{"id":8947,"date":"2021-06-17T18:53:53","date_gmt":"2021-06-17T21:53:53","guid":{"rendered":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/?p=8947"},"modified":"2021-06-17T18:53:53","modified_gmt":"2021-06-17T21:53:53","slug":"los-poderes-de-la-imaginacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/los-poderes-de-la-imaginacion\/","title":{"rendered":"Los Poderes de la Imaginaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"VjBv8HZL3a\"><p><a href=\"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/el-desorden-de-las-pasiones\/\">El Desorden de las Pasiones<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe class=\"wp-embedded-content lazyload\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abEl Desorden de las Pasiones\u00bb \u2014 Pacha Pulai | Encuentros\" data-src=\"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/el-desorden-de-las-pasiones\/embed\/#?secret=VjBv8HZL3a\" data-secret=\"VjBv8HZL3a\" width=\"600\" height=\"338\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" data-load-mode=\"1\"><\/iframe><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>LOS PODERES DE LA IMAGINACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Como vertiente de la imaginaci\u00f3n, la naturaleza de las pasiones no depende de la casualidad. Si se examina con cuidado, nada en ella resulta arbitrario, pues \u201clas ideas adecuadas y confusas se suceden con la misma necesidad que las ideas adecuadas, esto es, claras y distintas&#8221;. Deriv\u00e1ndose de conocimientos mutilados, el orden dispuesto por la imaginaci\u00f3n avanza mediante una infatigable obra de restauraci\u00f3n y de integraci\u00f3n de los fragmentos de sentido que se le presentan, de tal manera que \u2014con base en conclusiones y generalizaciones anal\u00f3gicas dictadas por las pasiones\u2014 lo incierto acaba por volverse cierto y lo oscuro evidente. Por consiguiente, todos en cierto modo deliramos (esto es, estamos sometidos a perturbaciones del \u00e1nimo que distorsionan lo &#8216;verdadero&#8217;), una vez que integramos, seg\u00fan nexos conjeturales, aquel puco de relativamente cierto que conocemos con una enorme cantidad de ilaciones y de elementos desconocidos.<br \/>\nSin embargo, la imaginaci\u00f3n o las pasiones no presentan s\u00f3lo una turma de conocimiento inferior que culminar\u00eda en la ratio. Esta \u00faltima no es otra cosa que el segundo nivel de la cupiditas, y es una expresi\u00f3n todav\u00eda parcial e imperfecta del deseo. Perdura en ella una huella del esfuerzo tendiente a la represi\u00f3n de las pasiones. Dado que la pasi\u00f3n puede, de acuerdo con Espinosa, ser vencida s\u00f3lo por una pasi\u00f3n m\u00e1s fuerte, la raz\u00f3n misma no es (bajo este perfil) sino la m\u00e1s fuerte e iluminada pasi\u00f3n de mando y de orden. La cumbre del deseo \u2014el deseo realizado\u2014 est\u00e1 representada por la &#8220;ciencia intuitiva&#8221; o amor Dei intellectualis, conocimiento de las &#8220;cosas particulares&#8221; y m\u00e1xima expresi\u00f3n de la vis existendi.<br \/>\nAdmitida la imposibilidad de extirpar el orden de la imaginaci\u00f3n (porque ella, dir\u00eda Bachelard, es toujours \/eune y sus productos brotan hasta de las ra\u00edces cortadas) y suponiendo en cambio que exista la oportunidad de reducir su alcance conoci\u00e9ndolo, nace otro problema: \u00bfse puede sostener que la imaginaci\u00f3n, como primer escal\u00f3n del conocimiento, corresponda gen\u00e9ticamente al origen del esquema de concatenaci\u00f3n de las ideas racionales, o bien que \u2014apenas formulado un razonamiento\u2014 tambi\u00e9n la imaginaci\u00f3n siga a su vez las huellas? Espinosa acepta esta \u00faltima posici\u00f3n, sin excluir la anterior. S\u00f3lo respecto a un grado m\u00e1s alto de verdad y a una concatenaci\u00f3n \u2018objetivamente\u2019 m\u00e1s constringente y explicativa de los nexos entre las ideas y entre las cosas (que sin embargo se presenta como &#8216;subjetivamente&#8217; m\u00e1s libre y creativa) es l\u00edcito equiparar el intelecto a las \u201cideas verdaderas\u201d y la imaginaci\u00f3n a &#8220;las ficticias, las falsas, las dudosas&#8221;.<br \/>\nEl mismo razonamiento podr\u00eda aplicarse al paso del segundo al tercer g\u00e9nero de conocimiento. En la ciencia intuitiva, que ha abandonado las actitudes hiperdefensivas de la raz\u00f3n, persisten por lo dem\u00e1s, de manera significativa, contenidos caracter\u00edsticos de la imaginaci\u00f3n. \u00c9sta no s\u00f3lo &#8220;acompa\u00f1a&#8221; al conocimiento adecuado o resulta &#8220;auxiliar&#8221;, sino testifica tambi\u00e9n, a su pesar, el tranquilo poder del tercer g\u00e9nero de conocimiento, tan fuerte y seguro de s\u00ed que deja libre acceso \u2014porque ya no los considera peligrosos\u2014 a aquellos poderes imaginativos que la raz\u00f3n todav\u00eda rechaza como una asechanza a su capacidad e integridad.<\/p>\n<p><strong>El espectro en el espejo<\/strong><br \/>\nDe este planteamiento espinosiano se derivan algunas consecuencias importantes: que los productos de la imaginaci\u00f3n \u2014o las pasiones\u2014 pueden ser conocidos con una necesidad igual a aquella de las ideas racionales; que no debi\u00e9ndose considerar las pasiones \u201ccomo vicios, sino como propiedades de la naturaleza humana&#8221;, su coherencia interna no elimina el car\u00e1cter conflictivo, as\u00ed como la individuaci\u00f3n de las leyes que gobiernan las turbulencias atmosf\u00e9ricas o la formaci\u00f3n de los rayos no suprime la peligrosidad para los hombres; que si coherencia y conflicto ata\u00f1en a afectos, m\u00e1s que a representaciones (o mejor a representaciones revestidas afectivamente y afectos comprendidos mediante ideas inadecuadas), se generan \u00f3rdenes coherentes v al mismo tiempo conflictivos tambi\u00e9n de afectos (y no s\u00f3lo de representaciones).<br \/>\nComo no son vicios, as\u00ed \u2014desde el punto de vista de las ideas inadecuadas\u2014 los resultados de la imaginaci\u00f3n no constituyen ni siquiera simples falsedades. En efecto, imaginar las cosas significa tenerlas realmente presentes, en cuanto las imaginaciones del esp\u00edritu, consideradas en s\u00ed y en caso de que no sean desmentidas, no contienen error. Por consiguiente, Espinosa no opone la realidad a lo imaginario, sino la calidad de lo imaginario a la realidad concebida por el conocimiento racional o por el intuitivo. Se conoce seg\u00fan \u00f3rdenes diversos, que corresponden a una diferente potencia de existir, pero no se entra en mundos diferentes; m\u00e1s bien cada grado sucesivo translitera y reformula, volviendo m\u00e1s convincentes y menos r\u00edgidos los contenidos de los estadios que lo preceden, englob\u00e1ndolos en el propio orden espec\u00edfico.<br \/>\nLa imaginaci\u00f3n es en general tanto m\u00e1s fuerte y desp\u00f3tica cuanto m\u00e1s reducido es el conocimiento de las cosas. A este nivel, individuos y pueblos se ven obligados a pensar de manera mitol\u00f3gica o supersticiosa, de tal manera que &#8220;pueden fingir muchas cosas, por ejemplo, que los \u00e1rboles hablen, que los hombres se conviertan de manera instant\u00e1nea en piedras, en fuentes, que en los espejos aparezcan espectros, que la nada se vuelva algo, tambi\u00e9n que los dioses se conviertan en bestias y en hombres y otra infinidad de absurdos de este g\u00e9nero\u201d . Percibiendo fen\u00f3menos que fungen como pedernales de la mente y luego elabor\u00e1ndolos nuevamente de manera vertiginosa con \u00e1nimo &#8220;perturbado y conmovido&#8221; al estilo de Vicco para sacar de ah\u00ed un sentido acabado, la imaginaci\u00f3n se enciende y relumbra, extendiendo el propio poder y encontrando alimento en las zonas m\u00e1s o menos amplias de incertidumbre de la vida de los hombres y en la consecuente ignorancia de las causas de los acontecimientos.<br \/>\nSin embargo, al momento que se conciban ideas adecuadas, la imaginaci\u00f3n se debilita. As\u00ed, por ejemplo, una vez advertida la naturaleza de los cuerpos ser\u00e1 imposible imaginarse &#8220;una mosca infinita&#8221;. Limitando la potencia omn\u00edvora de la imaginaci\u00f3n, los hombres se adaptan mejor al mundo y se encuentran m\u00e1s frecuentes motivos de satisfacci\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, si la palabra no fuese condicionada por pol\u00e9micas a las que el mismo Espinosa ha ofrecido su contribuci\u00f3n, se podr\u00eda decir que el hombre se vuelve m\u00e1s \u2018libre\u2019 (si as\u00ed llamamos a quien \u2014habiendo aumentado el propio conocimiento de las cosas, esto es, el n\u00famero de las ideas adecuadas\u2014 disminuye paralelamente la propia dependencia de las pasiones y de las causas externas) Por consiguiente, \u00e9l no acepta el mero fatalismo, el abandono perezoso al destino, como se ha expresado repetidamente. Reconoce que los hombres est\u00e1n a menudo en bot\u00edn de fuerzas que escapan a su control (pasiones e ideas inadecuadas, terremotos, enfermedades, etc.), pero a\u00f1ade que, esforz\u00e1ndose por comprender adecuadamente las causas, pueden tambi\u00e9n disminuir la propia dependencia de sus efectos, aun sin poder ciertamente anularlos.<br \/>\nTal esfuerzo implica que los individuos \u2014separados y vueltos a menudo enemigos de la multiplicidad y del entrelazamiento de las pasiones\u2014 puedan avanzar sobre el terreno del orden com\u00fan y compartido por la raz\u00f3n, se vuelven conscientemente m\u00e1s activos y encauzando aquel que ahora aparece con claridad como \u00edmpetu arbitrario de la imaginaci\u00f3n y de las pasiones. En el \u00faltimo y m\u00e1s alto escal\u00f3n del conocer y del desear \u2014el amor intelectual\u2014 la raz\u00f3n revela finalmente la propia necesaria limitaci\u00f3n e inadecuabilidad: su orden aparece demasiado obligado y poco el\u00e1stico aunque capaz de comprender la universalidad de la ley pero no de hacer justicia al conocimiento intr\u00ednseco de las res particulares, que presupone un orden abierto y una coherencia innovadora.<br \/>\nLa fuerza victoriosa del deseo que pasa a trav\u00e9s de las resistencias metaboliza las pasiones en afectos, transform\u00e1ndolas en energ\u00edas que conducen, sin sacrificios in\u00fatiles, hacia una mayor seguridad, alegr\u00eda y beatitud. Al mismo tiempo libera la r\u00edgida &#8216;musculatura&#8217; de la raz\u00f3n y de la voluntad modificando la actitud sustancialmente cerrada, todav\u00eda marcada por el miedo frente al desorden de las pasiones. Por consiguiente, la transido de una perfecci\u00f3n menor a una mayor no acontece ni a trav\u00e9s del recurso a la gracia divina o al hado, ni a trav\u00e9s de la represi\u00f3n, la ascesis y el impulso m\u00edstico o la pura fuerza de voluntad. En virtud de la potencia intr\u00ednseca de un deseo que aumenta tanto m\u00e1s la propia lucidez, cuanto m\u00e1s aumenta su poder, en efecto, se pasa sucesivamente de las ideas confusas y mutiladas de la imaginaci\u00f3n a aquellas generales y abstractas de la raz\u00f3n y, finalmente, de \u00e9stas a la claridad y distinci\u00f3n superior de la ciencia intuitiva (que, sin embargo, no renuncia a las ventajas y a los instrumentos de las fases recorridas). El mismo proceso aparece, bajo otro perfil, como &#8220;enmendaci\u00f3n de las pasiones y del intelecto, esto es, como reintegraci\u00f3n de las lagunas y de las mutilaciones del sentido, eliminaci\u00f3n de las oscuridades y de las confusiones, restablecimiento de cadencias y nexos m\u00e1s seguros y demostrables. An\u00e1logamente a la lectura de un texto ya gravemente corrompido y luego restaurado, la visi\u00f3n de la din\u00e1mica total de los deseos propios y la comprensi\u00f3n de los posibles caminos de su realizaci\u00f3n en un espacio de tiempo no restringido aparece as\u00ed m\u00e1s evidente. El tumulto de las pasiones se aquieta, no porque reduzca guard\u00e1ndose en una especie de presa muerta, sino porque &#8220;al contrario&#8221; el conatus que la animaba \u2014en vez de dispersarse infructuosamente o de anularse por elisi\u00f3n en una lucha paralizante y deprimente\u2014 se proyecta hacia lo alto, arrastrando un diagrama que muestra todav\u00eda oscilaciones, pero se consolida para siempre sobre las crestas elevadas de la vis existendi.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-3058 lazyload\" data-src=\"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-content\/uploads\/version-horizontal-300x84.png\" alt=\"Pacha Pulai\" width=\"300\" height=\"84\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 300px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 300\/84;\" \/><\/p>\n<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"8947\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"box-shadow:none;-webkit-box-shadow:none;-moz-box-shadow:none;background-color:#ffffff;border-color:#989fca;color:#3f3b9b;\"><i class=\"sf-icon-love\"> <\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"color:#3f3b9b;\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Desorden de las Pasiones LOS PODERES DE LA IMAGINACI\u00d3N Como vertiente de la imaginaci\u00f3n, la naturaleza de las pasiones [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":8946,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-8947","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8947","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8947"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8947\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8946"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8947"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8947"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8947"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}