{"id":9600,"date":"2021-08-12T08:52:17","date_gmt":"2021-08-12T11:52:17","guid":{"rendered":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/?p=9600"},"modified":"2021-08-12T08:55:23","modified_gmt":"2021-08-12T11:55:23","slug":"un-puente-entre-dos-mundos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/un-puente-entre-dos-mundos\/","title":{"rendered":"Un Puente entre dos Mundos"},"content":{"rendered":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"pESzSLvqYk\"><p><a href=\"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/9146-2\/\">Un Espacio m\u00e1s all\u00e1 de la Raz\u00f3n<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe class=\"wp-embedded-content lazyload\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abUn Espacio m\u00e1s all\u00e1 de la Raz\u00f3n\u00bb \u2014 Pacha Pulai | Encuentros\" data-src=\"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/9146-2\/embed\/#?secret=pESzSLvqYk\" data-secret=\"pESzSLvqYk\" width=\"600\" height=\"338\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" data-load-mode=\"1\"><\/iframe><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>UN PUENTE ENTRE DOS MUNDOS<\/strong><\/p>\n<p>Hasta ahora, mi defensa del pensamiento m\u00e1gico no se ha alejado mucho del bien cercado dominio del cerebro y el cuerpo que este controla. Sin embargo, a veces creemos .que nuestros pensamientos influyen sobre acontecimientos que est\u00e1n mucho m\u00e1s all\u00e1 del alcance de las se\u00f1ales nerviosas. El estudio de la parapsicolog\u00eda ha establecido aqu\u00ed una vacilante especie de credibilidad. Casi todos tenemos premoniciones que se toman realidad, pero como ya apuntamos, el pensamiento m\u00e1gico va m\u00e1s all\u00e1 de las percepciones extrasensoriales y la precognici\u00f3n cuando hace que, al parecer, la gente o las cosas de &#8220;all\u00e1 afuera&#8221; se muevan de acuerdo con nuestra voluntad.<br \/>\nPuesto que hay tanto miedo y tantos prejuicios en torno de esto, es el tipo de magia final que me gustar\u00eda demitificar. Si otra persona ejecuta el pensamiento que hemos tenido, eso no significa que sea un aut\u00f3mata o que hayamos invadido su libre albedr\u00edo. Estos son miedos reflejos que surgen en la mente, reforzados por la creencia &#8220;racional&#8221; de que cada persona ocupa en el tiempo y en el espacio una porci\u00f3n completamente aislada.<br \/>\nSupongamos por un momento que esto es un prejuicio. Si sostenemos en la mano un peque\u00f1o im\u00e1n en forma de herradura, su carga es sumamente peque\u00f1a y, al parecer, est\u00e1 aislada. Pero el im\u00e1n no tendr\u00eda carga alguna si no existiera el inmenso campo magn\u00e9tico de la tierra; existe un v\u00ednculo invisible entre los dos y m\u00e1s all\u00e1. La tierra no podr\u00eda estar magnetizada sin el campo magn\u00e9tico del sol; el sol depende de los campos similares de la galaxia y as\u00ed hasta el infinito. El resultado final es que el im\u00e1n sostenido en la mano est\u00e1<br \/>\nentrelazado con el plan de todo el universo.<br \/>\nLa secuencia evolutiva que lleva del big bang a mi mente es tan continua como la que lleva al im\u00e1n en forma de herradura. Aunque cada pensamiento de mi mente es muy peque\u00f1o, emerge de entre los miles de millones de pensamientos potenciales que una persona podr\u00eda tener. Y estos se basan en millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n humana, que llevaron a la estructura actual del cerebro. La evoluci\u00f3n, a su vez, depende del despliegue de todo el universo, a partir del big bang. Por lo tanto, un solo pensamiento puede ser considerado como una peque\u00f1a saliente en un campo universal.<br \/>\nLa diferencia crucial, por supuesto, se basa en que el campo electromagn\u00e9tico se puede medir en millones de a\u00f1os luz; en cambio, nadie ha demostrado que el cosmos tenga mente.<br \/>\nPreferimos creer que la inteligencia lleg\u00f3 tarde al escenario, en el \u00faltimo minuto de la und\u00e9cima hora, dentro de la vida conocida del universo, y que nuestra inteligencia es un brote especial de ese acontecimiento sumamente aislado. Por cierto, descontando un pu\u00f1ado de bi\u00f3logos evolucionistas, la ciencia se maneja muy bien sin tener que enfrentarse al espinoso asunto de c\u00f3mo y d\u00f3nde se inici\u00f3 la inteligencia.<br \/>\nSi enfocamos aqu\u00ed el tema es porque el pensamiento m\u00e1gico parece presentar muchas de las caracter\u00edsticas de un campo energ\u00e9tico. El campo electromagn\u00e9tico del universo es invisible, omnipresente y capaz de reaccionar al m\u00e1s leve cambio dentro de s\u00ed. Cuando el polo magn\u00e9tico de la tierra se mueve, todas las br\u00fajulas del planeta lo siguen; a la rec\u00edproca, si sacamos una br\u00fajula del bolsillo el campo magn\u00e9tico de la tierra se ve afectado en una min\u00fascula cantidad. En pocas palabras, ninguna parte del campo puede moverse sin mover el<br \/>\ntodo.<br \/>\nSi trasponemos este conocimiento a la mente, eso significar\u00eda que cada uno de nuestros pensamientos afecta a todas las otras mentes, no porque ejerzamos poderes ps\u00edquicos, sino porque cada mente es una peque\u00f1a parte del campo. Lo que presento aqu\u00ed es un paradigma<br \/>\nradical y tengo toda la intenci\u00f3n de seguido en sus muchas ramificaciones. Pero si pasamos por alto las enormes disyuntivas que se alzan ante nosotros, la idea de pertenecer a una inteligencia intervinculada es la conclusi\u00f3n l\u00f3gica del argumento de que la realidad &#8220;de aqu\u00ed adentro&#8221; est\u00e1 conectada con la realidad &#8220;de all\u00e1 afuera&#8221;. Pues, \u00bfc\u00f3mo pueden ambas conectarse mejor que por medio de la inteligencia?<br \/>\nSi la mente de una persona participa en un creativo toma-y-daca con el mundo (tal como deducimos al estudiar la percepci\u00f3n), debe de existir alg\u00fan territorio com\u00fan. Parece absurdo asegurar que la mente de alguien puede afectar a un canto rodado o a un \u00e1rbol pero la<br \/>\nactividad mental, dentro de nuestro cerebro, est\u00e1 alterando constantemente la estructura de los elementos qu\u00edmicos cerebrales. Estos elementos qu\u00edmicos se componen de mol\u00e9culas y \u00e1tomos, tal como los \u00e1rboles y los cantos rodados. El solo hecho de que un \u00e1tomo de carbono se aloje en la materia gris de nuestro cerebro no lo acerca m\u00e1s a la mente que si residiera en un \u00e1rbol. A\u00fan tenemos que lidiar con el abismo infranqueable entre materia y mente.<br \/>\nEl pensamiento m\u00e1gico nos proporciona la evidencia de que vivimos tendiendo puentes sobre ese abismo. En realidad, esta imagen linear es demasiado est\u00e1tica, puesto que los campos energ\u00e9ticos palpitan constantemente de vida. Se acerca mucho m\u00e1s a la verdad decir que la mente y la materia se unen en una danza, movi\u00e9ndose juntas por instinto, sabiendo sin hablar d\u00f3nde caer\u00e1 el paso siguiente. Para dar vida a esta met\u00e1fora puedo presentar a Sheila, una inglesa de unos cincuenta y cinco a\u00f1os que fue profundamente afectada por un pensamiento m\u00e1gico.<br \/>\nHace treinta a\u00f1os, cuando apenas sal\u00eda de la escuela religiosa, Sheila concibi\u00f3 un hijo fuera del v\u00ednculo matrimonial. Sus familiares, cat\u00f3licos devotos, no pod\u00edan aceptar ese embarazo. La misma Sheila comprendi\u00f3 que no estaba preparada para criar sola a un ni\u00f1o y, aunque la aflig\u00eda renunciar a su beb\u00e9, decidi\u00f3 dado a luz y permitir que las agencias de adopci\u00f3n le buscaran un hogar. Seg\u00fan me cont\u00f3 en una carta notable.<br \/>\n-Vi nacer a mi beb\u00e9 en el espejo que pusieron a los pies de mi cama. Recuerdo mi sensaci\u00f3n de maravilla, entusiasmo y triunfo cuando apareci\u00f3 ese hermoso varoncito. Recuerdo tambi\u00e9n la sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida que me produjo no tener con qui\u00e9n compartir esos<br \/>\nsentimientos.<br \/>\n&#8220;En cuanto mi beb\u00e9 naci\u00f3 los dos nos echamos a llorar. Yo lo estrech\u00e9 contra mi coraz\u00f3n, tratando de que eso nos consolara a los dos y de sentir c\u00f3mo lat\u00eda su coraz\u00f3n, al un\u00edsono con el m\u00edo. Por seis d\u00edas lo aliment\u00e9 con biber\u00f3n, mientras los lentos e implacables procedimientos de adopci\u00f3n se hac\u00edan cargo de nuestras vidas. No recib\u00ed ning\u00fan asesoramiento s\u00f3lo se me dijo que yo, &#8216;pobrecita querida&#8217;, deb\u00eda olvidarme de lo ocurrido, salir y comenzar de nuevo. En mi alma se asent\u00f3 un dolor profundo.&#8221;<br \/>\nHab\u00edan hallado una familia adecuada para su beb\u00e9. Sheila accedi\u00f3 a no interferir durante sus a\u00f1os de desarrollo, a que el ni\u00f1o ignorara hasta su existencia. A cambio pidi\u00f3 que se le conservara el nombre que ella le daba: Sim\u00f3n. Respet\u00f3 su promesa por veinte a\u00f1os, aunque la separaci\u00f3n se le fue haciendo m\u00e1s dif\u00edcil de soportar con el correr del tiempo. Nunca pudo tener otro hijo, pues tem\u00eda repetir el intenso trauma de su primera experiencia.<br \/>\nPor fin, cuando Sim\u00f3n cumpli\u00f3 los veinti\u00fan a\u00f1os, Sheila decidi\u00f3 regresar a Inglaterra desde el extranjero y solicitar una entrevista con \u00e9l. Como no conoc\u00eda el paradero de la familia adoptiva, contrat\u00f3 a una agencia de detectives para que se encargara de la investigaci\u00f3n.<br \/>\nMientras tanto se retir\u00f3 a Oxford, a la casa de unos viejos amigos. Entonces ocurri\u00f3 algo que lleva el relato de Sheila a una nueva esfera.-Para pasar el tiempo, daba largas caminatas por entre los so\u00f1adores chapiteles de Oxford. Me cautivaba el aire medieval de la ciudad. Una tarde, despu\u00e9s de visitar Christ Church College, descend\u00ed por las praderas hasta la orilla del r\u00edo. Un equipo de ocho remeros de Oxford estaba practicando a poca distancia.<br \/>\n&#8220;De pronto me corri\u00f3 por la espalda una sensaci\u00f3n escalofriante. Sin motivo alguno la adrenalina comenz\u00f3 a bombear, se me pusieron las palmas sudorosas y se me sec\u00f3 la boca. Mi mente estaba muy alerta y o\u00ed resonar en mis o\u00eddos la palabra &#8216;Sim\u00f3n&#8217;. Regres\u00e9 corriendo a casa de mis amigos, estupefacta, y me tend\u00ed en el sof\u00e1, frente al fuego. Ten\u00eda mucho fr\u00edo; me sent\u00eda estremecida y confusa. De alg\u00fan modo, supe que mi hijo estudiaba en Oxford y que, esa tarde, lo hab\u00eda visto remando en el r\u00edo.&#8221;<br \/>\nMe sobrevino una segunda oleada de esclarecimiento y dije en voz alta: &#8216;S\u00e9 algo que no deber\u00eda saber. Est\u00e1 estudiando medicina. Sim\u00f3n sigue los pasos de su abuela.&#8217; [La madre de Sheila era m\u00e9dica internista.] No ten\u00eda idea de d\u00f3nde se originaba ese estado de conciencia<br \/>\nelevada.<br \/>\nSus amigos se apresuraron a conseguir una lista de inscritos en la universidad: tal como ella hab\u00eda intuido, all\u00ed figuraba el nombre de su hijo. Esa extra\u00f1a adivinaci\u00f3n inquietaba a Sheila, pero como no sab\u00eda qu\u00e9 hacer, no hizo nada. La agencia de detectives la llam\u00f3 para darle informes que confirmaban otros detalles de su intuici\u00f3n y se asombraron de que ella ya los conociera.<br \/>\nNuestro estudio convencional de la sicolog\u00eda humana no puede explicar este suceso; sin embargo, no dudo de que Sheila &#8220;magnetiz\u00f3&#8221; el hecho, atrayendo hacia s\u00ed al hijo perdido que tanto hab\u00eda ansiado recobrar. Era como si toda su frustraci\u00f3n acumulada ya no pudiera ser<br \/>\ncontenida. Ten\u00eda que liberarse, y para hacerla derrib\u00f3 la barrera artificial entre la realidad interna y la exterior.<br \/>\nExiste en la historia de Sheila otro detalle que me provoca una sensaci\u00f3n de sobrecogimiento y gratitud a la par. Seg\u00fan result\u00f3, sus misteriosas captaciones no condujeron a un feliz reencuentro con Sim\u00f3n. La familia adoptiva presion\u00f3 en\u00e9rgicamente al muchacho para que rechazara la s\u00fabita aparici\u00f3n en su vida de esa mujer no deseada. Pasaron otros nueve a\u00f1os antes de que madre e hijo hallaran el coraje mutuo para reunirse y aceptarse mutuamente.<br \/>\nEl reencuentro emotivo se produjo en 1989, cuando Sim\u00f3n, que ya estaba practicando la medicina en Oxford, invit\u00f3 a su madre a visitarlo. Pese a sus temores, Sheila vio cumplida su mayor esperanza: fue aceptada por lo que era, en sus propias condiciones, y bien recibida como parte de la familiar de Sim\u00f3n. Poco despu\u00e9s de llegar a la casa del joven, su hijo sugiri\u00f3 que salieran a caminar por los bosques, cerca de su antigua facultad. Por casualidad, eligi\u00f3 la misma ribera en la que Sheila hab\u00eda visto, a\u00f1os antes, al equipo de remeros. Entonces ella le habl\u00f3 de su intuici\u00f3n y \u00e9l escuch\u00f3, mesmerizado.<br \/>\n-Es cierto -dijo, con voz entrecortada-. Ese d\u00eda yo estaba remando, s\u00ed, y recuerdo que, al levantar la vista, vi a una mujer sola en el ribazo. Se me eriz\u00f3 el pelo de la nuca y me cosquille\u00f3 la espalda; qued\u00e9 muy agitado. Ella parec\u00eda estar observ\u00e1ndome. Y a la cabeza me<br \/>\nvino este pensamiento: &#8220;Es tu madre.&#8221; Sheila y Sim\u00f3n quedaron en silencio. Para ellos era imposible comprender c\u00f3mo hab\u00edan sido reunidos, pero ambos sent\u00edan que hab\u00eda ocurrido algo sobrenatural. &#8220;Caminamos hasta la capilla de Merton College&#8221;, dijo Sheila. &#8220;Sim\u00f3n me sac\u00f3 los guantes y me retuvo suavemente las manos mientras rez\u00e1bamos, agradecidos. El susurr\u00f3: &#8216;Estoy azorado. Es como una primera cita de amor.&#8217; Yo me ech\u00e9 a re\u00edr y las l\u00e1grimas nos corrieron por las mejillas, suaves y silenciosas. Fue como si enjugaran el dolor de mi coraz\u00f3n, dejando s\u00f3lo amor y perd\u00f3n. No sab\u00eda con certeza qui\u00e9n o qu\u00e9 hab\u00eda sido perdonado, pero en ese momento me sent\u00ed libre de mi viejo enfado y de mi soledad.&#8221;<br \/>\nEl relato de Sheila es extraordinario, pero creo que ilustra un fen\u00f3meno mucho m\u00e1s amplio. El mundo de &#8220;aqu\u00ed adentro&#8221; est\u00e1 hecho para fluir hacia el de &#8220;all\u00e1 afuera&#8221; y fundirse con \u00e9l; si nos oponemos a ese fluir, no hacemos sino postergar el d\u00eda en que la mente busque el exterior para restaurar el plan natural de las cosas. Esto debe de ocurrir, de modos grandes o peque\u00f1os, con mucha m\u00e1s frecuencia de la que notamos o queremos admitir. Es preciso creer que el pensamiento m\u00e1gico es un acto de curaci\u00f3n y que, por lo tanto, las mentes m\u00e1s m\u00e1gicas son las m\u00e1s saludables.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3058 lazyload\" data-src=\"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-content\/uploads\/version-horizontal-300x84.png\" alt=\"Pacha Pulai\" width=\"254\" height=\"71\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 254px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 254\/71;\" \/><\/p>\n<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"9600\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"2\" style=\"box-shadow:none;-webkit-box-shadow:none;-moz-box-shadow:none;background-color:#ffffff;border-color:#989fca;color:#3f3b9b;\"><i class=\"sf-icon-love\"> <\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"color:#3f3b9b;\">2<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un Espacio m\u00e1s all\u00e1 de la Raz\u00f3n UN PUENTE ENTRE DOS MUNDOS Hasta ahora, mi defensa del pensamiento m\u00e1gico no [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":9602,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-9600","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9600","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9600"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9600\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9602"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9600"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9600"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pachapulai.com.ar\/encuentros\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9600"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}