{"id":8080,"date":"2021-04-15T19:29:02","date_gmt":"2021-04-15T22:29:02","guid":{"rendered":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/?p=8080"},"modified":"2021-04-15T19:29:02","modified_gmt":"2021-04-15T22:29:02","slug":"la-palabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/la-palabra\/","title":{"rendered":"La Palabra"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>La Palabra<\/strong><\/p>\n<p>Con la palabra el hombre se hace hombre. Al decir su palabra, el hombre asume conscientemente su esencial condici\u00f3n humana. El m\u00e9todo que le\u00a0 propicia ese aprendizaje abarca al hombre todo, y sus principios fundan toda la pedagog\u00eda, desde la alfabetizaci\u00f3n hasta los m\u00e1s altos niveles del quehacer universitario. La educaci\u00f3n reproduce de este modo, en su propio plano, la estructura din\u00e1mica y el movimiento dial\u00e9ctico del proceso hist\u00f3rico de producci\u00f3n del hombre. Para el hombre, producirse es conquistarse, conquistar su forma humana. La pedagog\u00eda es antropolog\u00eda. Todo fue resumido por una simple mujer del pueblo en un circulo de cultura, delante de una situaci\u00f3n presentada en un cuadro: \u201cMe gusta discutir sobre esto porque vivo as\u00ed. Mientras vivo no veo. Ahora s\u00ed, observo c\u00f3mo vivo\u201d. La conciencia es esa misteriosa y contradictoria capacidad que el hombre tiene de distanciarse de las cosas para hacerlas presente., inmediatamente presentes. Es la presencia que tiene el poder de hacer presente; no es representaci\u00f3n, sino una condici\u00f3n de presentaci\u00f3n. Es un comportarse del hombre frente al medio que lo envuelve, transform\u00e1ndolo en mundo humano. Absorbido por el medio natural, responde a est\u00edmulos; y el \u00e9xito de sus respuestas se mide por\u00a0 su mayor o menor adaptaci\u00f3n: se naturaliza. Alejado de su medio vital, por virtud de la conciencia, enfrenta las cosas, objetiv\u00e1ndolas, y\u00a0 se enfrenta con ellas, que dejan de ser simples est\u00edmulos para erigirse en\u00a0 desaf\u00edos. El medio envolvente no lo cierra, lo limita; lo que supone la conciencia del m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite. Por esto, porque se proyecta intencionalmente m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite que intenta encerrarla, la conciencia puede desprenderse de \u00e9l, liberarse y objetivar, transustanciado, el medio f\u00edsico en mundo humano.<\/p>\n<p>La \u201chominizaci\u00f3n\u201d no es adaptaci\u00f3n: el\u00a0 hombre\u00a0 no\u00a0 se\u00a0 naturaliza, humaniza al mundo. La \u201chominizaci\u00f3n\u201d no es s\u00f3lo un proceso biol\u00f3gico, sino tambi\u00e9n historia. La intencionalidad de la conciencia humana no muere en la espesura de\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 un envoltorio sin reverso. Ella tiene dimensi\u00f3n siempre mayor que\u00a0 los\u00a0 horizontes que la circundan. Traspasa m\u00e1s all\u00e1 de las cosas que alcanza\u00a0 y,\u00a0 porque las sobrepasa, puede enfrentarlas como objetos. La objetividad de los objetos se constituye en la intencionalidad de la conciencia, pero, parad\u00f3jicamente, \u00e9sta alcanza en lo objetivado lo que a\u00fan no\u00a0\u00a0\u00a0 se objetiv\u00f3: lo objetivable. Por lo tanto, el objeto no es s\u00f3lo objeto\u00a0 sino,\u00a0 al\u00a0 mismo tiempo, problema: lo que est\u00e1 enfrente, como obst\u00e1culo e interrogaci\u00f3n. En\u00a0 la\u00a0 dial\u00e9ctica constituyente de la conciencia, en que <em>\u00e9sta <\/em>se acaba de hacer\u00a0\u00a0 en\u00a0\u00a0 la\u00a0\u00a0 medida\u00a0\u00a0 en\u00a0\u00a0 que\u00a0 hace\u00a0 al\u00a0 mundo,\u00a0\u00a0 la\u00a0\u00a0 interrogaci\u00f3n\u00a0\u00a0 nunca\u00a0\u00a0 es pregunta exclusivamente especulativa:\u00a0 en\u00a0 el\u00a0 proceso\u00a0 de\u00a0 totalizaci\u00f3n de la conciencia, \u00a0es siempre provocaci\u00f3n que la incita a totalizarse. El mundo es espect\u00e1culo, pero sobre todo convocaci\u00f3n. Y, como la conciencia se constituye necesariamente como conciencia del mundo, ella es pues, simult\u00e1nea e impl\u00edcitamente, presentaci\u00f3n y elaboraci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>La intencionalidad trascendental de la conciencia le permite retroceder indefinidamente sus horizontes Y. dentro de ellos, sobrepasar los momentos y\u00a0\u00a0 las situaciones que intentan retenerla\u00a0 y\u00a0 enclaustrarla.\u00a0 Liberada\u00a0 por\u00a0 la\u00a0 fuerza de\u00a0 su\u00a0\u00a0 impulso\u00a0 trascendentalizante,\u00a0 puede\u00a0\u00a0 volver\u00a0\u00a0 reflexivamente\u00a0\u00a0 sobre tales situaciones <em>y <\/em>momentos, para juzgarlos <em>y <\/em>juzgarse. Por esto es capaz de cr\u00edtica.<\/p>\n<p>La reflexividad es la ra\u00edz de la objetivaci\u00f3n. Si la conciencia se distancia del mundo y lo objetiva, es porque su intencionalidad trascendental la\u00a0 hace\u00a0 reflexiva. Desde el primer momento de su constituci\u00f3n, al objetivar su mundo originario, ya es virtualmente reflexiva. Es presencia y distancia del mundo: la distancia es la condici\u00f3n de la presencia. Al distanciarse del mundo, constituy\u00e9ndose en la objetividad, se sorprende ella misma en su subjetividad.\u00a0 En esa l\u00ednea de entendimiento, reflexi\u00f3n y mundo, subjetividad y objetividad no se separan: se oponen, implic\u00e1ndose dial\u00e9cticamente. La verdadera reflexi\u00f3n cr\u00edtica se origina y se dialectiza en la interioridad de la \u201cpraxis\u201d constitutiva del mundo humano; reflexi\u00f3n que tambi\u00e9n es \u201cpraxis\u201d.<\/p>\n<p>Distanci\u00e1ndose de su mundo vivido, problematiz\u00e1ndolo, \u201cdescodific\u00e1ndolo\u201d cr\u00edticamente, en el mismo movimiento de la conciencia, el\u00a0 hombre\u00a0 se\u00a0 redescubre como sujeto instaurador de ese mundo de su experiencia. AI testimoniar objetivamente su historia, incluso la conciencia ingenua acaba por despertar cr\u00edticamente, para identificarse como personaje que se ignoraba,\u00a0 siendo llamada a asumir su papel. La conciencia del mundo y la conciencia de\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 s\u00ed crecen juntas y en raz\u00f3n directa; una es la luz interior de la otra, una comprometida con otra. Se evidencia la intr\u00ednseca correlaci\u00f3n entre\u00a0 conquistarse, hacerse m\u00e1s uno mismo, y conquistar el mundo, hacerlo m\u00e1s humano. Paulo Freire no invent\u00f3 al hombre; s\u00f3lo piensa y practica un m\u00e9todo pedag\u00f3gico que procura dar al hombre la oportunidad\u00a0 de\u00a0 redescubrirse\u00a0 mientras asume reflexivamente el propio proceso en que \u00e9l se va descubriendo, manifestando y configurando: \u201cm\u00e9todo de concienciaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Pero nadie cobra conciencia separadamente de los dem\u00e1s. La conciencia se constituye como conciencia del mundo. Si cada conciencia tuviera su mundo, las conciencias se ubicar\u00edan en mundos diferentes y separados, cual n\u00f3madas incomunicables. Las conciencias no se encuentran en el vac\u00edo de s\u00ed mismas, porque la conciencia es siempre, radicalmente, conciencia del mundo. Su lugar de encuentro necesario es el mundo que, si no fuera originariamente com\u00fan, no permitir\u00eda la comunicaci\u00f3n. Cada uno tendr\u00e1 sus propios caminos de entrada en este mundo com\u00fan, pero la convergencia de las intenciones que la significan es la condici\u00f3n de posibilidad de las divergencias de los que, en \u00e9l, se comunican. De no ser as\u00ed, los caminos ser\u00edan paralelos e intraspasables, las conciencias no son comunicantes porque se comunican; al contrario, se comunican porque son comunicantes. La\u00a0 intersubjetividad\u00a0 de\u00a0 las\u00a0 conciencias es tan originaria cuanto su mundanidad o su subjetividad. En\u00a0 t\u00e9rminos\u00a0 radicales, podr\u00edamos decir, en lenguaje ya no fenomenol\u00f3gico, que la intersubjetividad de las conciencias es la progresiva concienciaci\u00f3n, en el hombre, del \u201cparentesco ontol\u00f3gico\u201d de los seres en el ser. Es el mismo misterio que nos invade y nos envuelve, encubri\u00e9ndose y descubri\u00e9ndose en la ambig\u00fcedad de nuestro cuerpo consciente.<\/p>\n<p>En la constituci\u00f3n de la conciencia, mundo y\u00a0 conciencia\u00a0 se\u00a0 presentan\u00a0 como conciencia del mundo o mundo consciente y, al mismo tiempo, se oponen como conciencia de s\u00ed y conciencia del mundo. En la intersubjetividad, las conciencias tambi\u00e9n\u00a0 se ponen como conciencias de un cierto mundo com\u00fan y,\u00a0 en\u00a0 ese\u00a0 mismo mundo, se oponen como conciencia de s\u00ed y conciencia de otro.\u00a0 Nos comunicamos en la oposici\u00f3n, \u00fanica\u00a0 v\u00eda de encuentro para conciencias que se constituyen en la mundanidad y en la intersubjetividad. El mon\u00f3logo, en cuanto aislamiento, es la negaci\u00f3n del hombre.\u00a0 Es\u00a0 el\u00a0 cierre de la conciencia mientras que la conciencia es apertura. En la soledad,\u00a0\u00a0\u00a0 una conciencia que es conciencia del mundo, se adentra en s\u00ed, adentr\u00e1ndose\u00a0\u00a0\u00a0 m\u00e1s en su mundo que, reflexivamente, se hace m\u00e1s l\u00facida mediaci\u00f3n de la inmediatez intersubjetiva de las conciencias. La soledad y\u00a0 no\u00a0 el\u00a0 aislamiento, s\u00f3lo se mantiene en cuanto se renueva y revigoriza en condiciones de di\u00e1logo.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo fenomenaliza\u00a0 e\u00a0 historiza la esencial intersubjetividad humana;\u00a0 \u00e9l es relacional y en \u00e9l nadie tiene la iniciativa absoluta. Los dialogantes \u201cadmiran\u201d un mismo mundo; de \u00e9l se apartan y con \u00e9l\u00a0 coinciden:\u00a0 en\u00a0 \u00e9l\u00a0 se\u00a0 ponen y se oponen. Vemos que, de este modo, la conciencia adquiere existencia\u00a0\u00a0 y busca planificarse. El di\u00e1logo no es un producto hist\u00f3rico, sino la propia historizaci\u00f3n. Es, pues, el movimiento constitutivo de la conciencia que, abri\u00e9ndose a la finitud, vence intencionalmente las fronteras de la finitud e, incesantemente, busca reencontrarse m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed misma. Conciencia del mundo, se busca ella\u00a0 misma\u00a0 en\u00a0 un\u00a0 mundo que es\u00a0 com\u00fan; porque este mundo es com\u00fan, buscarse a s\u00ed misma es comunicarse con el otro. El aislamiento no personaliza porque no socializa. Mientras m\u00e1s se intersubjetiva, m\u00e1s densidad subjetiva gana el sujeto.<\/p>\n<p>La conciencia y el mundo no se estructuran sincr\u00f3nicamente en una conciencia est\u00e1tica del mundo: visi\u00f3n y espect\u00e1culo. Esa estructura se funcionaliza diacr\u00f3nicamente en una historia. La conciencia humana busca conmensurarse a s\u00ed misma en un movimiento que transgrede, continuamente, todos sus l\u00edmites. Totaliz\u00e1ndose m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed misma, nunca llega a totalizarse enteramente, pues siempre se trasciende a s\u00ed misma. No es la conciencia vac\u00eda\u00a0 del mundo que se dinamiza, ni el mundo es simple proyecci\u00f3n del movimiento que la constituye como conciencia humana. La conciencia es conciencia del mundo: el mundo y la conciencia, juntos, como conciencia del mundo, se constituyen dial\u00e9cticamente en un mismo movimiento, en una misma historia.<\/p>\n<p>En otras palabras:\u00a0 objetivar el mundo\u00a0 es\u00a0 historizarlo, humanizarlo. Entonces,\u00a0 el mundo de la conciencia no es creaci\u00f3n sino elaboraci\u00f3n humana. Ese mundo no se constituye en la contemplaci\u00f3n sino en el trabajo. En la objetivaci\u00f3n aparece, pues,\u00a0 la\u00a0 responsabilidad\u00a0 hist\u00f3rica\u00a0 del\u00a0 sujeto. Al reproducirla cr\u00edticamente, el hombre se reconoce como sujeto que elabora el mundo; en \u00e9l, en el mundo, se lleva a cabo la necesaria mediaci\u00f3n del autorreconocimiento que lo personaliza y le hace cobrar conciencia, como autor responsable de su propia historia. El mundo se vuelve proyecto humano: el hombre se hace libre. Lo que parecer\u00eda ser apenas visi\u00f3n es, efectivamente, \u201cprovocaci\u00f3n\u201d; el espect\u00e1culo, en verdad, es compromiso. Si el mundo es el mundo\u00a0 de\u00a0 las\u00a0 conciencias\u00a0 intersubjetivas,\u00a0 su\u00a0 elaboraci\u00f3n forzosamente ha de ser colaboraci\u00f3n. El mundo com\u00fan mediatiza\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 la originaria intersubjetivaci\u00f3n de las conciencias: el autorreconocimiento se \u201cplenifica\u201d en el reconocimiento del otro; en el aislamiento la conciencia se \u201cnadifica\u201d. La intersubjetividad, en que las conciencias se enfrentan, se dialectizan, se promueven, es la tesitura\u00a0 del\u00a0 proceso\u00a0 hist\u00f3rico\u00a0 de\u00a0 humanizaci\u00f3n. Est\u00e1 en los or\u00edgenes de la \u201chominizaci\u00f3n\u201d y contiene\u00a0 las exigencias \u00faltimas de la humanizaci\u00f3n. Reencontrarse como sujeto y liberarse\u00a0\u00a0\u00a0 es todo el sentido del compromiso hist\u00f3rico. Ya la antropolog\u00eda sugiere que la \u201cpraxis\u201d, si es humana y humanizadora, es \u201cpr\u00e1ctica de la libertad\u201d.<\/p>\n<p>El c\u00edrculo de cultura, en el m\u00e9todo Paulo Freire, revive la vida en profundidad cr\u00edtica. La conciencia emerge del mundo vivido, lo objetiva, lo problematiza, lo comprende como proyecto humano. En di\u00e1logo circular, intersubjetiv\u00e1ndose m\u00e1s y m\u00e1s, va asumiendo cr\u00edticamente el dinamismo de su subjetividad creadora. Todos\u00a0 juntos, en\u00a0 c\u00edrculo, y en\u00a0 colaboraci\u00f3n, reelaboran\u00a0 el mundo, y al reconstruirlo, perciben que, aunque construido\u00a0 tambi\u00e9n\u00a0 por\u00a0 ellos, ese mundo no es verdaderamente de ellos y para ellos. Humanizado por ellos, ese mundo los humaniza. Las manos que lo hacen no son las que lo dominan. Destinado a liberarlos como sujetos, los esclaviza como objetos.<\/p>\n<p>Reflexivamente, retoman el movimiento de la conciencia que los constituye sujetos, desbordando la estrechez de las\u00a0 situaciones\u00a0 vividas;\u00a0 resumen\u00a0 el impulso\u00a0 dial\u00e9ctico de\u00a0 la totalizaci\u00f3n hist\u00f3rica. Hechos presentes como objetos\u00a0 en el mundo de la conciencia dominadora, no se daban cuenta de que tambi\u00e9n eran presencia que hace presente un mundo que no es de nadie, porque originalmente es de todos. Restituida en su amplitud,\u00a0 la\u00a0 conciencia\u00a0 se\u00a0 abre\u00a0 para la \u201cpr\u00e1ctica de la libertad\u201d: el proceso de \u201chominizaci\u00f3n\u201d,\u00a0 desde\u00a0 sus\u00a0 oscuras profundidades, va adquiriendo la traslucidez de un proyecto de humanizaci\u00f3n. No es crecimiento, es historia: \u00e1spero esfuerzo de superaci\u00f3n dial\u00e9ctica de las contradicciones que entretejen el drama existencial\u00a0 de\u00a0 la\u00a0 finitud humana. El M\u00e9todo de Concienciaci\u00f3n de Paulo Freire rehace cr\u00edticamente ese proceso dial\u00e9ctico de historizaci\u00f3n. Como todo buen m\u00e9todo pedag\u00f3gico, no pretende ser un m\u00e9todo de ense\u00f1anza sino de aprendizaje; con \u00e9l, el hombre no crea su\u00a0 posibilidad de\u00a0 ser libre\u00a0 sino aprende a hacerla efectiva\u00a0 y a ejercerla. La pedagog\u00eda acepta la sugerencia de la antropolog\u00eda: se impone pensar y vivir \u201cla educaci\u00f3n como pr\u00e1ctica de la libertad\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><img decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-3058 lazyload\" data-src=\"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-content\/uploads\/version-horizontal-300x84.png\" alt=\"Pacha Pulai\" width=\"254\" height=\"71\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 254px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 254\/71;\" \/><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"8080\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"box-shadow:none;-webkit-box-shadow:none;-moz-box-shadow:none;background-color:#ffffff;border-color:#989fca;color:#3f3b9b;\"><i class=\"sf-icon-love\"> <\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"color:#3f3b9b;\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Palabra Con la palabra el hombre se hace hombre. 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