{"id":9146,"date":"2021-06-30T10:48:35","date_gmt":"2021-06-30T13:48:35","guid":{"rendered":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/?p=9146"},"modified":"2021-06-30T10:52:25","modified_gmt":"2021-06-30T13:52:25","slug":"9146-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/9146-2\/","title":{"rendered":"Un Espacio m\u00e1s all\u00e1 de la Raz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>UN ESPACIO M\u00c1S ALL\u00c1 DE LA RAZ\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Como la magia parece tan extra\u00f1a a ella, la parte racional de nuestra mente suele tener mucho miedo a la parte no racional. La sola palabra &#8220;m\u00e1gico&#8221; tiene, para la mayor\u00eda, un tono siniestro, relacionado con todo lo oscuro, peligroso, escalofriante y salvaje. Pero la amenaza ha sido muy exagerada. Pasamos gran parte de la vida en ese espacio que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la raz\u00f3n. Si yo digo &#8220;te amo&#8221;, la onda de sonido de mi voz rebota contra tu t\u00edmpano, provocando una vibraci\u00f3n que el o\u00eddo interno convierte en se\u00f1al el\u00e9ctrica. Este impulso se transmite por<br \/>\nlas neuronas hasta el centro cerebral del habla y t\u00fa pones cara de satisfacci\u00f3n.<br \/>\nLa raz\u00f3n lo sabe todo sobre este viaje, exceptuando el \u00faltimo paso, que es el m\u00e1s importante. \u00bfPor qu\u00e9 te complace que yo te ame? \u00bfPor qu\u00e9 esos impulsos el\u00e9ctricos del cerebro tienen un significado? Si digo una frase diferente, como &#8220;Tienes c\u00e1ncer terminal&#8221;, los mismos impulsos f\u00edsicos llevan mi voz a tu centro cerebral del habla, pero entonces quedas destrozado. Cient\u00edficamente las se\u00f1ales son casi id\u00e9nticas, pero los resultados que producen no podr\u00edan ser m\u00e1s distintos. El electroencefalograma no puede descifrar el significado de la<br \/>\nactividad cerebral; los garabatos del gr\u00e1fico no dicen nada sobre lo que distingue al amor del odio, el j\u00fabilo del dolor, la inspiraci\u00f3n del tedio. Las emisiones generadas por los swamis profundamente inmerso s en la buenaventura crean patrones muy parecidos a los de un ataque<br \/>\nepil\u00e9ptico; el voltaje generado por el sistema nervioso de un poeta no es necesariamente menor que el de un psic\u00f3pata.<br \/>\nEl significado se escurre entre los dedos de la ciencia, y eso proporciona a toda persona interesada por los significados un buen motivo para tomar en serio la magia. El prejuicio materialista de la ciencia la lleva a desde\u00f1ar lo que no se pueda contactar directamente con los sentidos. Sin embargo, la naturaleza ha reservado una enorme regi\u00f3n para cosas que no se pueden ver, tocar ni pesar. Quien haya visto a una bandada de golondrinas alzar vuelo en el crep\u00fasculo habr\u00e1 notado que giran y giran juntas, desvi\u00e1ndose en \u00e1ngulos imposibles en un<br \/>\nabrir y cerrar de ojos. \u00bfC\u00f3mo hace cada p\u00e1jaro para girar en el preciso instante en que lo hacen los otros? Los cient\u00edficos han establecido que no hay una actuando como l\u00edder: el impulso es compartido, de alg\u00fan modo, por todas las golondrinas al mismo tiempo. La magia est\u00e1 en cada una, pero tambi\u00e9n entre ellas, por sobre ellas y alrededor. Es fluida e invisible, como el aire, pero a\u00fan m\u00e1s.<br \/>\nExiste un misterio similar si pienso una palabra al azar: &#8220;archipi\u00e9lago&#8221;. Para que yo piense esa palabra, millones de c\u00e9lulas cerebrales tienen que actuar con una medida exacta en el momento exacto. No hay una c\u00e9lula aislada que imagina la palabra y la pasa a las otras: aparece en todas partes al mismo tiempo. Al fin de cuentas, \u00bfd\u00f3nde estaba escondida la palabra archipi\u00e9lago mientras yo no la pensaba? La localizaci\u00f3n del espacio mental es tan elusiva como el espacio exterior al universo.<br \/>\nDado lo inconcebible del espacio mental, bien podr\u00edamos asegurar que es enteramente m\u00e1gico. Se puede programar un ordenador para que juegue al ajedrez a la altura de los grandes maestros, pero ellos, a diferencia de los maestros de verdad, no se cansan, no tienen inspiraciones brillantes ni rabietas, no gozan de la victoria ni se deprimen con la derrota. Un maestro enfurecido se neg\u00f3 a jugar en un torneo, a menos que le pusieran un helado de anan\u00e1 junto al tablero. Eso resulta inconcebible para la inteligencia de imitaci\u00f3n de un ordenador, pero es demasiado humano. En eso consiste tener mente. Si un ordenador se convirtiera en el ajedrecista m\u00e1s grande de la historia, los humanos seguir\u00edan disfrutando de toda la diversi\u00f3n.<br \/>\nPor lo tanto, el pensamiento m\u00e1gico no se presenta como una desviaci\u00f3n de la raz\u00f3n, sino como un modo de hurgar m\u00e1s all\u00e1 de esta, en un espacio m\u00e1s lleno de vida y de sentido.<br \/>\nPara nosotros es tan natural como la racionalidad y tal vez m\u00e1s. El beb\u00e9, al nacer, est\u00e1 totalmente centrado en s\u00ed mismo; por lo tanto, no es sorprendente que iniciemos la vida pensando siempre de un modo m\u00e1gico. El d\u00eda en que naces, comienzas a contemplar el mundo que naci\u00f3 contigo. Pronto aparece en tu campo visual un peculiar objeto volador, suave y de aspecto casi gomoso. No te relacionas con este objeto hasta el d\u00eda en que haces un descubrimiento extraordinario. Incitado por un intenso deseo del pecho o del biber\u00f3n, tienes el impulso de tomarlo. Al actuar siguiendo este impulso no probado antes, el aparato que se aferra al pecho es ese mismo objeto&#8230; y entonces comprendes: la entidad que pende frente a tus ojos es tuya y est\u00e1 a tus \u00f3rdenes. Has adquirido una mano.<br \/>\nLas habilidades motrices m\u00e1s complejas, tales como tocar el viol\u00edn o hacer gimnasia, se desarrollan a partir de la misma base. Un deseo se extiende hasta cierta regi\u00f3n desconocida y vuelve con un informe; descubre qu\u00e9 es posible y qu\u00e9 no lo es. Utilizando esa informaci\u00f3n, la<br \/>\nmente cambia ligeramente de actitud; cuando llega el pr\u00f3ximo informe la noticia ha cambiado: ahora es m\u00e1s lo posible, o menos; la nueva posici\u00f3n del dedo en el puente del viol\u00edn permite una mayor flexibilidad o no la permite. De un modo u otro, la mente se ha renovado.<br \/>\nLa capacidad de la mente para extender su influencia parece ilimitada, aun cuando se enfrenta a obst\u00e1culos imposibles. El renombrado psiquiatra escoc\u00e9s R. D. Laing cuenta en su \u00faltimo libro, Wisdom, Madness and Folly la notable an\u00e9cdota de Jacqueline du Pr\u00e9, la c\u00e9lebre violoncelista brit\u00e1nica que muri\u00f3 de esclerosis m\u00faltiple antes de cumplir los cincuenta a\u00f1os.<br \/>\nTr\u00e1gicamente, du Pr\u00e9 fue afectada por la enfermedad cuando ten\u00eda veintiocho a\u00f1os; su carrera musical termin\u00f3 muy pronto, pues no tard\u00f3 en perder la capacidad de coordinar los dos brazos. Pas\u00f3 un a\u00f1o en el cual no tuvo ning\u00fan contacto con el violoncelo.<br \/>\nSin embargo, una ma\u00f1ana despert\u00f3 completa e inexplicablemente curada. No s\u00f3lo hab\u00eda recuperado su coordinaci\u00f3n muscular, sino que su habilidad musical estaba intacta. Corri\u00f3 a un estudio y grab\u00f3 maravillosas interpretaciones de Chopin y Franck que, no es necesario decirlo, no hab\u00eda podido practicar por todo un a\u00f1o. Su remisi\u00f3n dur\u00f3 cuatro d\u00edas, al terminar los cuales volvi\u00f3 a su anterior estado de incapacidad.<br \/>\nEs dif\u00edcil negar que, en esos cuatro d\u00edas, du Pr\u00e9 estuvo totalmente liberada de su enfermedad, pero desde el punto de vista m\u00e9dico esto no tiene sentido. La esclerosis m\u00faltiple causa da\u00f1os org\u00e1nicos progresivos en el sistema nervioso; las vaina grasa que cubre cada<br \/>\nc\u00e9lula nerviosa, llamada mielina, se destruye en zonas diseminadas al azar por todo el cerebro y la m\u00e9dula espinal. En algunos pacientes el proceso degenerativo lleva hasta cincuenta a\u00f1os; otros quedan incapacitados a las pocas semanas de declararse la enfermedad.<br \/>\nDu Pr\u00e9 se hallaba ya en la etapa en que sus neuronas da\u00f1adas estaban f\u00edsicamente fuera de funcionamiento.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo pudo recobrarse? \u00bfC\u00f3mo hizo un sistema nervioso que no pod\u00eda mover un brazo recuperar, de la noche a la ma\u00f1ana, el dominio de los movimientos incre\u00edblemente exactos y delicados que se requieren para tocar el violoncelo?<br \/>\nElla no mejor\u00f3 por s\u00f3lo pensado; tampoco parece que el coraje y la fuerza de voluntad hayan desempe\u00f1ado un nuevo papel. De alg\u00fan modo trascendi\u00f3 su enfermedad tan por completo que se alter\u00f3 la realidad.<br \/>\nPara coronar este relato, Laing recuerda que \u00e9l ayud\u00f3 a un paciente a crear ese mismo\u00a0 efecto m\u00e1gico, aunque s\u00f3lo por un momento. El paciente era un hombre de unos treinta y ocho a\u00f1os, que llevaba alg\u00fan tiempo reducido a una silla de ruedas. &#8220;Definitivamente presentaba el cuadro cl\u00ednico de alguien afectado por una esclerosis m\u00faltiple bien establecida&#8221;, escribe Laing &#8220;S\u00f3lo por ver qu\u00e9 pasaba, lo hipnotic\u00e9 y le dije que se levantara de su silla de ruedas y caminara. Lo hizo&#8230; por algunos pasos. Habr\u00eda ca\u00eddo si no lo hubieran sostenido y ayudado a<br \/>\nvolver a su silla.&#8221;<br \/>\n&#8220;Quiz\u00e1s a\u00fan estuviera caminando&#8221;, cree Laing, &#8220;si yo no hubiera perdido el valor (y \u00e9l tambi\u00e9n) despu\u00e9s de esos tres o cuatro pasos; se supon\u00eda que el hombre estaba imposibilitado de caminar desde hac\u00eda m\u00e1s de un a\u00f1o.&#8221; Este argumento implica que, por un momento, Laing<br \/>\npermiti\u00f3 a su paciente entrar en un espacio donde su esclerosis m\u00faltiple no exist\u00eda. Las neuronas destrozadas actuaron como si estuvieran sanas o dejaron de contar, de alg\u00fan modo totalmente misterioso. Cualquiera de las dos ideas conduce a lo mismo: la par\u00e1lisis depend\u00eda, no sabemos hasta qu\u00e9 punto, del estado de conciencia del paciente.<br \/>\nEsta conclusi\u00f3n enfurecer\u00eda a un cient\u00edfico inflexible, pero todos estar\u00edamos paralizados si los pensamientos no tuvieran una invisible fuerza animadora. Esto adquiere pa. t\u00e9tica evidencia en los casos de autismo. El autismo, palabra que deriva de ra\u00edces latinas que significan &#8220;centrado en s\u00ed mismo&#8221; o &#8220;independiente&#8221;, es una rara dolencia infantil, que s\u00f3lo se diagnostic\u00f3 en 1943; afecta apenas a un beb\u00e9 entre m\u00e1s de diez mil y a cuatro varones por<br \/>\ncada ni\u00f1a. Su causa a\u00fan es motivo de debate. Las viejas teor\u00edas psicol\u00f3gicas culpaban a la &#8220;madre-refrigerador&#8221;, pero estas han cedido paso a teor\u00edas biol\u00f3gicas, que aducen un desequilibrio qu\u00edmico o tal vez una lesi\u00f3n f\u00edsica en el cerebro del ni\u00f1o.<br \/>\nCualquiera que sea la causa, el ni\u00f1o autista no presenta casi respuesta al mundo exterior y a otras personas. Si se lo pone en un columpio y se lo hamaca, puede parecer que participa levemente en la experiencia, pero vuelve a la apat\u00eda en cuanto dejamos de impulsado para que se hamaque solo. Si se le arroja una pelota, no levantar\u00e1 las manos para tomada ni para protegerse del golpe. Puede pasar gran parte de su tiempo libre en movimientos repetitivo s y mec\u00e1nicos llamados &#8220;meneo&#8221;. De alg\u00fan modo, la chispa del deseo se ha perdido en el oscuro y serpenteante laberinto del estar absorto en s\u00ed mismo.<br \/>\nA veces se lo puede inducir a regresar. Una vez vi una videofilmaci\u00f3n de ni\u00f1os autistas que, a los tres o cuatro a\u00f1os de edad, a\u00fan no hab\u00edan aprendido a caminar. Encerrados en sus mundos herm\u00e9ticos, s\u00f3lo pod\u00edan ponerse de pie si se les proporcionaba un objeto en el cual apoyarse. De otro modo ca\u00edan de inmediato y no trataban de volver a levantarse. Para ayudar a estos ni\u00f1os se ide\u00f3 algo ingenioso.<br \/>\nPrimero se pusieron dos sillas a tres metros de distancia, conectadas por una soga fuerte.<br \/>\nCada ni\u00f1o fue incitado a asirse de la soga y dar unos pocos pasos. Al cabo de un tiempo, ya dominada esta tarea, el ni\u00f1o pod\u00eda caminar de una silla a la siguiente sin caer. A continuaci\u00f3n se sustituy\u00f3 la cuerda gruesa por una levemente m\u00e1s fina. Una vez m\u00e1s, el ni\u00f1o se asi\u00f3 de la soga y camin\u00f3 de una silla a la otra. En cada d\u00eda sucesivo se emple\u00f3 una soga algo m\u00e1s fina, sin que el ni\u00f1o notara la diferencia. Por fin camin\u00f3 &#8220;sostenido&#8221; por un endeble cordel.<br \/>\nAqu\u00ed viene el toque genial. Para liberar a los ni\u00f1os de la rutina mec\u00e1nica de caminar de una silla a la siguiente, los experimentadores entregaron a cada uno un trozo de cordel para que lo llevaran en la mano. Seguros de que a\u00fan contaban con ese apoyo, los ni\u00f1os pudieron<br \/>\ncaminar libremente.<br \/>\nEse instante de desprendimiento tiene algo de magia. Al ver a esos ni\u00f1os reci\u00e9n liberados, que andaban por primera vez por el cuarto de juegos, me pregunt\u00e9 cu\u00e1ntos peque\u00f1os vac\u00edos me separan de la libertad, vac\u00edos que parecen abismos enormes e infranqueables, s\u00f3lo porque no tengo un trozo de cordel que me sirva de puente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-3058 lazyload\" data-src=\"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-content\/uploads\/version-horizontal-300x84.png\" alt=\"Pacha Pulai\" width=\"300\" height=\"84\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 300px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 300\/84;\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"9146\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"box-shadow:none;-webkit-box-shadow:none;-moz-box-shadow:none;background-color:#ffffff;border-color:#989fca;color:#3f3b9b;\"><i class=\"sf-icon-love\"> <\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"color:#3f3b9b;\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UN ESPACIO M\u00c1S ALL\u00c1 DE LA RAZ\u00d3N Como la magia parece tan extra\u00f1a a ella, la parte racional de nuestra [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":9144,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-9146","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9146","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9146"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9146\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9144"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9146"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9146"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9146"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}