{"id":7622,"date":"2021-03-21T16:58:31","date_gmt":"2021-03-21T19:58:31","guid":{"rendered":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/?p=7622"},"modified":"2021-03-21T17:01:20","modified_gmt":"2021-03-21T20:01:20","slug":"7622-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/7622-2\/","title":{"rendered":"La Resurrecci\u00f3n de la Mujer Salvaje"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>El aullido: la resurrecci\u00f3n de la Mujer Salvaje<\/strong><br \/>\n<strong>La Loba<\/strong><\/p>\n<p>Tengo que confesarles que yo no soy como uno de esos te\u00f3logos que se adentran en el desierto y regresan cargados de sabidur\u00eda. He recorrido muchas hogueras de cocinar y he esparcido cebo de angelote en toda suerte de dormitorios.<br \/>\nPero, m\u00e1s que adquirir sabidur\u00eda, he sufrido embarazosos episodios de Giardiasis, E. coli 1, y amebiasis. Ay, tal es el destino de una m\u00edstica de la clase media con intestinos delicados.<br \/>\nHe aprendido a protegerme de todos los conocimientos o la sabidur\u00eda que haya podido adquirir en el transcurso de mis viajes a extra\u00f1os lugares y personas ins\u00f3litas, pues a veces el viejo padre Academo*, como el m\u00edtico Cronos, sigue mostrando una fuerte propensi\u00f3n a devorar a sus hijos antes de que hayan alcanzado la capacidad de sanar o sorprender. El exceso de intelectualizaci\u00f3n puede desdibujar las pautas de la naturaleza instintiva de las mujeres.<br \/>\nPor consiguiente, para fomentar nuestra relaci\u00f3n de parentesco con la naturaleza instintiva, es muy \u00fatil comprender los cuentos como si estuvi\u00e9ramos dentro de ellos y no como si ellos estuvieran fuera de nosotros. Entramos en un cuento a trav\u00e9s de la puerta del o\u00eddo interior. El relato hablado roca el nervio auditivo que discurre por la base del cr\u00e1neo y penetra en la m\u00e9dula oblonga justo por debajo del puente de Varolio. All\u00ed los impulsos auditivos se transmiten a la conciencia o bien al alma, seg\u00fan sea la actitud del oyente.<br \/>\nLos antiguos anatomistas dec\u00edan que el nervio auditivo se divid\u00eda en tres o m\u00e1s caminos en el interior del cerebro. De ello deduc\u00edan que el o\u00eddo pod\u00eda escuchar a tres niveles distintos. Un camino estaba destinado a las conversaciones mundanas. El segundo era para adquirir erudici\u00f3n y apreciar el arte y el tercero permit\u00eda que el alma oyera consejos que pudieran servirle de gu\u00eda y adquiriera sabidur\u00eda durante su permanencia en la tierra.<br \/>\nHay que escuchar por tanto con el o\u00eddo del alma, pues \u00e9sta es la misi\u00f3n del cuento.<br \/>\nHueso a hueso, cabello a cabello, la Mujer Salvaje regresa. A trav\u00e9s de los sue\u00f1os nocturnos y de los acontecimientos medio comprendidos y medio recordados.<br \/>\nLa Mujer Salvaje regresa. Y lo hace a trav\u00e9s de los cuentos.<br \/>\n* H\u00e9roe ateniense al que estaba dedicado un bosque sagrado donde Plat\u00f3n fund\u00f3 su Academia y donde sol\u00edan reunirse los fil\u00f3sofos de Atenas. (N. de la T.) Inici\u00e9 mi propia migraci\u00f3n por Estados Unidos en los a\u00f1os sesenta, buscando un lugar donde pudiera asentarme entre los \u00e1rboles, la fragancia del agua y las criaturas a las que amaba: el oso, la raposa, la serpiente, el \u00e1guila y el lobo.<br \/>\nLos hombres exterminaban sistem\u00e1ticamente a los lobos en el norte de la regi\u00f3n de los Grandes Lagos; dondequiera que fuera, los lobos eran perseguidos de distintas maneras. Aunque muchos los consideraban una amenaza, yo siempre me sent\u00eda m\u00e1s segura cuando hab\u00eda lobos en los bosques. Por aquel entonces, tanto en el oeste como en el norte, pod\u00edas acampar y o\u00edr por la noche el canto de las monta\u00f1as y el bosque.<\/p>\n<p>Pero, incluso en aquellos lugares, la era de los rifles de mira telesc\u00f3pica, de los reflectores montados en jeeps y de los cebos a base de ars\u00e9nico hac\u00edan que el silencio se fuera propagando por la tierra. Muy pronto las Monta\u00f1as Rocosas se quedaron casi sin lobos. As\u00ed fue como llegu\u00e9 al gran desierto que se extiende mitad en M\u00e9xico y mitad en Estados Unidos. Y, cuanto m\u00e1s al sur me desplazaba, tanto m\u00e1s numerosos eran los relatos que me contaban sobre los lobos. Dicen que hay un lugar del desierto en el que el esp\u00edritu de las mujeres y el esp\u00edritu de los lobos se re\u00fanen a trav\u00e9s del tiempo. Intu\u00ed que hab\u00eda descubierto algo cuando en la zona fronteriza de Texas o\u00ed un cuento llamado &#8220;La Muchacha Loba&#8221; acerca de una mujer que era una loba que a su vez era una mujer. Despu\u00e9s descubr\u00ed el antiguo relato azteca de los gemelos hu\u00e9rfanos que fueron amamantados por una loba hasta que pudieron valerse por s\u00ed mismos.<br \/>\nY, finalmente, de labios de los agricultores de las antiguas concesiones de tierras espa\u00f1olas y de las tribus pueblo del sudoeste, adquir\u00ed informaci\u00f3n sobre los hueseros, los viejos que resucitaban a los muertos y que, al parecer, eran capaces de devolver la vida tanto a las personas como a los animales. M\u00e1s tarde, en el transcurso de una de mis expediciones etnogr\u00e1ficas, conoc\u00ed a una huesera y, desde entonces, ya jam\u00e1s volv\u00ed a ser la misma. Perm\u00edtanme que les ofrezca un relato y una presentaci\u00f3n directos.<\/p>\n<p><strong>La Loba<\/strong><br \/>\nHay una vieja que vive en un escondrijo del alma que todos conocen pero muy pocos han visto. Como en los cuentos de hadas de la Europa del este, la vieja espera que los que se han extraviado, los caminantes y los buscadores acudan a verla.<br \/>\nEs circunspecta, a menudo peluda y siempre gorda, y, por encima de todo, desea evitar cualquier clase de compa\u00f1\u00eda. Cacarea como las gallinas, canta como las aves y por regla general emite m\u00e1s sonidos animales que humanos. Podr\u00eda decir que vive entre las desgastadas laderas de granito del territorio indio de Tarahumara. O que est\u00e1 enterrada en las afueras de Phoenix en las inmediaciones de un pozo. Quiz\u00e1 la podr\u00edamos ver viajando al sur hacia Monte Alb\u00e1n \u00a0en un viejo cacharro con el cristal trasero roto por un disparo. O esperando<br \/>\nal borde de la autov\u00eda cerca de El Paso o desplaz\u00e1ndose con unos camioneros a Morella, M\u00e9xico, o dirigi\u00e9ndose al mercado de Oaxaca, cargada con unos haces de le\u00f1a integrados por ramas de extra\u00f1as formas. Se la conoce con distintos nombres: La Huesera, La Trapera y La Loba.<br \/>\nLa \u00fanica tarea de La Loba consiste en recoger huesos. Recoge y conserva sobre todo lo que corre peligro de perderse. Su cueva est\u00e1 llena de huesos de todas las criaturas del desierto: venados, serpientes de cascabel, cuervos. Pero su especialidad son los lobos.<br \/>\nSe arrastra, trepa y recorre las monta\u00f1as y los arroyos en busca de huesos de lobo y, cuando ha juntado un esqueleto entero, cuando el \u00faltimo hueso est\u00e1 en su sitio y tiene ante sus ojos la hermosa escultura blanca de la criatura, se sienta junto al fuego y piensa qu\u00e9 canci\u00f3n va a cantar.<\/p>\n<p>Cuando ya lo ha decidido, se sit\u00faa al lado de la criatura, levanta los brazo sobre ella y se pone a cantar. Entonces los huesos de las costillas y los huesos de las patas del lobo se cubren de carne y a la criatura le crece el pelo. La Loba canta un poco m\u00e1s y la criatura cobra vida y su fuerte y peluda cola se curva hacia arriba.<br \/>\nLa Loba sigue cantando y la criatura lobuna empieza a respirar. La Loba canta con tal intensidad que el suelo del desierto se estremece y, mientras ella canta, el lobo abre los ojos, pega un brinco y escapa corriendo ca\u00f1\u00f3n abajo. En alg\u00fan momento de su carrera, debido a la velocidad o a su chapoteo en el agua del arroyo que est\u00e1 cruzando, a un rayo de sol o a un rayo de luna que le ilumina directamente el costado, el lobo se transforma de repente en una mujer que corre libremente hacia el horizonte, ri\u00e9ndose a carcajadas. Recuerda que, si te adentras en el desierto y est\u00e1 a punto de ponerse el sol y quiz\u00e1 te has extraviado un poquito y te sientes cansada, est\u00e1s de suerte, pues bien pudiera ser que le cayeras en gracia a La Loba y ella te ense\u00f1ara una cosa&#8230; una cosa del alma.<\/p>\n<p>Todos iniciamos nuestra andadura como un saco de huesos perdido en alg\u00fan lugar del desierto, un esqueleto desmontado, oculto bajo la arena. Nuestra misi\u00f3n es recuperar las distintas piezas. Un proceso muy minucioso que conviene llevar a cabo cuando las sombras son apropiadas, pues hay que buscar mucho. La Loba nos ense\u00f1a lo que tenemos que buscar, la fuerza indestructible de la vida, los huesos.<br \/>\nLa tarea de La Loba se podr\u00eda considerar un cuento milagro, pues nos muestra lo que puede ser beneficioso para el alma. Es un cuento de resurrecci\u00f3n acerca de la conexi\u00f3n subterr\u00e1nea con la Mujer Salvaje. Nos promete que, si cantamos la canci\u00f3n, podremos conjurar los restos ps\u00edquicos del alma salvaje y devolverle su forma vital por medio de nuestro canto. La Loba canta sobre los huesos que ha recogido. Cantar significa utilizar la voz del alma. Significa decir la verdad acerca del propio Poder y la propia necesidad, infundir alma a lo que est\u00e1 enfermo o necesita recuperarse. Y eso se hace descendiendo a las mayores profundidades del amor y del sentimiento hasta conseguir que el deseo de relaci\u00f3n con el Yo salvaje se desborde para poder hablar con la propia alma desde este estado de \u00e1nimo. Eso es cantar sobre los huesos. No podemos cometer el error de intentar obtener de un amante este gran sentimiento de amor, pues el esfuerzo femenino de descubrir y cantar el himno de la creaci\u00f3n es una tarea solitaria, una tarea que se cumple en el desierto de la psique.<br \/>\nVamos a estudiar a La Loba propiamente dicha. En el l\u00e9xico simb\u00f3lico de la psique, el s\u00edmbolo de la Vieja es una de las personificaciones arquet\u00edpicas m\u00e1s extendidas del mundo. Otras son la Gran Madre y el Padre, el Ni\u00f1o Divino, el Tramposo, la Bruja o el Brujo, la Doncella y la Juventud, la Hero\u00edna\u2014Guerrera y el Necio o la Necia. Y, sin embargo, una figura como La Loba se puede considerar esencial y efectivamente distinta, pues es el s\u00edmbolo de la ra\u00edz que alimenta todo un sistema instintivo.<\/p>\n<p>Continuaremos con este magn\u00edfico viaje el Domingo que viene .. Buena Semana ! \ud83d\udc94<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-3058 aligncenter lazyload\" data-src=\"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-content\/uploads\/version-horizontal-300x84.png\" alt=\"Pacha Pulai\" width=\"254\" height=\"71\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 254px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 254\/71;\" \/><\/p>\n<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"7622\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"box-shadow:none;-webkit-box-shadow:none;-moz-box-shadow:none;background-color:#ffffff;border-color:#989fca;color:#3f3b9b;\"><i class=\"sf-icon-love\"> <\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"color:#3f3b9b;\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El aullido: la resurrecci\u00f3n de la Mujer Salvaje La Loba Tengo que confesarles que yo no soy como uno de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":7623,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7622","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7622","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7622"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7622\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7623"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7622"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7622"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7622"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}