acto de amar, en su dar vida, en su praxis, se constituye la solidaridad verdadera. Decir que los hombres son personas, y como personas son\u00a0 libres,\u00a0 y\u00a0 no hacer nada para lograr concretamente que esta afirmaci\u00f3n sea objetiva, es una farsa. Del mismo modo que en una situaci\u00f3n concreta \u2014la de la opresi\u00f3n\u2014 se instaura la contradicci\u00f3n opresor-oprimidos, la\u00a0 superaci\u00f3n\u00a0 de\u00a0 esta contradicci\u00f3n s\u00f3lo puede verificarse <em>objetivamente.<\/em><\/p>\n<p>No se puede pensar en objetividad sin subjetividad. No existe la una sin la otra, y ambas no pueden ser dicotomizadas. La objetividad dicotomizada de la subjetividad, la negaci\u00f3n de \u00e9sta en el an\u00e1lisis de la realidad o en la acci\u00f3n sobre ella, es <em>objetivismo. <\/em>De la misma forma, la negaci\u00f3n de la objetividad, en el an\u00e1lisis como en la acci\u00f3n, por conducir al subjetivismo que se extiende en posiciones solipsistas, niega la\u00a0 acci\u00f3n misma, al negar la realidad objetiva, desde el momento en que \u00e9sta pasa a ser creaci\u00f3n de la conciencia. Ni objetivismo, ni subjetivismo o psicologismo, sino subjetividad y objetividad en permanente dialecticidad. Confundir subjetividad con subjetivismo, con psicologismo, y negar la importancia que tiene en el proceso de transformaci\u00f3n del\u00a0 mundo,\u00a0 de\u00a0 la historia, es caer en un simplismo ingenuo. Equivale a admitir lo imposible: un mundo sin hombres, tal como la otra ingenuidad, la del subjetivismo, que\u00a0 implica a los hombres sin mundo. No existen los unos sin el otro, mas ambos en permanente interacci\u00f3n.<\/p>\n<p>La pedagog\u00eda del oprimido, que busca la restauraci\u00f3n de la intersubjetividad, aparece como la pedagog\u00eda del hombre.\u00a0 S\u00f3lo\u00a0 ella,\u00a0 animada por una aut\u00e9ntica generosidad, humanista y\u00a0 no\u00a0 \u201chumanitarista\u201d,\u00a0 puede\u00a0 alcanzar este objetivo. Por el contrario, la pedagog\u00eda que, partiendo de los intereses ego\u00edstas de los opresores, ego\u00edsmo camuflado de falsa\u00a0 generosidad, hace de los oprimidos objeto de su humanitarismo, mantiene y encarna\u00a0 la\u00a0 propia opresi\u00f3n. Es el instrumento de la deshumanizaci\u00f3n. Esta es la raz\u00f3n por la cual, como ya afirmamos con anterioridad, esta pedagog\u00eda no puede ser elaborada ni practicada por los opresores. Ser\u00eda una contradicci\u00f3n si los opresores no s\u00f3lo defendiesen sino\u00a0 practicasen una educaci\u00f3n liberadora. Sin embargo, si la pr\u00e1ctica de esta educaci\u00f3n implica el poder pol\u00edtico y si\u00a0 los oprimidos no lo tienen, \u00bfc\u00f3mo realizar, entonces, la pedagog\u00eda del oprimido antes de la revoluci\u00f3n? Esta es, sin duda, una indagaci\u00f3n altamente importante, cuya respuesta parece encontrarse relativamente clara en el \u00faltimo cap\u00edtulo de este ensayo. Aunque no queremos anticiparnos a \u00e9l, podemos afirmar que un primer aspecto de esta indagaci\u00f3n radica en la distinci\u00f3n que debe hacerse entre la <em>educaci\u00f3n sistem\u00e1tica, <\/em>que s\u00f3lo puede transformarse con el poder, y los\u00a0 <em>trabajos <\/em>educativos que deben ser realizados con los oprimidos, en el proceso\u00a0\u00a0\u00a0 de su organizaci\u00f3n. La pedagog\u00eda del oprimido, como pedagog\u00eda humanista y\u00a0 liberadora,\u00a0 tendr\u00e1, pues, dos momentos distintos aunque interrelacionados. El primero, en\u00a0 el cual los oprimidos van descubriendo el mundo de la opresi\u00f3n y se van comprometiendo, en la praxis, con su transformaci\u00f3n y,\u00a0 el\u00a0 segundo,\u00a0 en\u00a0 que\u00a0 una vez transformada la realidad opresora, esta pedagog\u00eda deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagog\u00eda de los hombres en proceso de permanente liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En cualquiera de estos momentos, ser\u00e1 siempre\u00a0 la\u00a0 acci\u00f3n\u00a0 profunda\u00a0 a trav\u00e9s de la cual se enfrentar\u00e1, culturalmente,\u00a0 la\u00a0 cultura\u00a0 de la dominaci\u00f3n.\u201d\u00a0 En el primer momento, mediante el cambio de percepci\u00f3n del mundo opresor\u00a0 por parte de los oprimidos y, en el segundo, por la expulsi\u00f3n de los\u00a0 mitos\u00a0 creados y desarrollados en la estructura opresora, que se mantienen como aspectos m\u00edticos, en la nueva estructura que surge de la transformaci\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p>Nos enfrentamos al problema de la conciencia oprimida como\u00a0\u00a0\u00a0 al de la conciencia opresora \u2014el de los hombres opresores y de los hombres oprimidos en una situaci\u00f3n concreta de opresi\u00f3n. Frente al problema de su comportamiento, de su visi\u00f3n del mundo, de su \u00e9tica. Frente a la dualidad de\u00a0\u00a0\u00a0 los oprimidos. Y debemos encararlos as\u00ed, como seres duales, contradictorios, divididos. La situaci\u00f3n de opresi\u00f3n, de violencia en que \u00e9stos se \u201cconforman\u201d,\u00a0\u00a0\u00a0 en la cual \u201crealiza,\u201d su existencia, los constituye en esta dualidad. Toda situaci\u00f3n en\u00a0 que, en las relaciones objetivas entre A y B, A explote a\u00a0\u00a0 B, A obstaculice a B en su b\u00fasqueda de afirmaci\u00f3n como persona, como sujeto,\u00a0\u00a0 es opresora. Tal situaci\u00f3n, al implicar la obstrucci\u00f3n de esta b\u00fasqueda es, en si misma, violenta. Es una violencia al margen de que muchas veces aparece azucarada\u00a0 por la falsa generosidad a que nos refer\u00edamos con anterioridad, ya\u00a0 que hiere la vocaci\u00f3n ontol\u00f3gica e hist\u00f3rica de los hombres: la de ser m\u00e1s. Una vez establecida la relaci\u00f3n opresora, est\u00e1 instaurada la violencia. De\u00a0\u00a0 ah\u00ed que \u00e9sta, en la historia, jam\u00e1s haya sido iniciada por los oprimidos. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan lar oprimidos iniciar la violencia, si ellos son el resultado de una violencia? \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan ser los promotores de algo que al instaurarse objetivamente los constituye? No existir\u00edan oprimidos si no existiera una relaci\u00f3n de violencia que los conforme como violentados, en una situaci\u00f3n objetiva de opresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Son los que oprimen, quienes instauran la\u00a0 violencia;\u00a0 aquellos\u00a0 que\u00a0 explotan, los que no reconocen en los otros y no los oprimidos, los explotados,\u00a0 los que no son reconocidos como <em>otro <\/em>por quienes los oprimen.<\/p>\n<p>Quienes instauran el terror no son los d\u00e9biles, no son aquellos que a \u00e9l se encuentran sometidos sino los violentos, quienes, con su poder, crean la situaci\u00f3n concreta en la que se generan los \u201cabandonados de la vida\u201d, los desharrapados del mundo.<\/p>\n<p>Quien instaura la tiran\u00eda no son los tiranizados, sino\u00a0 los\u00a0 tiranos. Quien instaura el odio no son los odiados sino los que odian primero.<\/p>\n<p>Quien instaura la negaci\u00f3n de los hombres no son aquellos que fueron despojados de su humanidad sino aquellos\u00a0 que\u00a0 se\u00a0 la\u00a0 negaron,\u00a0 negando tambi\u00e9n la suya.<\/p>\n<p>Quien instaura la fuerza no son los que enflaquecieron bajo la robustez de los fuertes sino los fuertes que los debilitaron.<\/p>\n<p>Sin embargo, para los opresores, en la\u00a0 hipocres\u00eda\u00a0 de\u00a0 su\u00a0 falsa \u201cgenerosidad\u201d, son siempre los oprimidos \u2014a los que, obviamente, jam\u00e1s dominan como tales sino, conforme se sit\u00faen, interna o externamente, denominan \u201cesa gente\u201d\u00a0 o\u00a0 \u201cesa masa\u00a0 ciega y envidiosa\u201d, o \u201csalvajes\u201d, o \u201cnativos\u201d\u00a0 o \u201csubversivos\u201d\u2014, son siempre los oprimidos, los que desaman. Son\u00a0 siempre ellos los \u201cviolentos\u201d, los \u201cb\u00e1rbaros\u201d, los \u201cmalvados\u201d, los \u201cferoces\u201d, cuando reaccionan contra la violencia de los opresores. En verdad, por parad\u00f3jico que pueda parecer, es en la respuesta de los oprimidos a la violencia de los opresores donde encontraremos el\u00a0 gesto\u00a0 de\u00a0 amor. Consciente o inconscientemente el acto de rebeli\u00f3n de los oprimidos, que siempre es tan o casi tan violento cuanto la violencia que los genera, este acto\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 de los oprimidos si puede instaurar el amor. Mientras la violencia de los opresores hace de los oprimidos hombres a quienes se les proh\u00edbe <em>ser, <\/em>la respuesta de \u00e9stos a la violencia de aqu\u00e9llos se encuentra infundida del anhelo de b\u00fasqueda del derecho de <em>ser. <\/em>Los opresores, violentando y prohibiendo que los otros sean, no pueden\u00a0 a\u00a0 su vez\u00a0 ser; los oprimidos, luchando por ser, al retirarles el poder de oprimir y\u00a0\u00a0\u00a0 de aplastar, les restauran la humanidad que hablan perdido en el uso de la opresi\u00f3n. Es por esto por lo que s\u00f3lo los oprimidos, liber\u00e1ndose, pueden liberar a los opresores. \u00c9stos, en tanto clase que oprime, no pueden liberar, ni liberarse. Lo importante, por esto mismo, es que la lucha de los oprimidos se haga para superar la contradicci\u00f3n en que se encuentran; que esta superaci\u00f3n sea el surgimiento del hombre nuevo, no ya opresor, no ya oprimido sino hombre liber\u00e1ndose. Precisamente porque si su lucha se da en el sentido de hacerse hombres, hombres que estaban siendo despojados de su capacidad de ser, no\u00a0 lo conseguir\u00e1n si s\u00f3lo invierten los t\u00e9rminos de\u00a0 la\u00a0 contradicci\u00f3n.\u00a0 Esto\u00a0 es,\u00a0 si s\u00f3lo cambian de lugar los polos de la contradicci\u00f3n. Por esta raz\u00f3n, estos frenos, que son necesarios, no significan, en s\u00ed mismos el que los oprimidos de ayer se encuentren transformados en los opresores de hoy. Los oprimidos de ayer, que detienen a los antiguos opresores en su ansia de oprimir, estar\u00e1n generando con su acto libertad, en la medida en que, con \u00e9l, evitan la vuelta del r\u00e9gimen opresor. Un acto que proh\u00edbe la restauraci\u00f3n de este r\u00e9gimen no puede ser comparado con el que lo crea o lo mantiene; no puede ser comparado con aquel a trav\u00e9s del cual algunos hombres niegan a las mayor\u00edas el derecho de ser.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Tendr\u00e1s mi carne<\/strong><br \/>\n<strong>Tendr\u00e1s mis huesos<\/strong><br \/>\n<strong>Tendr\u00e1s mi sangre<\/strong><br \/>\n<strong>Tendr\u00e1s mis v\u00edsceras<\/strong><br \/>\n<strong>Tendr\u00e1s mi vida<\/strong><br \/>\n<strong>Tendr\u00e1s mi dolor<\/strong><br \/>\n<strong>Tendr\u00e1s mi agon\u00eda<\/strong><br \/>\n<strong>Tendr\u00e1s mis l\u00e1grimas<\/strong><br \/>\n<strong>Tendr\u00e1s mi \u00faltimo aliento<\/strong><br \/>\n<strong>Tendr\u00e1s cada pedazo de m\u00ed<\/strong><br \/>\n<strong>Pero lo que nunca, nunca,<\/strong><br \/>\n<strong>nunca podr\u00e1s tener<\/strong><br \/>\n<strong>ser\u00e1 mi alma.<\/strong><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-3058 aligncenter lazyload\" data-src=\"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-content\/uploads\/version-horizontal-300x84.png\" alt=\"Pacha Pulai\" width=\"275\" height=\"77\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 275px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 275\/77;\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"7600\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"box-shadow:none;-webkit-box-shadow:none;-moz-box-shadow:none;background-color:#ffffff;border-color:#989fca;color:#3f3b9b;\"><i class=\"sf-icon-love\"> <\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"color:#3f3b9b;\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una vez m\u00e1s los hombres, desafiados por la dramaticidad\u00a0 de\u00a0 la\u00a0 hora\u00a0 actual, se proponen a s\u00ed mismos como problema. 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