{"id":8122,"date":"2021-04-19T21:25:04","date_gmt":"2021-04-20T00:25:04","guid":{"rendered":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/?p=8122"},"modified":"2021-04-19T21:25:04","modified_gmt":"2021-04-20T00:25:04","slug":"la-sencillez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/la-sencillez\/","title":{"rendered":"La Sencillez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>La Sencillez<\/strong><\/p>\n<p>Quisiera dilucidar qu\u00e9 es la sencillez; y de all\u00ed quiz\u00e1 podamos llegar al descubrimiento de la sensibilidad. Pensamos, al parecer, que la sencillez es mera expresi\u00f3n externa, vida retirada; tener pocas posesiones, andar de taparrabo, carecer de hogar, usar poca ropa, tener una exigua cuenta bancaria.<br \/>\nEso, evidentemente, no es sencillez. Eso es mero exhibicionismo. Y a m\u00ed me parece que la sencillez es esencial. Pero la sencillez s\u00f3lo puede surgir cuando empezamos a comprender el significado del conocimiento propio, tema que ya hemos tratado y que seguiremos tratando hasta fines de agosto.<br \/>\nLa sencillez no es mera adaptaci\u00f3n a un modelo. Se requiere mucha inteligencia para ser sencillo, y no, simplemente, amoldarse a cierto dechado, por meritorio que \u00e9l sea en su aspecto externo. Por desgracia, casi todos empezamos por ser sencillos en apariencia, en las cosas externas. Es relativamente f\u00e1cil tener pocas cosas y estar satisfecho con ellas, contentarse con poco y hasta compartir ese poco con los dem\u00e1s. Pero una mera expresi\u00f3n externa de sencillez en las cosas, en las posesiones, no implica por cierto sencillez en el fuero \u00edntimo. Porque, tal como el mundo es actualmente, se nos incita desde afuera, desde lo exterior, a tener m\u00e1s y m\u00e1s cosas. La vida est\u00e1 haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s compleja. Y, con el fin de escapar a todo eso, tratamos de renunciar o de desprendernos de las cosas; autom\u00f3viles, casas, organizaciones, cines, y de las innumerables circunstancias que desde lo externo ejercen presi\u00f3n sobre nosotros.<br \/>\nCreemos que seremos sencillos viviendo retirados. Muchos santos, muchos instructores, han renunciado al mundo; y me parece que tal renunciaci\u00f3n por parte de cualquiera de nosotros no resuelve el problema. La verdadera sencillez, la sencillez fundamental, s\u00f3lo puede originarse en el fuero \u00edntimo; y de ah\u00ed proviene la expresi\u00f3n externa. C\u00f3mo ser sencillos, es entonces nuestro problema; porque esa sencillez nos hace m\u00e1s y m\u00e1s sensibles. Una mente sensible, un coraz\u00f3n sensible, son esenciales, pues entonces uno es capaz de percepci\u00f3n r\u00e1pida, de pronta recepci\u00f3n.<br \/>\nEs, pues, indudable, que s\u00f3lo se puede ser interiormente sencillo cuando uno comprende los innumerables impedimentos, apegos, temores, que a uno lo tienen sujeto. Pero a la mayor\u00eda de nosotros nos gusta estar sujetos a las personas, a las posesiones, a las ideas. Nos gusta ser prisioneros. Interiormente somos prisioneros, aunque en lo externo parezcamos muy sencillos. Interiormente somos prisioneros de nuestros deseos, de nuestros apetitos, de nuestros ideales, de innumerables m\u00f3viles. Y la sencillez no puede hallarse a menos que seamos interiormente libres. Ella, por lo tanto, ha de empezar primero en lo interno, no en lo exterior.<br \/>\nAyer tarde dilucid\u00e1bamos c\u00f3mo estar libres de creencias. Hay, por cierto, una extraordinaria libertad cuando uno comprende todo el proceso del creer, cuando uno comprende por qu\u00e9 la mente se apega a una creencia. Y, cuando uno se ve libre de creencias, hay sencillez. Pero esa sencillez requiere inteligencia; y para ser inteligente hay que darse cuenta de los propios impedimentos. Para darse cuenta hay que estar constantemente en guardia, sin asentarse en determinada rutina, en determinado tipo de acci\u00f3n o de pensamiento. Porque, despu\u00e9s de todo, lo que uno es en su interior influye sobre lo externo. La sociedad, o cualquier forma de acci\u00f3n, es la proyecci\u00f3n de nosotros mismos; y, si no nos transformamos interiormente, la mera legislaci\u00f3n significa muy poco en lo externo; puede traer ciertas reformas, ciertos reajustes, pero lo que uno es en su interior se sobrepone siempre a lo externo. Si interiormente uno es codicioso, ambicioso, si persigue ciertos ideales, esa complejidad \u00edntima terminar\u00e1 por trastornar, por demoler la sociedad externa, por cuidadosamente planeada que ella pueda estar.<br \/>\nPor eso, ciertamente, uno tiene que empezar por el fuero \u00edntimo, sin excluir ni rechazar lo externo. No hay duda de que lleg\u00e1is a lo interno al comprender lo externo, al descubrir por qu\u00e9 el conflicto, la lucha, el dolor, existen en el mundo exterior; y a medida que esto se investiga m\u00e1s y m\u00e1s, penetra uno naturalmente<br \/>\nen los estados psicol\u00f3gicos que producen los conflictos y miserias externas. La expresi\u00f3n externa es mero indicio de nuestro estado interior; mas para comprender ese estado \u00edntimo, uno ha de enfocarlo a trav\u00e9s de lo externo. Eso es lo que casi todos hacemos. Y, al comprender lo interno \u2014no en forma exclusiva, ni rechazando lo externo, sino comprendiendo lo externo y de ese modo llegando a lo interno\u2014 encontraremos que, al proseguir investigando las \u00edntimas complejidades de nuestro ser, nos hacemos cada vez m\u00e1s sencillos y m\u00e1s libres.<\/p>\n<p>Es esa sencillez interior la que resulta esencial. Porque esa sencillez crea sensibilidad. Una mente que no es sensible, que no est\u00e1 alerta, que carece de percepci\u00f3n, es incapaz de receptividad, de toda acci\u00f3n creadora. Por eso es que dije que la conformidad, como medio de llegar a la sencillez, realmente embota e insensibilizan la mente y el coraz\u00f3n. Cualquier forma de compulsi\u00f3n autoritaria \u2014impuesta por el gobierno, por uno mismo, por el ideal de realizaci\u00f3n, etc.\u2014<br \/>\ncualquier tipo de conformidad tiene que contribuir a la insensibilidad, a que no seamos interiormente sencillos. Exteriormente podemos\u00a0 someternos y dar la impresi\u00f3n de sencillez, como lo hacen muchas personas religiosas. Ellas practican diversas disciplinas, ingresan a distintas organizaciones, meditan de una manera especial, etc., todo lo cual les confiere una apariencia de sencillez.<br \/>\nPero tal conformidad no contribuye a la sencillez. Ninguna forma de compulsi\u00f3n puede jam\u00e1s llevar a la sencillez. Al contrario: cuanto m\u00e1s reprim\u00eds, cuanto m\u00e1s substitu\u00eds, cuanto m\u00e1s sublim\u00e1is, menos sencillez existe. Cuanto mejor comprend\u00e1is, empero, el preciso de la sublimaci\u00f3n, de la represi\u00f3n, de la substituci\u00f3n, mayor ser\u00e1 la posibilidad de sencillez.<br \/>\nNuestros problemas sociales, ambientales, pol\u00edticos, religiosos, son tan complejos, que s\u00f3lo podemos resolverlos siendo nosotros sencillos, no volvi\u00e9ndonos extraordinariamente eruditos y sagaces. Porque una persona sencilla ve mucho m\u00e1s directamente que la persona compleja; su experiencia es m\u00e1s directa. Y nuestra mente est\u00e1 tan abarrotada con un infinito conocimiento de hechos, de lo que otros han dicho, que nos hemos incapacitado para ser sencillos y tener nosotros mismos experiencia directa. Estos problemas requieren un nuevo enfoque, y tal enfoque s\u00f3lo es posible cuando somos sencillos, realmente sencillos en nuestro fuero \u00edntimo. Esa sencillez llega tan s\u00f3lo con el conocimiento propio, mediante la comprensi\u00f3n de nosotros mismos: de las modalidades de nuestro pensar y sentir, de la actividad de nuestros pensamientos, de nuestras respuestas; comprendiendo como nos sometemos, por miedo, a la opini\u00f3n p\u00fablica, a lo que otros dicen, a lo que ha dicho Buda, Cristo, los grandes santos \u2014todo lo cual indica nuestra tendencia natural a someternos, a ponernos a salvo, a estar seguros\u2014. Y, cuando uno busca seguridad, es evidentemente porque uno se halla en un estado de temor. Y por lo tanto no hay sencillez.<br \/>\nSi uno no es sencillo, no puede ser sensible: a los \u00e1rboles, a los p\u00e1jaros, a las monta\u00f1as, al viento, a todas las cosas que ocurren alrededor nuestro en el mundo. Y si no hay sencillez, no puede uno ser sensible a las profundas insinuaciones de las cosas. La mayor\u00eda de nosotros vive muy superficialmente, en el nivel superior de la conciencia. All\u00ed tratamos de ser reflexivos o inteligentes, lo cual es sin\u00f3nimo de religiosidad; all\u00ed tratamos de que nuestra mente sea sencilla, mediante la compulsi\u00f3n, mediante la disciplina. Pero eso no es sencillez. Cuando forzamos la mente superficial a ser sencilla, tal compulsi\u00f3n s\u00f3lo consigue endurecer la mente, no la torna \u00e1gil, flexible, lista. Ser sencillo en el proceso \u00edntegro, total, de nuestra conciencia, es extremadamente arduo.<br \/>\nPorque no debe existir ninguna reserva interior; tiene que haber profundo inter\u00e9s por averiguar, por descubrir el proceso de nuestro ser. Y ello significa estar alerta<br \/>\na toda insinuaci\u00f3n, a toda sugerencia; darnos cuenta de nuestros temores, de nuestras esperanzas investigar y libertarnos de todo eso cada vez m\u00e1s y m\u00e1s.<br \/>\nS\u00f3lo entonces, cuando la mente y el coraz\u00f3n sean realmente sencillos, cuando est\u00e9n limpios de sedimentos, seremos capaces de resolver los m\u00faltiples problemas que se nos plantean.<br \/>\nEl saber no habr\u00e1 de resolver nuestros problemas. Podemos saber, por ejemplo, que existe la reencarnaci\u00f3n, que hay continuidad despu\u00e9s de la muerte. Puede que lo sepas; no digo que lo sepas; o puede que est\u00e9s convencido de ello. Pero eso no resuelve el problema. A la muerte no puedes hacerla a un lado mediante<br \/>\nnuestra teor\u00eda o informaci\u00f3n, o con nuestras convicciones. Es mucho m\u00e1s misteriosa, mucho m\u00e1s honda, mucho m\u00e1s creadora que todo eso.<br \/>\nAs\u00ed, pues, hay que tener capacidad para investigar todas esas cosas de un modo nuevo, porque es s\u00f3lo a trav\u00e9s de la experiencia directa como se resuelven nuestros problemas; y para tener experiencia directa ha de haber sencillez, lo cual significa que tiene que haber sensibilidad. El peso del saber embota la mente. Asimismo, la embotan el pasado y el futuro. S\u00f3lo una mente capaz de adaptarse de continuo al presente, de instante en instante, puede hacer frente a las poderosas influencias y presiones que el medio ejerce constantemente sobre nosotros.<br \/>\nPor eso el hombre religioso no es, en realidad, el que viste una t\u00fanica o un taparrabo, el que come tan s\u00f3lo una vez al d\u00eda, o el que ha hecho innumerables votos de ser esto y de no ser aquello, sino aquel que es interiormente sencillo, aquel que no est\u00e1 convirti\u00e9ndose en algo. Una mente as\u00ed es capaz de extraordinaria receptividad, porque no tiene barreras, no tiene miedo, no va en pos de nada. Ella es, por lo tanto, capaz de recibir la gracia, de recibir a Dios, la verdad o como os plazca llamarle. Pero la mente que persigue la realidad no es una mente sencilla. La mente que busca, que escudri\u00f1a, que anda a tientas, agitada, no es una mente sencilla. La mente que se ajusta a cualquier norma de autoridad, interior o externa, no puede ser sensible. Y s\u00f3lo cuando la mente es de veras sensible, cuando est\u00e1 alerta y es consciente de todo lo que en s\u00ed misma ocurre, de sus propias respuestas, de sus pensamientos, cuando ya ha cesado en su devenir, cuando ya no se regula a s\u00ed misma para ser algo \u2014s\u00f3lo entonces es capaz de recibir aquello que es la verdad\u2014. Es s\u00f3lo entonces que puede haber felicidad; porque la felicidad no es un fin, es el resultado de la realidad. Y cuando la mente y el coraz\u00f3n se han vuelto sencillos y por lo tanto sensibles \u2014 no mediante forma alguna de coacci\u00f3n o de imposici\u00f3n\u2014 entonces veremos que es posible atacar nuestros problemas muy sencillamente. Por complejos que sean, podremos abordarlos de un modo nuevo y verlos en forma diferente. Y eso \u2014\u00bfverdad?\u2014 es lo que se necesita actualmente: gente capaz de hacer frente a esta confusi\u00f3n externa, a esa bara\u00fanda y antagonismo, de un modo nuevo, creativo y sencillo, no con teor\u00edas ni con f\u00f3rmulas, sean de la izquierda o de la derecha. Y no podemos hacer frente a eso de un modo nuevo si no somos sencillos.<br \/>\nYa sabes: un problema s\u00f3lo puede ser resuelto cuando lo abordamos de un modo nuevo. Pero no podemos abordarlo de un modo nuevo si pensamos en<br \/>\nt\u00e9rminos de una u otra norma de pensamiento religioso, pol\u00edtico o de otra \u00edndole. Por consiguiente para a ser sencillos hemos de librarnos de todas esas cosas. Por eso es tan importante que nos demos cuenta, que tengamos la capacidad de comprender el proceso de nuestro propio pensar, que nos conozcamos a nosotros<br \/>\nmismos totalmente. De ello proviene una sencillez, una humildad que no es ni virtud ni disciplina. La humildad que se gana, deja de ser humildad. Una mente que se torna humilde, ya no es humilde. Y es s\u00f3lo cuando se tiene humildad \u2014 no una humildad cultivada\u2014 cuando uno puede hacer frente a las cosas apremiantes de la vida; porque entonces no es uno mismo lo importante, no mira uno a trav\u00e9s de las propias presiones y del sentido de la propia importancia. Uno mira el problema en s\u00ed, y entonces puede resolverlo.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-3058 aligncenter lazyload\" data-src=\"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-content\/uploads\/version-horizontal-300x84.png\" alt=\"Pacha Pulai\" width=\"268\" height=\"75\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 268px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 268\/75;\" \/><\/p>\n<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"8122\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"box-shadow:none;-webkit-box-shadow:none;-moz-box-shadow:none;background-color:#ffffff;border-color:#989fca;color:#3f3b9b;\"><i class=\"sf-icon-love\"> <\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"color:#3f3b9b;\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Sencillez Quisiera dilucidar qu\u00e9 es la sencillez; y de all\u00ed quiz\u00e1 podamos llegar al descubrimiento de la sensibilidad. 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